Se ha muerto Antonio Gamero, un comunista secundario de genial fraseo:
“Como fuera de casa no se está en ningún sitio.”

“No les cuentes tus penas a los amigos, que les divierta su puta madre.”
Se ha muerto Antonio Gamero, un comunista secundario de genial fraseo:
“Como fuera de casa no se está en ningún sitio.”

“No les cuentes tus penas a los amigos, que les divierta su puta madre.”
Hugo Rafael Chávez, nacido en Sabaneta y de profesión Presidente de Venezuela, tuvo una corazonada por nada en particular. La mente se le llenó, de repente, de una inspiración ardiente: que Simón Bolívar, el gran Libertador, no había muerto de tubercolosis como cuchichean los libros de historia. Que fue asesinado por los seculares enemigos del animal de leche verde, un señor mote que alguien le puso a la América de abajo. Tan fuerte resultó su convencimiento que no tardó un suspiro en desenterrar los restos de don Simón y en mandarlos analizar. Las casas de apuestas venezolanas, por si acaso, no dan un bolívar a que don Hugo pueda estar obnubilado.

“Hola mis amigos. ¡Qué momentos tan impresionantes hemos vivido esta noche! ¡Hemos visto los restos del gran Bolívar! Confieso que hemos llorado. Les digo: tiene que ser Bolívar ese esqueleto glorioso, pues puede sentirse su llamarada. Dios mío. Cristo mío.” (Hugo Chávez)

Cubana de nacimiento, Olguita era como en la fotografía. Después de muchos y buenos kilos de boleros tallados en México, doña Olga se quedó con La Reina.
Según los lectores del periódico El País, Zapatero ha ganado el Debate sobre el Estado de la Nación con un 67 % de los votos; al 21 % les convenció más Rajoy, y para el 12 % restante, no ganó ninguno de los dos. En El Mundo, por el contrario, y con sólo dos opciones para elegir, es Rajoy quien vence con el 51 % mientras Zapatero logra el 49 % del total. Sumando los votos y dividiéndolos entre el fanatismo de los electores, obtendremos la nota media de aquel que proyectó de manera más fotogénica la imagen que de él quieren que tengamos.

– ¿Cómo hacías para entenderle?
– Hablaba lunfardo y encima daba vueltas las palabras, ni él se entendía.
Pues ya está. Por fin es nuestro este Mundial táctico y estratégico, dos virtudes que suelen aparecer cuando se terminan los buenos jugadores. Un Mundial de banderas métricas y decimales, de legiones de vuvuzelas desaforadas que han desterrado del graderío a las canciones que daban fuerza, o de periodistas a los que es imposible quitarles de la cabeza que la pelota, ese hijo de padre postizo que ha resultado ser el Jabulani, tiene forma de televisor. El Mundial de los tontos: el del pulpo augur y el de los chamanes peruanos y cefalópodos. El de La Roja, un tatuaje en el apellido que le ha dado por hacerse a La Gualda.

Lo curioso de todas estas horas estrepitosas es que los flamencólicos del fútbol hemos tenido que aprender a ser campeones a lo indio, igual que decía Tévez que estaba aprendiendo el inglés de Manchester. Hemos retornado durante unos días a nuestra juventud futbolera para gritar los goles de Villa e Iniesta junto a las bocinas de aire comprimido, que los gritan, por cierto, como la máquina del tabaco. Hemos vuelto a nuestros años nuevos para comprobar que la juventud sigue siendo como dice Chico Ocaña, igual que los soles, que salen y se ponen. Y ahora que somos campeones y comemos perdices, sólo nos falta pedirle a la madre de todos los claxons lo que aquel sibarita jugador de baloncesto le pidió a un pianista de un club neoyorkino: que nos toquen algo de Picasso.
(Párrafos entresacados de un artículo publicado en DB, firmado por Zurdo)

“– ¿Y cómo le va, doña Pelos?
– ¡A mí llámeme por mi nombre!
– ¡Ah!, pues si le llamo por su nombre entonces sí que se me va a enojar…”

“Ojalá que tu alma suba al cielo antes de que el diablo se entere de tu muerte.”
(Robert Jhonson, Bluesman)
Hoy, 13 de mayo, se conmemora el 93 aniversario de la aparición de la Virgen a tres pastorcillos portugueses que apacentaban su ganado en un lugar conocido como Fátima. Aquella tarde de 1917 vieron un relámpago y la mayor de éllos, Lucía Dos Santos, sugirió a sus dos primos –Jacinta y Francisco Marto–, que regresaran a sus casas en previsión de la inminente tormenta. Ante su sorpresa, sobre una encina vieron una señora vestida de blanco, más brillante que el sol. Entre otras cosas, la señora les dijo que venía del cielo y que regresaran a ese mismo lugar el día 13 del mes siguiente. Así lo hicieron, y la mujercita volvió a invitarles a asistir a Cova de Iria el próximo día 13. En la aparición de julio, la señora les habría hecho unas revelaciones que más tarde serían conocidas como los secretos de Fátima. Y fue en esta aparición donde la señora pidió a los niños que siguieran concurriendo allí cada día 13, y que en octubre les diría quién era, qué quería de ellos, y les prometió que haría un milagro para que la gente pudiera creerles.

Miracle Jesus Action Figure (De Luxe)
“¡Sus manos resplandecen en la oscuridad!“
(Fotografía de Cristian Tomé)
El Supremo reabre el caso de los trajes de Camps. El alto tribunal estima el recurso del fiscal y del partido socialista y remite la causa al Tribunal Superior de Valencia.

– Qué hay, mi amigo…, ¿y dice que es usted de Sinaloa?
– No, compa…, Sinaloa es mío.
(Los Tucanes de Tijuana)
Vamos de manifestación con las esperanzas al hombro y al cabo volvemos a casa con la sensación de que la tela de los eslóganes ya no es un producto superior y un día da de sí y otro da de no, como los trajes que hacía Cantinflas a los indolescentes de su barrio. Los políticos le han perdido el miedo a la ola que golpea la roca, al extraño sueño de las pancartas, y les hacen la suficiencia con la una mano mientras les aconsejan con la boca pequeña que se metan las consignas donde no les dé el sol. Resulta arduo encontrar a un ciudadano que te sepa enumerar las infinitas manifestaciones que ha engendrado el nuevo hospital de Burgos. Únicamente un autista superdotado, un savant ungido por el Espíritu Santo, sería capaz de pormenorizarlas. ¿Y qué se ha conseguido? Que el nuevo hospital, con su nueva gestión, crezca como un miasma a la orilla del caminito verde que va a Carrefour.
