
Aznar es tantarantán y rufo, tan dígito por dentro cual si ronchara el carbón de puros brillos.

Aznar es tantarantán y rufo, tan dígito por dentro cual si ronchara el carbón de puros brillos.

“Si llego a viejo y me quieres, por tí seré viejo verde” (Manolín Pilares)

“Para hacerte un incomprendido, basta y sobra con que hagas de manera que nadie te comprenda. Conseguirás tal, con decir de tal arte lo que digas, que ni tú mismo sepas lo que dices. Con él está el vestirse sucio y desgarrado, peinarte tardío o no peinarte, comer de memoria y dormir de caridad, y mal hablar de todo el mundo y del que lo hizo”. (”La Voz de Castilla 12/03/1911)

Cuando el director de una fábrica reunió a sus obreros para comunicarles que al día siguiente serían todos colgados e inquirió si había alguna pregunta, desde el fondo de la sala una voz contestó: –Sí, sólo una: ¿la soga la traemos nosotros o la proporciona el sindicato?

“Aquí lo que pasa es que somos un país de ladrones y han venido de fuera para robarnos”
Hace tiempo que no escribo. Tampoco es que lo sienta demasiado. Pero recuerdo que el otro día escuché unas asombrosas declaraciones, en la Cadena SER, del concejal de las estatuas de los horrores: afirmó que les gustan a la mayoría de los burgaleses y que la Plaza Mayor que encargaron los socialistas es un espantajo. Comparaba las churras con las merinas con ese tono omnisciente de los bandidos del viejo oeste almeriense: las palabras de cartón y bien aprendido el tono de la letanía. Se comporta el caballerete igual que aquel que quiso darse importancia y pidió al pianista de una famosa sala de fiestas que tocara algo de Picasso. Al concejal de las estatuas de los horrores, uno de los culpables de que Burgos se quede sin capitalidad cultural para el 2016, lo único que le sucede es aquello mismo que contaban las buenas lenguas de Benito Floro, que era un gran entrenador pero que no tenía ni zorra idea de fútbol. Que las estatuas de la vergüenza, dice, son más bonitas que la Plaza Mayor: en esas manazas estamos, en las de ese pobre tahúr en que han convertido a este equipo de gobierno que siempre nos toca en la tómbola.

“Plumas y alquitrán para el tahúr”
José Luis Rodríguez, no Zapatero, ganó hace pocos meses el Veolia BBC Wildlife, el Nobel de la fotografía de naturaleza salvaje. En la imagen vencedora se veía la solitaria fotogenia de un lobo, en plena caza nocturna, saltando donoso un cercado. José Luis Rodríguez declaró que durante años había soñado con la imagen y que saltó de alegría cuando llegó revelada del laboratorio. Dice que dijo: “Sí, está en su sitio, en el aire, justo en el punto donde se cruzan la vida y la muerte”. Pero hoy se ha conocido que el lobo estaba amaestrado, que se llama Ossian y que está curado de rodajes y sesiones fotográficas. Ante semejante tomadura de pelo, el jurado del Veolia BBC Wildlife le ha retirado el galardón y José Luis no ha dicho ni mú, ni siquiera ha tenido fuerzas para echarle la culpa al corazón, órgano de larga fama a quien se le perdonan hasta los errores más descomunales.

Los taurinos, cuando el bicorne que sale por los chiqueros se asemeja a una bestia parda, suelen insuflar valor al diestro exclamando: ¡Al toro, que es una mona! El fotógrafo José Luis Rodríguez, como todos aquellos que la tienen de cemento, quiso vendernos la mona de salvaje carpanta del mismo modo que los políticos y demás artistas del concreto intentan vendernos la burra de lo suyo, pero el jurado que le encumbró ha saltado al ruedo como lo hizo el gran Miguelín en aquella famosa corrida de los borregos del Cordobés: espontáneamente y con el traje de los domingos. Han pasado su mano por el lomo de la fiera afeitada y enyerbada y han dicho con el dedo que no, que la mona no era un lobo. El público sonríe, aplaude, y José Luis Rodríguez, no Zapatero, se ha quedado tal cual declaró Alex Zulle, aquel ciclista miope y suizo de la ONCE, tras un descenso en día tormentoso: “Mucha agua, bicicleta en flores, culo en carretera”.
“España vive males mayores que los que está sufriendo Haití tras el terremoto, como la pobre situación espiritual y la concepción materialista de la vida.” (José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián)

“Y es que Dios no es sólo la vida y el minuto/ y la azarosa historia y sus abismos./ Dios es la coca y el canuto,/ él también es la parte chunga de nosotros mismos.” (Tabletom)

De las glorias deportivas/que campean por España/va el Madrid con su bandera/limpia y blanca que no engaña.

“¡No disparéis, yo soy gente!” (Dersu Uzala)