



Hay fenómenos que no tienen explicación. En un edificio nuevo como el Mercado Sur, edificado desde el enorme agujero que las excavadoras perpetraron en el solar, acceder al garaje plantea un conflicto tan insalvable que los vehículos deben girar a la izquierda nada más entrar, lo que genera un caos repleto de sustos, apreturas y roces entre quienes entran y salen, obligados a cruzarse.
Tras los primeros incidentes en la soterrada boca que se abre al final de la rampa, deciden solucionarlo obligando a los vehículos a descender y ascender en sentido contrario al que rige el la Europa no insular británica, trasladando el conflicto hasta el enlace con la calle de Miranda. Unas flechitas en el suelo y a correr.
Si esto no funciona, puede que trasladen los carriles cambiados hasta San Pablo y luego a las calles adyacentes, conquistando poco a poco la ciudad y generando una identidad nueva, del todo original, que igual contribuye a que seamos más famosos en el extranjero, incluso puede que ganemos la capitalidad cultural por sobrante de audacia.
En cualquier caso, alguien debiera encontrar al arquitecto y darle de collejas por firmar esta cagada, no se me ocurre otra palabra, a la vez que se le propone para algún premio gordo. Porque nunca se sabe: en ocasiones las mayores estupideces van asociadas a los más grandes triunfos.
Mi difunto padre, que era un señor con una sensatez de platino iridiado, dijo siempre que, si él fuese gobernante, lo primero que haría sería cerrar todas las facultades de arquitectura y declarar nula dicha titulación amén de encarcelar a la práctica totalidad de los arquitectos en ejercicio. Era profesor de Aparejadores, así que algo tendría que saber, digo yo.
Ya me había fijado yo en este cruce de caminos (otro más en esta ciudad) y si no lo hubieses comentado tu igual lo hubiesemos sacado en AVC. Que triste me siento al ver como gastan mi dinero en pagar a incompetentes que veranearán en Cancún sin ningún remordimiento.
Siento haberos pisado el tema, Macacolandia, ha sido una cuestión de cercanía, pues nuestras ventanas miran justo a la fachada del Mercado Sur. Cuando lo escribía pensé en que era un tema muy propio de A Vista de Cerdo, incluso traté de darle algo de vuestro estilo, pero sin duda vosotros tenéis más gracia y vuestras entradas quedan más frescas. Os agradezco la inspiración y no paro de recomendar vuestro blog.

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