Un ciudadano me envía esta carta, tal vez porque su destinatario principal no se encuentra o se mudó hace años. Como me parece elocuente veo oportuno publicarla, y me soluciona además la confección de una entrada en estos momentos de atasco productivo. Va, pues, certificada.
Carta al Sr. Alcalde-Presidente
El pasado día 12, durante la inauguración de la nueva estación, el Alcalde mostró su malestar por el encarecimiento de las obras y por la falta de renegociación del convenio ferroviario con el Estado que, según los medios, lastra las cuentas locales de una manera insoportable. Nosotros, desde el Comité de Empresa del Personal Laboral entendemos el enfado de nuestro jefe. Sabemos que, después de haber recibido el compromiso para la renegociación del convenio, de boca del mismo Presidente, cada día que pasa aumenta la incertidumbre respecto a la situación económica.
Decimos entender y saber de su enfado ya que llevamos la friolera de cinco años intentando la negociación de otro convenio –eso sí, más humilde y económico- como es nuestro Convenio Colectivo. Convenio que afecta a más de doscientos cincuenta trabajadores y que nos aleja de las condiciones económicas y sociales de otros empleados municipales. Podemos decir que la situación en la que nos encontramos no se diferencia mucho de la descrita en el párrafo anterior: un encarecimiento de la vida muy por encima de nuestros salarios y un retraso de las negociaciones que lastra las cuentas hogareñas de una manera insoportable. A lo que hay que añadir que los beneficios sociales no son los mismos que disfrutan otros empleados que hacen el mismo trabajo que nosotros. Nuestra simbiosis no sólo queda ahí.
Nos ocurre lo mismo cuando el Exmo. Alcalde muestra ciertos recelos y dice sentirse agraviado por el trato dado a otras ciudades en los presupuestos Estatales (destinados para infraestructuras similares). Mencionaremos, por ejemplo, León. De la misma manera podemos decir que, con respecto a otros colectivos de trabajadores municipales, nos sentimos negativamente diferenciados. Ya que, mientras a nosotros se nos relega de las negociaciones con argumentos difíciles de defender, la Concejal de personal perfilaba estos días -y parece que por fin cierra- acuerdos económicos con policías y bomberos. Desconocemos el número de reuniones que ha mantenido con bomberos y policías pero, seguramente, serán mas de las cuatro únicas reuniones a que nos ha convocado en lo que lleva de candidatura. Recientemente venimos escuchando cómo se ultiman estas negociaciones que suponen enormes aumentos salariales. Sin embargo, dado el olvido a que nos tienen acostumbrados, a los laborales ni siquiera se nos ha añadido los cuarenta euros -para los que existía una partida ya asignada desde hace tres años- con que remendar los mileuristas sueldos de peones y subalternos. Imaginamos dónde ha podido ir a parar esa partida de dinero.
Nos prometen, Sr. Aparicio, que ya nos va a llegar la hora de las negociaciones, que van a ser unas negociaciones justas. Sólo le pedimos que, ahora, sea usted quien se ponga en nuestro lugar. Que haga ese pequeño esfuerzo. Porque tomándonos la licencia de parafrasearle queremos que las negociaciones guarden relación con el volumen de la obra y el esfuerzo comparativo con otros colectivos.
Rubén de la Peña Martínez
Presidente del Comité de Empresa del Ayuntamiento

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