
Hoy, sin ir más lejos, uno de los redactores que más brillo dan al centenario Diario de Burgos firma una entrevista con uno de los burgaleses más ilustres e ilustrados, a mi juicio, de entre los que campan por las anchuras del mundo conocido.
Álex Grijelmo, que preside desde hace cinco años la Agencia EFE, se define ante Pérez Barredo como "ecologista del lenguaje". Me ha seducido la expresión, creo que yo la habría puesto en el titular más grande, porque matiza muy bien el trabajo que Grijelmo ha desarrollado, con una entrega vocacional rayana en el amor a las palabras, en favor de la dignidad de la Lengua.
Ignoro por qué Álex Grijelmo no es todavía académico, pero no dudo de que le llegará el turno que ya se demora. Nuestro idioma necesita de cerebros como el suyo, capaces de meditar sobre el mecanismo maravilloso que nos permite comunicarnos y, además, contárnoslo con simplicidad, amenidad y gracia.
Hace ahora justamente dos años, en enero de 2006, La Palabra de Burgos publicó una magnífica entrevista con Grijelmo, realizada por el entonces director del medio, Roberto Peral. Sin menoscabar el buen trabajo periodístico de Rodrigo Pérez Barredo, que recomiendo vivamente, adjunto el enlace para quien quiera saber qué dijo Grijelmo en La Palabra sobre las palabras.
Me sumo a este nuevo ecologismo. Que me digan dónde hay que firmar.
http://www.lapalabradigital.es/pdf/AlexGrijelmo.pdf
El lenguaje debería estar lleno de ecología.
Buenas tardes: De acuerdo totalmente en que es un lujo que Álex Grijelmo sea burgalés. Cultísimo y brillante. Y afortunado, muy afortunado. Y convencida de que no tardará en ser académico por sus propios méritos. Y que es precioso, el término de ecologista del lenguaje, porque sí, es un gozo escucharle y leerle. Por todo me alegro sobremanera. Pero lo que no me creo es su declaración a R. Pérez Barredo : "Nunca me ha costado ser independiente". Es tan imposible en un puesto como el que él tiene, que lo siento, pero no me lo creo. Saludos.
Para Gelu: no se puede ser objetivo si no siendo un objeto. La independencia, con mayúsculas, no existe; al igual que la justicia, el amor..., etc. (¡qué pereza!). Somos cuantitativamente animales y cualitativamente racionales. Tan sólo cuando encontremos el perfecto equilibrio entre ambas condiciones..., ¡no seremos nada!.¡No hay más leña que la que arde!.

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