
Hay días en que es mejor no salir de casa. Si puedes permitírtelo, claro.
Esta mañana era un día de esos. A las 8:00, aún de noche, una copiosa nevada se sumaba al resquemor del martes y 13 en curso, no porque uno sea supersticioso, que no es el caso, sino porque la experiencia me ha hecho vivir algunos martes y 13 difíciles de olvidar por la acumulación de incidentes, imprevistos y desgracias. Así que se trata de una prevención motivada por la estadística y no por la fe en la suerte, buena o mala.
El Ayuntamiento de Burgos sí debe confiar en la suerte, porque parece tenerla en el tema de las nevadas los últimos años. Hoy mismo, si fuera sábado y los coches desde primera hora no circularan con intensidad por las calles principales, deshaciendo la nieve con su rodaje, la ciudad habría quedado nuevamente colapsada. No he visto ni una máquina, ni un operario a temprana hora trabajando para mejorar la situación. Todo lo más algún vecino limpiando su puerta.
Los problemas más importantes los ha tenido el barrio de Cortes, incomunicado durante varias horas. Además, el túnel de Islas Baleares ha estado cerrado un tiempo y a la hora de escribir esto están cerrados los accesos para subir al Castillo. Poca cosa, insuficiente para demostrar que la previsión para este tipo de incidencias es deficitaria, porque entre otras cosas no hay diálogo fructífero entre el Ayuntamiento y Asemtibur, el colectivo que pone la maquinaria y el personal para que se note que se hace algo.
Así que el martes y 13 para el equipo municipal no ha sido tan perverso. Deseo para todos que sea un buen día, de esos que te alegras de haberte levantado.
Ay, qué pasaría si aquí nevara como antes...
Pedro: terminaría su lamento gritando ¡NADA!. Es descorazonadora la apatía de esta ciudad. No quiero amargarme el día y me "apunto" a cumplir el deseo de que sea bueno; al menos, es mi cumpleaños. ¡Muchas gracias al director por sus artículos!

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