
Nada que ver con la película de François Truffaut que tanto me gustó en su día. El título de esta entrada responde a una nueva defunción entre las cabeceras de papel impreso: el periódico Metro ha dejado de existir en España. Me he enterado gracias a Edu, que me ha enviado el enlace a la noticia en – http://www.233grados.com/blog/2009/01/cierra-metro.html – y que ya sabe cuánto le agradezco que me tenga informado.
Así pues, una nueva víctima de la crisis publicitaria, el fin de uno de los gratuitos más potentes, aunque respaldado por la multinacional sueca que le da nombre y que se extiende por todo el mundo, no ha sido capaz de aguantar el mal momento. Creo que no será la única baja entre las grandes cabeceras que hasta hace meses presumían de sus millonarias tiradas, 2009 va a ser la puntilla para algunos proyectos desmedidos.
Metro ha sido víctima de su propia estrategia, basada en la difusión a toda costa con la pretensión de estar en todas partes, pero sin un calado redaccional que diera vida al medio. Sin espíritu de periódico vivo, que siente y hace sentir cuando comunica. Metro era "escandinavamente" frío.
Menos mal que en La Palabra no manejamos cifras astronómicas y es difícil caer de gran altura, por eso tenemos buenas perspectivas para aguantar este año que para tantos otros será mucho más difícil e incluso valoramos seriamente volver al ritmo semanal. Si la crisis no se ceba demasiado lo conseguiremos, es cuestión de no "perder el metro" cuando se toman medidas.
Un abrazo desde esta tribuna para los compañeros de Metro que van a la calle. Que haya suerte, amigos.
Sr. Miguel Simón: hablando de espíritu de periódico vivo, sin acritud: ¿por qué tardan tánto en mostrar los comentarios?. Tengo la sensación de dialogar (!) en diferido. No hay dinamismo si te quedas frío.
Son malos estos tiempos para las aventuras que no tienen una idea fija. No lo echaré de menos, sobre todo porque estas cabeceras volverán a florecer como setas cuando venga la recuperación económica: son fáciles de lanzar y de suprimir. Quedaréis los que habéis hecho las cosas con cabeza.
Estimada Reyes, es cierto que eso debemos mejorarlo. Los comentarios no se publican hasta que no son validados por la persona encargada de hacerlo en cada sección, es una medida para que no se use el medio como plataforma para el insulto o la desconsideración gratuita. En horario nocturno suele ser más frecuente que pasen horas hasta que el comentario se vea publicado, pero, eso sí, publicamos todos los que cumplen la sencilla norma de no agredir o incitar a ello. Trabajamos en fórmulas de acreditación de comentaristas para que sus intervenciones se publiquen de manera directa, sería una solución fantástica para casos como el tuyo y para cuantos nos hacéis sentir la sensación de que al otro lado de esta pantalla hay mucha vida, muchas inteligencias y muchas ganas de diálogo. Te reitero mi agradecimiento por seguirnos: por favor, no desesperes mientras trabajamos por mejorar.
Una pena que desaparezcan medios de comunicación.
se echara en falta en las entradas de metro a todos esos jovenes que nos ofrecian el periodico por las mañanas y que tambien ellos dejaran de ganarse un dinerito que seguro les vendria muy bien.
Estimado Pablo. Menos mal, efectivamente, que en La Palabra no manejan cifras astronómicas, ni cifras porque la han logrado llevar gracias a su dirección a la desaparición en papel y a casi virtualmente; no tiene ningún atractivo, en vez de mirarse tanto el ombligo entre ustedes, en cada uno de sus blogs, y haciendo comentarios en los de sus colegas; hagan trabajar la imaginación, esfuercense. En Burgos, hay miles de personas que no votaron a los que son permanentemente el objeto de sus críticas, y creíamos en que La Palabra nos ofrecería otro tipo de información. Pero no han sido capaces y no lo reconocerán nunca, y como hasta censuran los comentarios, quizá censurarán este.
Estimado burgalés: no nos molestan las críticas y siempre publicamos los comentarios, mientras no sean injuriantes o contrarios a las leyes españolas. Es una norma de estilo. En cuanto a su apreciación, le aseguro que si La Palabra manejara las cifras que maneja la empresa desde donde usted escribe, habría muchas más garantías de libertad informativa para los ciudadanos. Comprendo que desee nuestra ruina, pero le aseguro que los profesionales que trabajan en La Palabra y mantienen a sus familias gracias a que el medio sigue vivo son también burgaleses, por lo menos tanto como usted, que, al no identificarse con nombres y apellidos, sólo se le supone por el apelativo que se autoaplica. En cuanto a mi dirección, desde el mes de mayo pasado pongo todo mi empeño en que un canal de comunicación como La Palabra no desaparezca, lo que seguramente sería un placer para algunos que se arrogan la exclusiva del burgalesismo y que, vista la historia, sólo han procurado un enorme daño a esta ciudad desde cualquier punto de vista que lo mire. Le daré una mala noticia para sus intereses: La Palabra sigue existiendo y seguirá durante 2009 y 2010 sin problemas, aunque en formato modesto si es preciso. Cumpliremos en marzo tres años como medio celebrando que cada día son más los burgaleses de todo el mundo que se conectan a nuestra página digital, que sólo lleva tres meses de historia y ya compite en las primeras posiciones de Google con medios que llevan varios años. Contra el poderío económico de otros informadores, nosotros plantamos cara con audacia, mucho trabajo, cierta inteligencia y, sobre todo, mucha ilusión. Que a la gente le guste esa receta no es cuestión de cuántos medios se ponen en juego, sino de cuántas verdades se dicen o se callan, que es lo que importa al ciudadano. Muchas gracias por su participación, siga visitando La Palabra Digital y se enterará de cosas que en su propia casa no se dicen, además de disfrutar con la calidad de nuestros blogs y su interés creciente. Un saludo.

- lapalabradigital.es | Aviso Legal | Publicidad | Contactar -
correo: info[arroba]lapalabradigital.es