
Esta tarde se reúne Zapatero con los grandes banqueros, me lo imagino al hombre como quien va a la oficina de crédito a suplicar financiación y tiene pocas garantías para satisfacer las exigencias del otro lado. Los ciudadanos sabemos que los bancos nunca han dado dinero a quien no lo tuviera previamente, se dice que el mejor aval para conseguir un préstamo es demostrar que no se necesita. Zapatero les va a pedir que nos den dinero a los ciudadanitos y ellos mirarán por encima de la ceniza de sus puros, tras el humo de las buenas palabras.
Los bancos ganan siempre. Puede haber pérdidas en las empresas, en la economía familiar y en las cuentas públicas, pero en los bancos no. Para ellos una bajada del 20 por ciento en sus millonarios beneficios anuales supone un drama que, para no vivirlo en carne propia, resulta convenientemente trasladado a los bolsillos de todo el mundo, donde ese descenso de beneficios sí se convierte en pérdidas tangibles, que las sufrimos los de a pie y no los de a yate.
Hace mucho que encuentro como necesidad urgente la de establecer un umbral de riqueza, que impida la usura y la explotación del ser humano en clave económica. Hay que poner fin a la acumulación del patrimonio en manos de unos pocos y facultar a los estados para recibir los excedentes de riqueza con la tarea de procurar la justicia social y la dignidad humana. No se trata de reinventar el comunismo y sus fórmulas de fracaso, ni de acabar con las riquezas de los ricos. Se ha de perseguir acabar con la pobreza limitando esa posibilidad de enriquecimiento desmedido que propicia el capitalismo salvaje de nuestras economías. Pura gestión.
Los beneficios del umbral de riqueza irían mucho más allá de ese primer objetivo: la racionalización del mercado laboral permitiría trabajar menos y en mejores condiciones, con trabajo para todos y posibilidades para ambicionar mejoras de nivel de vida basadas en el esfuerzo. Claro que suena a utópico desde la perspectiva actual, que parece imposible racionalizar el planeta por el babel de los estados y los poderes oscuros que manejan el mundo desde la sombra. Sin embargo, en este momento de nuestro proceso evolutivo los seres pensantes no debemos permitirnos rehusar esa legítima y necesaria aspiración.
Los ciudadanos tenemos voz, pero pocas veces se escucha. Tenemos voto, pero pocas veces sirve para ser más solidarios. Tenemos paciencia, quizá más de la necesaria, pero algún día tendrá que acabarse si la sociedad no es capaz de arreglarse para imponer los derechos humanos, si los dueños del capital continúan explotando al hombre.
¿Una revolución? Tal vez falte de llegar la definitiva y, si llega, ojalá sean suficientes los ideales y no las balas para darle la vuelta al sistema.
¿Quiénes financian las campañas de los distintos partidos políticos? ¿En qué condiciones? Ahora veamos a los banqueros cómo se aguantan la sonrisa en la reunión con Zapatero.
¡Brillante! ¡Brillante de verdad, jefe! Me adhiero; a esto sí; díme dónde firmo. Es más: al umbral de la riqueza, y para que todo quede más claro y racional, yo le añadiría un umbral de necesidades máximas, o sea, ¿cuantos cuartos de baño necesita cómo máximo una familia? ¿Cuántos coches y cuántos cada cuantos años o kilómetros? ¿y de qué precio o potencia? Y así sucesivamente hasta establecer el máximo de bienes de consumo con el que una familia podría, objetivamente, vivir de puturrú de fuá sin ofender a la dignidad humana. ¿Cuánta riqueza sobraría? Creo que ni Alí-Babá pudo imaginarla nunca. Porque si seguimos por este camino, tarde o temprano habrá una nueva revolución y, como he dicho muchas veces, no serán precisamente los conventos los que ardan esta vez.
Acabo de oír las declaraciones de uno de los responsables bancarios que se han reunido con Zapatero: dice que somos nosotros, la economía real, la que perjudica a la banca. Qué cosas.
Al banquero que ha dicho que es la economía real la que perjudica a la banca: ¡pues nada majete!, ¿continuamos con la economía de ciencia ficción que tan grandes beneficios (reales, ¿no?) les ha dado?. ¡Manda h...!. "Al perro con dinero se le llama señor perro" (proverbio de no sé dónde)
De acuerdo, de acuerdo, de acuerdo. Cada uno tiene que asumir sus responsabilidades sociales y los bancos tienen que tener obligaciones y no sólo derechos e inyecciones monetarias. Como sufridos ciudadanos, somos eje de críticas: por reciclar mal, por tener hijos (o no tenerlos), por consumir poco y por consumir mucho, por comprar pisos y por alquilarlos... Estoy hartito.
Alguien me dijo una vez que yo no necesito dos coches en mi casa teniendo un par de piernas y que me podría apretar el cinturón. Yo le contesté ¿y tú?. Yo sí, claro, yo lo necesito para ir a trabajar, desplazarme cuando nos vamos de vacaciones... y mi mujer tiene que llevar a los niños al cole, ya sabes. (La misma persona me ha dicho que todos no podemos ser titulados. Pero tiene a cada hijo estudiando en una universidad europea diferente. Gastos incluidos. Hijos varios)

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