


A veces es difícil salir del bosque, puede que no encuentres referencias y crezca la angustia de sentirte perdido, o puede que disfrutes perdiéndote. Por muchas razones, en mi cabeza el concepto de bosque funciona como un símbolo y su semiótica encauza conceptos muy diversos: no es el mismo bosque el amenazado por los planes de la Junta que el de las escuelas infantiles también angustiadas por el mismo lobo, pero ambos comparten símbolo.
El bosque de cada uno está plantado de antes y cada cual lo adecenta o lo destruye con el hacha de la vida; algunos lo convierten en pradera, otros en ciénaga y algunos más en parque, en fuerte, en puente... También hay quienes terminan por incendiarlo.
Hoy quería hacer una entrada musical y el símbolo me ha dejado impregnada una canción –"A Forest"– como banda sonora de la semana. Desde que la escuché por primera vez, por efecto del contexto vital y quizá alguna otra sustancia, descubrí que era un tema muy adecuado para la introspección y me reafirmó en la incipiente pasión que derrochaba por The Cure en mis veinte primaveras.
Fascinado por la personalidad de Robert Smith, tuve en mi poder uno de los primeros discos de The Cure que entraron en España (vía importación y a precio de caviar), el primer LP de la banda, Boys Don´t Cry. El grupo la había liado con su primer single, "Killing An Arab", objeto de todo tipo de malinterpretaciones, pero el primer álbum confirmaba que no era ningún lanzamiento artificioso, sino que esos chicos estaban destinados a revolucionar el panorama musical existente.
Inmediatamente después llegó Seventeen Seconds, álbum en el que "A Forest" brillaba como tema destacado y donde ya se podía adivinar lo complicado que tiene el líder de The Cure su bosque particular (me resulta parecido al bosque de Thom Yorke, de Radiohead, es curioso). Continué con el fanatismo por el grupo hasta la aparición de Close to Me en el 85, cuando ya no se importaba a The Cure y me importaba bastante su globalización. En el camino, un tema como "Love Cats" resultó esencial para que mi vida privada sea como es, así que no fue sólo una pasión pasajera.
Recuerdo muy bien los tres conciertos de The Cure a los que asistí, el primero en el campo del Moscardó, en Madrid, y sobre todo el segundo, en San Sebastián, porque organicé un viaje de casi cien burgaleses en autobús de dos pisos con todo tipo de aventuras e incidencias. Madre mía, la juventud: si nos viéramos por un agujerito...
Y recuerdo sobre todo cuando hablo del grupo a un gran amigo: Juan Carlos Espeja, "Iovanni", un burgalés que hace magia con los sonidos en Madrid y con quien compartí momentos inolvidables por efecto de esa música curativa que es el símbolo de nuestra juventud. Donde estés, Iovanni, un abrazo de bosque a bosque.
Para quien quiera darse una vuelta por "A Forest", he encontrado una actuación en directo que suena bien en http://www.youtube.com/watch?v=dD60juKhnDQ y que recomiendo a todo el personal. Feliz paseo.
El bosque es el símbolo de los temores pero también de los más íntimos secretos. A pesar de mi reconocido oído-ladrillo, soy capaz de apreciar la buena música, Miguel. Gracias por estas recomendaciones.
Tiene mucha razón Pedro Ojeda, el bosque simboliza el temor, yo me imagino en un bosque y sólo con pensarlo me entraría pavo estar allí imaginando de todo, desde que algún animal pueda atacarme, o quizá un no tan animal también, me entra pavor sólo de imaginarlo, me sentiría perdida en medio del abismo, y para nada disfrutando del entorno. Gracias por tu recomendación musical. Salu2.
NI "pajorera" idea de inglés. "De kiur, de dors, de roling, led cépelin, dip parpel, cuin, ánzoni an de yonsons, ramones (!), esleid, lú rid..." y ¡¡¡PINK FLOYD!!! Además, me "remueven" los tangos, los boleros, los fados, la copla...¿Necesito tratamiento?. Con "todísimo" respeto, no sea usted, sr. director (¡qué bien me "educó" mi madre!), tan papanatas.¿ No "cantaban" los de fuera lo que "entonaban" los de dentro?. ¡Hábleme en castellano!.
Un bosque no sólo depende de su cuidador, sino de otros factores ajenos, la tierra... estéril, el agua... escasa, el viento frío y atroz que inclina los troncos dotándolo de un aspecto tenebroso... Como el mundo, a cada uno le toca un lugar geográfico dónde nacer: jardines con rosas o desiertos con cactus.

- lapalabradigital.es | Aviso Legal | Publicidad | Contactar -
correo: info[arroba]lapalabradigital.es