
Hay conceptos tan crueles que para ellos es difícil encontrar un eufemismo. La palabra cáncer siempre llega como paciente de una pasiva refleja, recayendo sobre el propio sujeto que la sufre, pero su crudeza se hace plural y afecta a las segundas y hasta las terceras personas para quienes ese sujeto no es impersonal. La conciencia de una afección tan grave, tan definitiva para el devenir del ser, es un trago siempre difícil de ingerir y digerir, porque supone una frontera entre el antes y el después de saberlo, propiciando cambios profundos en las vivencias cotidianas.
Dos aspectos me parecen esenciales para luchar contra este mal con tan pocos sinónimos populares: el primero la prevención, sobre todo en lo que atañe a las revisiones médicas que puedan diagnosticar el cáncer en un estadio precoz, hecho que multiplica sobremanera las posibilidades de curación absoluta; el segundo, la actitud del paciente en la lucha por la curación, que suele ser un ingrediente decisivo en el proceso personal y circunstancial de los allegados.
Para ambos recursos es fundamental que desde el aparato social se pueda sembrar la esperanza: la tecnología médica ha sido capaz en España de aportar esperanza a quienes no podian costearse un tratamiento en Houston y eso es muy bueno para que pueda darse el segundo supuesto. En Burgos, sin ir más lejos, la trayectoria seguida en la prevención y la terapia oncológica ha alcanzado cotas de liderazgo, gracias al trabajo serio y continuado de muy buenos profesionales con recursos que, si bien nunca son suficientes, han sido usados con inteligencia.
Los planes de la Junta de Castilla y León, nuevamente, suponen una merma en nuestra calidad de vida, porque en pocos meses la posición de referencia de nuestros servicios médicos y hospitalarios para la lucha contra el cáncer será asumida por el hospital Río Hortega de Valladolid, ese gran ejemplo de lo que debe ser la sanidad pública que pagamos entre todos. Para Burgos se prepara un sucedáneo ambulatorio que no será capaz de generar tanta esperanza, nadie lo dude, como el servicio existente.
En el fondo de la cuestión está, de nuevo, el vil componente monetario: la tecnología médica en este campo es carísima, así que no es conveniente que un hospital privado como el de Burgos asuma inversiones poco rentables, no saldrían bien las cuentas para quienes han de obtener beneficios de nuestras enfermedades. El dinero público sí, por eso cuando es necesario un gasto ha de hacerlo el Río Hortega, que sale a escote.
Por hache o por be –casi más por be, que es voz balante– Valladolid siempre está en medio de las desgracias burgalesas. Si nos fue mal con la gestión de Aznar, Posada y Lucas, todavía nos ha ido peor con la intervención de un paisano. Expoliado casi todo lo expoliable, ahora se apunta a la intangibilidad de la esperanza, que es lo último que nos queda por perder.
Y la Federación Territorial de motociclismo también, y ahora vienen a por el club ciclista burgalés. Nuestros pobres pacientes oncológicos burgaleses podrían ser trasladados a PPucela en amoto. Ellos, la gran capital es como el cáncer: Se puede combatir y ganar con un par de cojones. Ánimo a todos. Siento recordarte la cruel realidad de este mortificado pueblo. Buena rentrée.
Tengo la impresión, hace mucho tiempo, de que la asunción de competencias de las comunidades autónomas, ha multiplicado, exponencialmente, el número de incopetentes que, cínicamente (algunos sin pretenderlo; porque para ser un cínico hay que, por lo menos, saber lo que significa), venden las excelencias de la gestión privada de los servicios públicos, "mamando", no de la primera, si no de lo segundo. O...¿tal vez de ambos!. Antes, al menos, los liberales solicitaban la no intervención del Estado en "lo privado". Ahora resulta que los "liberales modernos" (neo) reclaman la intervención del Estado para FAVORECER LOS INTERESES PRIVADOS. La diferencia es sustancial. A éso llamo yo ¡CARADURA!
Los votantes de este partido en esta ciudad, siguen apoyando la expoliación y aplaudiendo a su hijo pródigo. Como de vez en cuando nos hacen un brazo de gitano, poco importa si no participamos del reparto de la enorme tarta. Al final tendremos un niño obeso y ocho famélicos, -algunos más que otros- Habrá que hacerse hijo adoptivo de Valladolid, sale a cuenta. Seguro que allí -encima- hay libertad de expresión.
Todos estamos afectados por un cancer. En nuestro caso el cancer se llama Valladolid! ¿No vamos a ser capaces de vencerlo?
Gracias, amigos, me alegra reencontrartos en los comentarios. Por cierto, Atapuerques, sigo sin poder hacer comentarios en tu blog, y mira que me apetece. ¿Será mi navegador?
Lo nuestro con Herrera sí que es una verdadera Pasión viviente de 52 semanas al año. Los papeles están claros: él es el César y en cada burgalés un Cristo
Ya comprenderás que yo diga que no debemos echar la culpa a Valladolid ni confundir la ciudad con los dirigentes de la Junta. Y que no hay nada que cada cuatro años no se pueda arreglar. La pregunta es por qué no se arregla y por qué no se demanda más y por qué los políticos locales y provinciales de Burgos, elegidos por los burgaleses, no hacen más cosas y mejores. Y por qué los medios de comunicación locales no sacan a la luz estas cuestiones en su lógica correcta. El victimismo no es más que echar la culpa a los demás de lo que sólo es causado por uno mismo. Pongámonos las pilas: en la sanidad, en obra pública, en cultura.... porque nadie más que nosotros podremos mejorar la situación de la ciudad.
Si tan mala es la compañía de Valladolid, si tan a disgusto parece que se está en esta comunidad autónoma, ¿por qué no se inician los pasos hacia una comunidad burgalesa uniprovincial al estilo de Asturias, Cantabria, La Rioja o Murcia? Así habrá alguna defensa a tanto desmán que llega desde el mismo lugar desde hace ya 26 largos años.
No sólo lo comprendo, Pedro, es que no puede ser de otra manera. Ni Valladolid ni los vallisoletanos tienen la culpa de nuestras pérdidas, aunque se lleven la ojeriza de los deposeídos al ver lo bien que les va a ellos con lo que antes era nuestro. El problema está en la misma raíz de nuestro sistema democrático, pues los burgaleses han elegido de forma contumaz y sistemática durante décadas a los mismos responsables de su expolio, si bien es cierto que, en mi opinión, lo han hecho impregnados de una certera demagogia bien estudiada y profusamente difundida por los propios saqueadores. Algunos dirán que sarna con gusto no pica, así que habrá que deducir que a los burgaleses que votan la opción que sólo les ha traído perjuicios les encanta ir a menos. No son pocos: el 40 por ciento de los ciudadanos votantes tienen esa corresponsabilidad en lo que ocurre y mucho me temo que la seguirá teniendo.
¡Cuidado, Sr. Director!. "El problema está en la misma raíz de nuestro sistema democrático,..." Algún "demócrata" de toda la vida podría malinterpretar la frase (ahora lo llaman descontextualizar). Yo diría que nuestro sistema democrático tiene un problema de raíz, que es el excesivo poder de los partidos políticos (no discuto su necesidad). Porque no es "moco de pavo" que tengamos que votar a quienes el partido designa. Concreto: votamos sin haberlos elegido. ¡¡¡LISTAS ABIERTAS, YA!!!
Antes de empezar, espero que hayas podido desconectar durante estos días. En cuanto al peliagudo tema de la entrada, varias cosas: una, que parece mentira que los políticos no sepan que con la salud no se juega; la otra, que los burgaleses somos sujetos y objetos de nuestras propias desgracias. Creo que estas calamidades no se dan en algunos puntos no demasiado alejados de nuestro mapa.
Pesimista: esa opción me parece bonita pero muy complicada de materializar, habría que cambiar hasta la Constitución. Reyes, a veces creo que me lees el pensamiento: no sólo listas abiertas, sino escaños proporcionales a los sufragios, los demócratas "de toda la vida" no parecen darse cuenta de lo parciales y exiguas que son nuestras democracias. Raúl: he desconectado (casi por obligación, conectarme a internet era complejo) y disfrutado como no esperaba cuando me fui. Lamentablemente al volver me he encontrado con lo que esperaba, toda una procesión de problemáticas. Gracias por vuestros comentarios, os juro que me animan mucho.
Sr. Director: apúntese el tanto. "La ciénaga" me lo pisó
Apoyo lo que comenta Pedro. Se pretende que surja un sentimiento homófobo contra los ciudadanos de otras ciudades cuando ellos no tienen la culpa de nada. Los cañones se están redireccionando con premeditación y alevosía. ¿Acaso nos quejaríamos nosotros si nos cayera aquí el pleno presupuestario? Pues no. El problema reside en la falta de crítica hacia nuestros políticos y en no exigirles responsabilidades por sus actos caciquiles. Las urnas es la mejor forma de hacerlo y la justicia cuando se respeta. Apruebo el sistema de votación americano. Suscribo el comentario de Reyes. LISTAS ABIERTAS YA. Y que se extienda el código de buena conducta aprobado por el gobierno actual a TODOS los políticos (pero que no sea sólo un "talante")
Me da la sensacion que en Burgos siempre estamos dando vueltas y mas vueltas alrededor del mismo problema. Hasta que no hagamos bien evidente a nuestros dirigentes regionales y provinciales, y de modo contundente, el cabreo ante tantos y tantos abusos NO PARARAN de tomarnos el pelo.
Buenas noches, Pablo Miguel Simón: Llevo dos días dándole vueltas a participar con un comentario a esta entrada tuya, pero este tema me duele tanto, que lo dejaré para más adelante. Una vez más, me molesta que nuestros paisanos no se impliquen más en defender lo que es suyo. Y ya está visto que los políticos que tenemos actualmente en nuestra Ciudad, en vez de luchar por los intereses de los burgaleses, parece que disfrutan poniendo obstáculos y zancadillas a todo lo que en verdad significa mejoras para la calidad de vida de los ciudadanos en situaciones más frágiles. Una vez más, te agradezco el interés que te tomas a diario, -por nuestra patria chica-, en tus estupendos escritos. Recibe mi saludo en la vuelta de tus minivacaciones, que me alegro hayan sido estupendas.

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