
No quería escribir sobre este asunto, que ya hay mucho escrito, pero hoy las tripas me han hecho gua como al gato del tejado al conocer el tejemaneje dimitoperonoteloacepto del señor Trillo en el PP. Tiene guasa que este personaje continúe siendo portavoz para los asuntos relacionados con la Justicia en el club de la gaviota, después de cargar con la culpa moral a falta de penal (alguien sabrá por qué) de los muertos del Yak-42 y la vergonzante gestión de sus restos por parte de la autoridad militar, entonces supuestamente competente.
Fedrico Trillo era ministro de Defensa y bajo su manto pasó lo que pasó, pero no se fue del cargo por una cuestión "de honor" ante tamaña desgracia. Los familiares de las víctimas destaparon el aberrante proceso de identificación y entrega de los cuerpos, pero ni siquiera con ese horror –capaz de intimidar a un dibujante de Creepy– a las espaldas este seguidor de Escrivá tomó el camino de su casa, antes bien se buscó un puesto suficientemente aforado por si las moscas.
Ahora que va a ir gente a la cárcel por el tema, el señor Tfrillo "acata pero no comparte" la sentencia que a él no le salpica y amaga con inmolarse renunciando a ser la persona que en su partido habla de justicia. Si de verdad la hubiera, políticos de su talla cambiarían la misa diaria por los paseos de patio, donde también seguramente esté Dios, porque está en todas partes donde está Trillo, por supuesto.
Rajoy va y no se lo acepta. No entiendo a este hombre, ha tenido mil ocasiones de sacar su partido del fango en que lo metió la política neofascistaliberaloide de Aznar y sus ministros con gomina, pero en ejercicio del mayor galleguismo sin vergüenza se queda siempre en medio del ir y el venir. Oportunidad como ésta para prescindir de tamaña rémora, en el difícil camino para dar credibilidad a la derecha más allá de la horda hinchada, no se presenta todos los días.
Supongo que sabe lo que hace, o que hace lo que sabe hacer y entonces es que no es mucho. Después de los sapos que se ha comido ya el jefe de la oposición nadie duda de que siempre será capaz de tragar uno más gordo, por putrefacto que sea. Y es que tal vez piense que alcanzar la gloria sea más facil con buenas tragaderas que limpiando su partido de tanta inmundicia como se propaga por esos territorios azules del mapa.
Ya va siendo hora de que la derecha española cambie de siglo y de actitud democrática. Espero por el bien de nuestra sociedad entera que surja un nuevo partido capaz de acoger la decencia en ese lado del tablero político, porque ya he perdido la esperanza de que en la amalgama de filas prietas y recios marciales propensos a la centuria que es el PP de hoy se deje entrar algún día el aire purificador para acabar con el olor a podrido.
No sabes, Miguel, cómo me duelen las tripas del alma con este asunto. Un amigo del alma, un tío cojonudo que merecía una vida larga, iba en ese avión de mierda. Cada vez que veo u oigo hablar del puto Yak no puedo evitar recordarle con un nudo en la garganta. Algo queda por finalizar, por limpiar y esperar después a que se seque. Y no va a ser Rajoy el que empuñe la fregona; sencillamente no puede. Vete a la entrada de mi blog de anteayer, el santoral de Fernando Portillo, y pincha en los comentarios el que firma O-PUS, o simplemente busca OPUS DEI en la Wikipedia. Te cagas.
Escuchando esta tarde una magnífica tertulia, llamada de "los sabios" (Santiago Carrillo, Pere Portabella y Miguel Herrero de Miñón), el tema de la misma ha sido, casi monográficamente, sobre el Sr. Trullo; ¡perdón!, quería decir Trillo (¡ah, subconsciente traicionero1). ¡Bueno!, el asunto da para mucho pero me ha indignado, sobremanera, el argumento de Herrero de Miñón defendiendo la socorrida "pp-idea" de que las urnas han eximido a este señor de toda responsabilidad. No me quiero enrollar. Tan sólo voy a reiterar: ¡¡¡LISTAS ABIERTAS, YA!!! No hay derecho a que los ciudadanos tengan que votar a candidatos que no han elegido. ¡Qué democrática dictadura de partido! Emulando a Labordeta: ¡a la mierda!
Trillo no debería poner su cargo a disposición del partido. Debería dimitir y retirarse de la política.
Buenos días, Pablo Miguel Simón: Imposible, cuando se ha demostrado que no hay, esperar que se tenga "un puntito de pundonor". Saludos.

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