Excelente texto, Miguel. Al final, todos acabamos volviendo a los mismos lugares, de una u otra manera.
Buenos días, Pablo Miguel Simón: ¡Qué bonito, pero qué requetebonito cuando escribes como hoy!. Tus palabras enlazadas suenan a música celestial. ¡Claro, has pasado tan cerca!. Pero, ¿no te dieron ganas de quedarte por allá arriba?. Va a ser cierto aquello de que la nostalgia nos lleva de regreso a los primeros lugares, porque si no, es que no se entiende. Saludos.
Lo he leído varias veces y aún sigo "desorbitada".¡Cuánta "gravidez"!. Criptográfica es su entrada y no puedo comentarla. Sólo darle mil palmadas por una bella y, a la vez, salvaje palabra: prístina.
Se me ha venido a la cabeza la imagen de Men in Black, cuando Tommy Lee Jones, desde su ordenador conecta con un satélite para localizar y enfocar a su mujer, a golpe de zoom, hasta contemplarla en el jardín donde ella está arreglando las flores. ¡Qué bello y romántico viaje espacial!
Las palabras van hoy vestidas de rojo esplín y flotan por el desfiladero de su blog como corazones escafandrados, peludos y suaves. Postdata: Por si acaso, Jalisco, no te rajes.
Nos haces ver con tu escrito los ángulos desde distintos puntos de vista, pero desde luego que hoy tus palabras florecen desde muy alto. Un beso.
SR. Director,¡por favor, se lo tengo que pedir!: ¿puede dar una minúscula información sobre este "entradón"?. Sucede que muchas veces me hace retroceder en el tiempo y evocar esos comentarios de texto que mi profesor de Lengua y Literatura (un saludo a Don Federico Pérez y Pérez)nos obligaba a hacer. Había que "diseccionar" la personalidad de los autores de los textos que proponía. Siempre me pregunté cómo demonios acertar, si sus autores, hacía siglos, ya habían muerto y no podrían corroborar lo que sobre ellos se estaba exponiendo. Si Quevedo, Góngora, Lope de Vega, Calderón... hubieran, ahora, leído lo que de ellos se cuenta, probablemente no serían los mismos. No es éste el caso (está usted muy vivo) y por éso se lo reclamo. Me explico fatal, pero seguro que usted lo entiende.
No sabéis, amigos, cuánto os agradezco vuestras palabras. Creo que le debo una aclaración a Reyes sobre el texto: es un modesto juego narrativo cargado de símbolos, que tiene su parte real y su parte fantástica. En este caso, uno de los narradores que tengo amaestrados ha dado rienda suelta a su percepción de viajero encadenado a una órbita y a la vez extraviado por insatisfacción. Sabe que pasa de forma intermitente por un lugar donde desea encontrar señales de vida y que la inercia le empuja a dar toda una vuelta tras cada decepción, condenado a renovar la esperanza al cruzar por la cara oculta. Se le nota algo triste por el silencio reiterado, aunque yo creo que en cada vuelta envejece un poco y eso es lo que de verdad le aterra.
Después de leer cosas así, sólo me quedan ganas de dedicarme al arado.
Buenos días, Pablo Miguel Simón: Al leer tu aclaración en el comentario, no he podido por menos que catalogar a "tu narrador" como un romántico rezagado. Como literatura es precioso, pero por favor, que estamos en el siglo XXI, que sea práctico, que aproveche los avances que le ofrece la tecnología, que utilice internet, el móvil, ...lo que sea. Y que deje de mirar al balcón, como hacía D. Antonio Machado en sus seniles paseos. Que sea realista, y que aterrice. Porque, ¿realmente, su Guiomar lo merece?. En resumen: que "Carpe diem". Saludos.
Me gustó, dire.
Querida Gelu, mi narrador se ruboriza cuando le mientas a Machado porque su existencia cuelga de no pocos versos de don Antonio. Tiene mi permiso para no revelar sus secretos porque de otra forma no escribiría como lo hace, así que le dejo sufrir un poco mientras anhela a su Guiomar. También a mí me parece un poco del XIX, aunque lo de sentir nunca tiene fecha. Muchas gracias, también para Fernando y Pablo.
Buenos días, Pablo Miguel Simón: Si ya "de por mí" soy curiosa, cada comentario poético añadido, ha hecho que aumente mi interés, por este relato. ¿Existe el narrador, o se trata de un apócrifo?. Saludos.
Qué curiosaaaa... Verás, Gelu, el narrador sólo me ha confesado una cosa muy críptica, que lo ha escrito "para ser leído", pero calla hasta la muerte sobre el complemento agente. No le preguntaré más, parece sufrir si le saco el tema.
Domingo, a 14 de junio 2009, ( aprox.: 17,15 horas) Buenas tardes, Pablo Miguel Simón: Sí soy curiosa. Y terca (en ocasiones). Ultimamente no tengo tiempo de pasatiempos, y me encantan. A ver, vamos a jugar un poco. Dices: "El narrador lo ha escrito para ser leído". Vamos a analizar, -un poco por encima-: Oración activa. "Lo" es el complemento directo, sustituyendo a "el relato". El sujeto es: el narrador. Ahora la cambiamos a pasiva: El relato ha sido escrito por el narrador, para ser leído. El complemento agente, es "por el narrador". El sujeto, en la activa, se convierte en complemento agente en la pasiva. Por lo tanto: el narrador, que no sea cobardica. Necesita una terapia de choque, con dosis doble, porque le gusta sufrir. Y caso resuelto. Saludos. P.D.: De todas formas, por favor, que siga el relato.

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