
A caballo entre dos ciudades distintas, cambiaba hasta de nombre cuando me desplazaba de Burgos a Zaragoza, y viceversa, para estudiar en la Universidad de allí y poner música y copas en los bares de aquí. Dos realidades muy diferentes no exentas ambas de su malicia entonces, cuando mantener la beca y seguir el ritmo de la "movida" eran necesidades parejas, bendita sea la juventud y su inconsciencia.
Allí, en el Interferencias –un bar fugado del atraso musical generalizado que aquejaba en los primeros ochenta a la capital maña (lo más avanzado en los bares de éxito era The River de Bruce Springsteen)– tenían el último single de The Jam, que hacía furor en Inglaterra. Lo encabezaba un tema que cautiva desde el principio con su ritmo sólido, esa gran entrada de bajo a la que se suman el teclado y la persusión estallando en redoble, no podía evitar que la pierna se moviera sola.
"Town Called Malice˝ es una de las canciones que adornan mi vida. El seguimiento de los Jam venía de antes, más por los chascarrillos de sus líos con los Clash, repletos de mal gusto al mejor estilo punk, o por los follones con Sid Vicious de Sex Pistols, a quien Paul Weller –voz cantante y alma mater de The Jam– partió literalmente la cara de un botellazo en una noche de ésas. Cosas del No Future.
Pero The Jam, dentro del punk, era algo aparte: sus ritmos reestudiaban la simpleza de los Pistols y además no comulgaban con la estética salvajemente agresiva del pelo en pincho, sino que preferían las chaquetillas y la finura casi eterna de los "mod". A mí eso me encantaba, había encontrado la evolución natural para mis adorados The Who o los idolatrados The Kinks, aunque mis amigos me decían que esos, y otros tan salvajemente atractivos como desconocidos que se llamaban U.K. Subs, eran un tanto aburridos.
Nada de eso: "Town Called Malice" era el tema definitivo, la culminación del proceso que subía The Jam a la categoría de grupo legendario. Y yo tan contento en la soledad de ese conocimiento, horas y horas en el Interferencias sin acordarme para nada de que aún no había fotocopiado los apuntes, de mermelada en mermelada.
En la otra vida, la de Burgos, The Jam no existía o no se pinchaba nada por los tres bares con música de la época. Así que la noche que Francho puso "Town Called Malice" en su sesión nocturna de la discoteca La Oka –un placer que procuraba no perderme– dí un bote y salí a la pista emocionado, vaciándome en los brincos de una danza solitaria (porque me quedé solo) hasta que el tema terminó.
Aquella fue la primera vez que hablé con Francho, que ya entonces estaba en Radio Castilla, un pozo de sabiduría musical aliado con la inquietud de tiendas como Zeppelin o Discos Clash. Creo que le mareé un poco, porque cada vez que iba le pedía la misma y con esa canción se solía vaciar la pista. Pero él me la ponía cuando ya no había tanto jaleo o cuando había tantísimo que era imposible el vacío. Gracias, Francho, gracias también a Miguel "Ambulancias" (no sé por qué le llamábamos así, pero siempre era en plan cariñoso, le recuerdo como un gran tipo) y a Iván, hoy en Bar Iguana, que también me sufrieron en esos lances.
Por ese tiempo tuve una premonición, porque la canción acabó instalándose en mi cabeza endulzando la idea de intentar sobrevivir en Burgos, una ciudad entonces como ahora cargada de malicia. Cada vez que la escucho encuentro la potencia que autoafirma y que impela a gritar para liberarse de esa niebla maliciosa repartida entre estos muros. Recomiendo ponerla como mandan los cánones, a volumen brutal, y que el cuerpo haga el resto. Es pura medicina.
( http://www.youtube.com/watch?v=r3fDXsPE0Sc )
la canción te sigue haciendo bailar sólo en la pista, aunque ahora, haces corrillo. Damned damned town!!
Buenos días, Pablo Miguel Simón: Veo que practicabas el bunburysmo cuando cambiabas de ciudad, ¿eh?. De tu canción de hoy, me quedo la escena de Billy Elliot, cuando desesperado ante tanta incomprensión explota transformando en baile la canción que citas. Qué buen single de Jam, The Gift (El don). En nuestra ciudad, como en todas, hay patitos de plástico amarillo, que tratan de paliar un poco las injusticias y de paso divertirse y tranquilizar sus conciencias, patitos corrientes y vulgares, patotes patosos, y algún que otro patito feo que dentro de su corazón lleva un cisne maravilloso. Pero para acabar, me quedo, en la escena final de la película, cuando Billy Elliot iba a transformarse en el Cisne que soñó Tchaikovsky, para su Lago. Y es que los sueños no cuestan dinero. Y algunas veces se cumplen. Saludos.
Hay tanto canciones, como bares, que forman parte de nosotros mismos, de nuestra historia de juventud. Buenisimo post.
"¡Zaragoza es Zaragoza....., que parece "guasintoón", arzobispo y "to" la hostia..., casa putas y frontón...oón!". Va otra: "¡Río Huerva..., río Huerva..., siempre vas..., lleno de mierda...!". PD: si hay ocasión, se lo contaré.
Saludos desde Lugo, donde siento las mismas sensaciones y esta pieza siempre me las recuerda. Dejo una traducción aproximada de la letra, que me parece buenísima y conveniente para el post, córtela si le parece demasiado larga: / / Una ciudad llamada Malicia/ / Deja ya de soñar con la vida tranquila porque nunca la conoceremos. Deja de correr a por el autobus que se va porque los días alegres son pocos y deja de disculparte por cosas que nunca hiciste, hay poco tiempo y la vida es cruel / / Pero es nuestra tarea cambiar esta ciudad llamada Malicia. / / Filas y filas de bolsas de leche viejas mueren en el patio de mantequilla y cien amas de casa a solas abrazan botellas de leche vacías, mientras tienden las viejas cartas de amor a secar en la cuerda. Suficiente para hacerte dejar de creer, cuando las lágrimas llegan rápidas y furiosasen una ciudad llamada Malicia. / / Golpe tras golpe, año tras año, la atmósfera es de hielo bien picado. Soy casi un cadáver frío en una ciudad llamada Malicia. / / La creencia de toda la calle en el rosbif del domingo vuelve a chocar con la cooperativa, / se recorta gasto en cervezao en nuevo material escolar. / / Es una gran decisión en una ciudad llamada Malicia. / / El fantasma de un tren de vapor, ecos por mi camino, por el momento sin destino, da vueltas sin parar. Juegos, niños y columpios chirriantes, risas perdidas en la brisa. Podría seguir durante horas, probablemente lo haga. / / Pero será mejor devolver algo de alegría a esta ciudad llamada Malicia. /
Quién sabe dónde nos llevará la vida: así que llevemos siempre nuestra música bien dentro.
Bip: Damned era otro gran grupo de la época, tal vez otro día merezca su comentario. Gelu: también algún día hablaré de Bunbury y del resto de los Heroes del Silencio, tengo varias anécdotas con ellos, algunas en Burgos. Y también espero que algún día se cumplan tus sueños, como lo espero de los mios. Gracias, Blogochenta, nada como tu blog para revisitar aquella época tan importante para mí. Reyes: precisamente, esa estrofa -¿era de La Bullonera?- tiene fundamento, pues el Interferencias estaba justo al lado del río Huerva, bajo el "puente de los Gitanos" de Avda. Goya. Muchas gracias, Bene, por la letra. Conozco poco Lugo, pero cualquier ciudad puede ser maliciosa, algunas más que otras. Pedro, la música forma parte de mí, por ella he hecho tantas cosas (incluidas tonterías) que nunca me dio tiempo a aprender a tocar, todo un trauma. Por eso a donde voy, la llevo.
En aquellos años… entre recibirme y casarme… no habia mucho tiempo para los conjuntos de moda… Pero, a ellos los recuerdo; mi hermano los escuchaba… a todo volumen; mientras necesitaba silencio para estudiar. Creo no estar confundida… era algo así “Que un fantasma de tren de vapor, se hace eco de mi pista. Es en este momento con destino a ninguna parte…sólo dando vueltas y vueltas juego para niños y columpios… ¿?? perdido la risa en la brisa. Podría seguir durante horas y yo probablemente… pero me gustaria poner alegría antes de volver… ¿?? A esta ciudad llamada malicia.”… un buen bajista y baterista… Pablo Miguel, lindo recuerdo. Solo espero no estar errada… aunque bailo muy bien rock… en aquellos años y hoy elijo la música mas tranquila… Que tengas una linda semana. Besitos. Silvi.
Te invito a que a la vez que en esta formidable casa de La Palabra Digital, compartas tus anécdotas de -Héroes en Burgos- en Blog80 como ya hicieron otros http://blog80burgos.blogspot.com/2008/04/todos-tenemos-un-pasado-veces.html Será un honor y un placer contar contigo.
increible este post. yo no seria capaz de sobrevivir en Madrid si no es con mi ipod repleto de temas urbanos de los Jam, como este, o Wiew from a window, o down in the tube station...etc

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