Oigan ustedes lo que oigan, queridos lectores, la fusión de las cajas será una realidad en los próximos años. Tal vez en su inicio se disfrace el proceso y escuchemos palabras como cooperación, cesión parcial, interés general y otras muchas que están por venir, pero ese tren es difícil que lo pare nadie.
Los burgaleses, de nuevo, somos los más perjudicados. Pondremos mucho más que los demás en el bote para el reparto y el "interés general" nos saldrá "furriel". En cuatro o cinco años las grandes industrias de aquí pedirán financiación allí, donde esté el órgano centralizador que poco a poco se comerá la capacidad de gestión de cada caja. Lo lógico es que la industria acabe cerca de donde esté el dinero, lejos por tanto de nosotros.
Creo que la esperanza puede ser la posición de Cajacírculo: tal vez se les ocurra que la reacción de la burgalesía pueda favorecerles si deciden no entrar en ese proceso integrador, recogiendo por tanto a cuantos disconformes con la idea surjan en la provincia y decidan hablar con sus ahorros. Es una opción que no dudo será muy meditada en su Consejo, ardo en deseos de contemplar el color de la fumata.
Esto es como lo de Otan de entrada no, al final acabamos en la Otan y por mayoría suficiente. No me cabe duda que acabarán convenciendo al personal de que lo mejor es darles el dinero a los de Valladolid porque son más listos y seguro que lo gestionan mejor.

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