
Lo prometido es deuda y hay que cumplirlo, así que tengo el honor de presentar el "I AJOBOOK" que se celebrará, si todo sale bien, el próximo sábado 11 de julio entre los pinos de Duruelo de la Sierra, el pueblo que ve nacer el río Duero y que me vio nacer a mí en la primera casa de la calle de Arriba. El motivo y el pretexto es otorgar fama mundial (andando los años, jeje) al menú más sobresaliente de la comarca de Pinares y pasar una jornada memorable.
El ajo carretero es uno de los platos típicos de la zona, un guiso de carne de balante que antaño era la dieta de los fornidos hacheros, encargados de talar los pinos más grandes en los lugares más inaccesibles del monte. Salían en cuadrillas a trabajar una zona durante semanas y, por turno, cada día uno se quedaba toda la mañana haciendo el guiso.
Al monte llevaban algunas ovejas vivas que iban sacrificando para preparar la gran olla con esa carne, la cual por su dureza debía estar al fuego horas y horas. Hoy se usa cordero en vez de oveja, lo que permite hacer el guiso en dos horas y además resulta bastante más ligero, aunque quien pruebe la sopa por primera vez será incapaz de imaginar cómo podría ser más potente.
Cada semana, un zagal o zagala subía al lugar donde acampaba la cuadrilla y les proveía de las hortalizas necesarias para el ajo carretero: ajos, cebolla, pimiento verde, pimiento rojo, tomate y guindilla. El encargado de cocinar troceaba la carne y añadía las cabezas de ajo, cebollas, tomates y pimientos enteros, incorporando agua hasta el nivel óptimo.
Dicen los entendidos que es en el cálculo del agua donde uno se la juega. Si se pone de más la carne quedará menos sabrosa y, si es de menos, puede encallarse: verse forzado a añadir agua se considera un fracaso, pero aún así sigue estando muy bueno.
El puchero se pone al fuego y cuando rompe a hervir se desespuma (nunca con cuchara de metal), añadiendo entonces sal y pimentón. Sólo queda esperar que hierva lentamente el tiempo necesario y estará listo. El aroma que desprende desde que rompe a hervir va haciendo mella en los comensales, que no pueden evitar el robo de alguna tajada "a ver cómo va".
La forma de comerlo es muy original, pues primero se sirve la carne y después la sopa. Hoy en día lo servimos en platos, pero entonces los madereros sólo tenían un puchero, una cazuela y cucharas. En la cazuela se cortaban sopas de una hogaza y encima de ellas se ponía la carne, que comían con los dedos. Acabada la carne, sobre las sopas impregnadas se vertía el caldo y cada cual arrimaba su cuchara hasta el fin de existencias.
Se trata de un plato contundente, pero que nadie se asuste: actualmente no se prepara con la fuerza de antaño, aunque suele dejar solventadas las ganas de comer hasta el día siguiente y aporta una energía que deja en vergüenza el Red Bull. Lo ideal para disfrutar de la salvaje naturaleza del pinar, incluyendo la siesta a la sombra si se tercia.
Para este evento, algunos blogueros más cercanos van a recibir una invitación personal que da derecho a disfrutar de todo con sólo acercarse hasta allí. Pero está abierto a todo el mundo que sienta curiosidad o ganas de pasar un día magnífico. Es necesario, sin embargo, saber con cierta certeza cuántos seremos desde el día 8 de julio pàra poder encargar la carne.
La comida la prepararán grandes amigos míos, pertenecientes a la peña del Disloke, que es también la mía: uno de ellos, Santiago, es además el alguacil del pueblo y anda solucionando el tema de la ley de incendios y su regulación local, en el peor de los casos habrá que hacerlo a gas en vez de con leña. Algo menos de encanto, pero más seguridad en el proceso. Haremos la comida en el parque de "Las Peñitas", que pega al pueblo.
Santiago ha calculado que la comida, el vino, el postre y el café pueden salir por menos de quince euros por persona (menores de diez años no cotizan), así que los que quieran apuntarse y no hayan recibido invitación ya pueden hacerse su presupuesto. Lo único no incluido es el viaje, son cien kilómetros desde Burgos y menos de cincuenta desde Soria, pero la carretera es buena.
Quienes se animen no se van a arrepentir. Aunque dudo que durante esas horas puedan conectarse a internet, disfrutar de este plato y de la compañía de buena gente en medio del oxígeno más puro, emborracharse de paisajes (haremos una excursioncilla muy asequible) y reírse un rato de todo lo que no sea disfrutar convertirá el 11-J en una efeméride para años venideros.
Asi que ya sabéis... ¡Buen provecho!
NOTA: Podéis inscribiros a través de los comentarios. Para información individualizada contactar con el correo ( director@lapalabradigital.es ).
"Virgen Santa Virgen Pura haz que pruebe esta catadura" era así, ¿no?... ¿habrá baile?
Pablo Miguel… Carne de balante…no sabia que era oveja; perdón por mi ignorancia. Acá se lo conoce como borrego o cordero, cebolla, pimiento verde, pimiento rojo, tomate y guindilla… igual. Los padres de mi abuela eran castellanos… mi abuela lo preparaba… de las dos formas… en lo particular me gusta de cordero…El secreto para mi no esta solo en la cantidad de agua… sino en la cantidad y la calidad del pimentón…y la sal. Me gusta cocinar y me gusta comer… por eso que vivo a dieta… que lastima que este tan lejos… el importe del cubierto es módico… Y lo importante de la experiencia, que será placentera, y entre amigos… Tomo nota; por si algún día en estas fechas visito tus tierras.Besitos. Silvi.
Eso, haz que pruebe esta Bipo. Estaremos en el baile? Aún seguiré por tierras lejanas. Ya lo siento. Pero Tú dirás, Te mando un modelito mandarín?
El ajo carretero y la excepcional carne serrana saben mucho mejor junto al aroma de los pinares. Disfrutad el día los que vayais y al mismo tiempo respetad el monte. Yo también haré lo propio en agosto cerca de "donde nace el Duero".
JODER QUE ENVIDIA NO PODER ESTAR ALLÍ, YA ME GUSTARÍA, YA. NO OLVIDEIS LA BOTA Y QUE NO DESCANSE NI UN MINUTO. DALE UN ABRAZOTE AL KATINA QUE SEGURO SE APUNTARÁ AL MENEO. ANIMO A LA PEÑA PARA QUE SE APUNTE, POR EXPERIENCIA SÉ QUE LO PASAREIS EN GRANDE. ¡ SALUD Y PLACER ¡
Me apunto desde Málaga al evento corderil. Cuando disfruté de mi primer ajo carretero en Duruelo, me sorprendió que a la hora y media de terminar de comer ya estaban asando chuletas para la merienda, y yo que no soy fornido ni hachero ...

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