
Estoy aún en una nube por la fantástica experiencia vivida ayer. Confluyeron como en una alineación cósmica grandísimos motivos para fabricar sabrosos momentos de felicidad, por eso quiero agradecer a todos los que acudieron la excelente aportación de su calidez y calidad humana. Fue una historia entre amigos divertida y emocionante, acompañada de un día espléndido al pie del Urbión.
Los que subimos a Castroviejo pasamos un rato magnífico entre las moles de granito. Bebimos agua de la fuente de La Peñota y llegamos con puntualidad a la llamada del guiso, que nos preparaban en el Refugio de Covaleda. Los veinte asistentes dimos cuenta de una estupenda "caldereta" que hizo honor a mis comentarios de las últimas entradas y luego disfrutamos de una extensa sobremesa iluminada por sonrisas y rostros satisfechos. Los niños la gozaron y los adultos fuimos como niños.
En el regreso, tras caer el sol, pensé en quienes no habían podido vivir la experiencia con nosotros y fue la única pena. Mi cabeza se consoló pensando que, cuando estas aventuras salen tan bien, están condenadas a repetirse.
Muchas gracias por pensar en quienes no pudimos asistir. En mi caso, un salvable impedimiento y la falta de consenso (determinante) me privó de éllo. No culpo a "mis niños" porque no participan del "vicio de comentar de mamá" y, por ende, de "Lapalabradigital.es". Me alegra que este encuentro le haya insuflado felicidad.¡Qué magnífica terapia contra el cáncer de las degracias! (más cercanas o lejanas...el mal es el mismo)
Yo soy uno de los que se lo perdió... pero no pienso perderme el próximo. Me alegro de que todo saliera bien. Un fuerte abrazo.
Fue un día fantástico, Miguel. Todo salió estupendamente, aunque bien es cierto que, para ello, había varios ingredientes necesarios: el entorno y el tiempo nos acompañaron; la organización y la excelente acogida fueron de tu parte. Muchas gracias. Repetiremos.
Pablo Miguel … Que chico es el mundo… hoy gracias a tu foto… en El Urbión; me entero que parte de mi familia debió ser de ahí… primos de mi abuelo, (paterno) tenían un “Bar - Pizzería” (actualmente existe, no se si sigue siendo de ellos) con ese nombre. Pase toda mi niñez y mi adolescencia… donde por mucho tiempo me reuní con mis compañeros de colegio… donde me encontraba con mi primer novio… historias viejas… Me alegro… que la pasaran tan bien… y claro que volverán a repetir la experiencia… lo deben hacer cada vez que puedan… Uno de estos días te mando la foto… del que es hoy un Restaurante… Y no olvides, las cosas armadas desde el corazón… siempre salen bien… Gracias. Besitos. Silvi.
Me alegro mucho de que todo os fuera bien. No podría haber sido de otra manera.
Nadie, o casi nadie, participa en los comentarios a las noticias. ¿Por qué?. Mi "vicio" por participar de "lapalabradigital" está entrando en barrena y me da muchísima pena, porque de todo se aprende; y si, además, lo tienes muy cerca...

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