

La llegada del verano ha abierto muchas incógnitas. Me refiero al aspecto profesional, pues esta época no es por lo general muy boyante en la actividad editorial y publicitaria. Si sumamos esa bajada de tensión estacional a la crisis galopante, la lipotimia de los próximos dos meses puede dejar entre pálido y lívido el panorama, necesitado ya de transfusiones para ir tirando.
Nuestros lectores de La Palabra Digital, que rondan en los últimos meses la cira de mil al día –algo de lo que nos sentimos orgullosos–, pueden haber notado una cierta ralentización en el ritmo de aparición de noticias, fenómeno que desde primeros de mes se debe fundamentalmente a la ausencia de las mismas: así son los veranos informativos, el tiempo en que los becarios aprenden a redactar asuntos para sacar de la nevera cuando no hay otro menú.
Nosotros somos tan pobres que ni becarios podemos permitirnos, pero también sabemos que en julio y agosto esos mil lectores diarios se desenganchan de la normalidad de sus hábitos, dejando la cifra de la audiencia en estado letárgico. Malas fechas para invertir en el medio, sin duda.
De esta manera, quienes hacemos La Palabra Digital hemos pensado en irnos de vacaciones hasta septiembre. Llevamos casi un año dando cobertura diaria en nuestra página digital con mucha exigencia, por culpa de la escasez de recursos, así que nos merecemos un descanso que cada vez se hace más necesario. Se impone, además, una reflexión pausada sobre lo acontecido en los últimos meses para enfocar con ilusión y garantías el inicio de una nueva temporada.
Todavía no se notará el fenómeno, pero a partir de la distribución del próximo número en papel, el día 23, la renovación de las informaciones será mucho más esporádica. Igualmente los espacios de opinión, aunque en menor medida, se verán afectados en ese sentido dependiendo de sus firmantes. El territorio Blog reverdecerá también al final de agosto con nuevas firmas y propuestas, porque hay que renovarse para no morir.
En mi caso, habrá quince días durante los cuales será difícil que pueda mover la página, pues adonde voy de vacaciones no pienso llevar artilugios que me conecten a otra cosa que no sea la familia, el mar y la naturaleza. Ni una tecla, nada que facilite la tentación. Queda una semana para eso y ya no puedo quitármelo de la cabeza.
Seguro que echaré de menos esos paseos por las bitácoras habituales: en su lugar dejaré mis comentarios sobre las crestas de las olas o bajo las rutilantes estrellas del sur hasta mediados de agosto. Después me pondré al día, este mundo del 2.0 es un vicio que ya no sé cómo dejar.
Buenas noches, Pablo Miguel Simón: Las familias agradecerán este lapso veraniego. Después de las vacaciones, volveremos con ganas renovadas. Que se preparen "los dormidos" en los laureles del poder y el mangoneo. Vamos a recargar pilas a tope. Saludos.
Pablo Miguel ... Salir de vacaciones implica salir de la rutina. Es dejar atrás lo que nos preocupa. Es hacer en esos días de merecido descanso; todo aquello que por falta de tiempo no podemos en otra época del año. Es disfrutar en y con la familia durante 15 días, se duerme un rato más, sin pensar en el tedioso reloj… es bajar un cambio, para recargar pilas… Me parece fantástico que hagan un corte, como bien dices renovarse en vivir… Y si, se extraña el ordenador… este año lo lleve conmigo… los melly, quedaban en Bs.As; mi esposo pesca y me aburro… no me sirvió… estaba en medio de la nada. A disfrutar… Felices Vacaciones… ¡!! Besitos. Silvi.
Pues sí, es un vicio, pero lo que de verdad merece la pena son los instantes de la vida que se pasan tan rápido que es mejor cabalgarlos cuando aún se está a tiempo. Que disfrutes del verano, te lo has currado mucho y te lo mereces. Esperemos que esa cresta de la ola arrastre otros vientos más dulces.
Pues que pase Ud. unas buenas vacaciones, y no olvide tomar diariamente una buena copita de Ribera del Duero, que será saludable para su corazón.
Disfruta y vuelve con ganas y nuevos proyectos. Te mereces un buen descanso.
Todos necesitamos un descanso. Yo estoy al borde del "surmenage" (¿eh qué bonita la palabreja?). Pero es tan endeble la casita de pajas que estamos construyendo que pánico da abandonarla aunque sólo sea por un mes pensando si encontraremos algo a la vuelta. Por mi parte estaré al pie del cañón hasta el último momento.
Que lo pase usted bien junto a la familia y descanse, que se lo merece como el que más. Y vuelva a la pelea diaria con renovados bríos, porque, como dice un buen amigo común, "¡Qué cojones tienes, Palancas!" Por mi parte, una vez que pase este maldito mes de julio, intentaré retomar el blog con una periodicidad más decente. Un abrazo.
Sin haberlo dejado, ya tengo un "mono" del carajo.
A disfrutar de las vacaciones y no tengas duda que a la vuelta estaremos aquí. Te felicito por ser de los míos, de estar desconectado del mundo en vacaciones. No entiendo la moda de llevarse el portátil de vacaciones, lo siento seré un poco antiguo.
Estoy entusiasmado con vuestros comentarios, aunque aún falta una semana para mis vacaciones y todavía me dará tiempo a colgar dos o tres cosas más en el blog antes de viajar me he encontrado con una emocionante despedida. Castos pero sinceros besos para Gelu, Silvi, Bipolar y Reyes; abrazos intensos para Claro (me llevo unas cuantas botellas de Cepa Gavilán), Pedro, Fernando, Marcelino y Aarón. Os llevo en las entretelas.

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