
El próximo domingo se cumplirán 40 años, toda una dictadura temporal, desde que los cuatro componentes de The Beatles se reunieron por última vez en un estudio. Yo supe de ellos justo en ese momento, cuando se separaban, porque la noticia de su ruptura y la conmoción subsiguiente atravesaron como por mantequilla caliente la estrechez informativa del franquismo.
La fascinación que me producía este grupo en aquellos tiempos no se ha roto jamás, pues, al contrario que con otras músicas, siempre me apetece escuchar un tema de The Beatles cuando suena en cualquier parte. Fanático como fui desde cuatro años más tarde de sus satánicas majestades, he de decir a día de hoy que la dimensión mítica de las piedras rodantes tiene en mi cabeza un tamaño menor, sobre todo porque cualquier canción de los Rolling fabricada más allá de 1978 no la considero imprescindible en mi discografía básica.
Desde los años sesenta, todas las generaciones deben algo a este grupo de Liverpool que desde la caverna llegó al firmamento con diamantes, toda una evolución humano-divina que cambió la música y las dimensiones emocionales del ser moderno. Aquellos cuatro chicos de Liverpool con flequillo (ahora parece que vuelve esa moda) lograron influir en las masas con mayor eficacia que todos los filósofos del siglo. Y todo con sencillos acordes de corte ye-yé, letras facilonas y coros canoros que descubrían para la historia el fenómeno "pop".
Todos ellos en solitario han tenido mis respetos, pero no la emoción que me produjeron en grupo. Ni siquiera la desaparición de Lennon y la avalancha mediática que siguió al suceso impactaron en mi ánimo más que la primera escucha de "Hey, Jude", "Let it be" o "Back in the URSS".
Hoy se anuncia la salida al mercado (maldito mercado) de los catorce álbumes editados por The Beatles. Al parecer la muerte de Michael Jackson, que era el poseedor de los derechos de la banda, no ha influido en el objetivo de remasterizar aquellas grabaciones, depurarlas y convertirlas en estéreo, un trabajo de ingeniería supervisado por Paul y Ringo que también es del agrado de los herederos de John y George. Además, el plato se rodea de curiosidades, algunas inéditas aún (hay que ver lo largo que es el camino de la fama) y se presenta en conjunto o por separado. Apuesto a que en las próximas alegrías navideñas los Beatles van a estar rodeados de un montón de papel de colores.
Hoy he atravesado el paso de cebra de la calle de abajo y me he visto en Abbey Road, rodeado de flores y sintiendo que lo único que necesito es amor. Como todo el mundo.
Y siguen tan jóvenes.
Fueron y siguen siendo un fenómeno, no sólo musical. Lo duro de sus inicios, el trabajo, el esfuerzo… los desvíos … Quizás el fin del grupo…tenga nombre de mujer; y no solo por la relación de Jonh con Yoko … Si profundizamos en la vida del grupo, encontraremos la respuesta. Eran jóvenes y estaban aprendiendo a vivir… Y se fueron anidando en nuestra mente y corazón…y seguimos vibrando al escuchar “Yesterday" o emocionándonos al "Let it Be… Y solo tenia nueve años y recuerdo como lloraban sus fans. Besitos. Silvi.
¡"Dust in the wind"!
Toda la música popular del siglo XX debe algo a los Beatles. Sus canciones tenían más tela para cortar de la que aparentaban. Escuchen si no Yesterday interpretada por Ray Charles.
Hola Pablo Hemos regresado al mundillo, y leo en tu entrada de hoy que estáis un poco tiernos con los chicos de ayer , de hoy , de mañana y de siempre. " Son y serán irrepetibles" ¿ Hay alguien a quien no le gusten estas canciones ? No lo creo. Fuen
Buenos días, pablo miguel simón: Ayer intenté ponerte un comentario (5 veces), desde otro ordenador, pero no debí pasar algún tipo de censura, y era rechazado. Entre mis canciones preferidas, estaba "Hey Jude". Saludos. Gelu P.D.: Una pregunta que quiero hacerte desde hace tiempo: ¿Por qué no aparece día y hora en los comentarios?.
Me sigue sorprendiendo la cantidad de canciones extraordinarias que compusieron. La comparación con otros grupos y solistas del pop se decanta --creo-- siempre a su favor. Hay que partir de ellos... y volver. Siempre volver.
Me encanta que tuviera los derechos Michael Jackson por un pensamiento inexplicable y a la vez relacionado con las conjunciones planetarias... "a través del universo" Lennon era muy especial. Se van acabando las estrellas en el firmamento

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