Maravillosa Marisa. Tuve la suerte de verla en Lisboa, en Portugal es mucho más popular que en España, donde casi no se le da bola en los medios. Su labor musical y humanitaria en Brasil también merece un capítulo aparte, me permito recomendar que se atienda ese trabajo.
Ah, maligno Miguel: malo será que no la escuche yo 2125 veces antes del alba enganchado a la noria de recuerdos que me ha traido: a las María Creuza y Maria Betania de mis 20 tacos de edad; a Vinicius de Moraes, a Baden Powell... y a las siempre singulares circunstancias en que todos ellos se produjeron como BSO de mi extasiante perimundo vital. Gracias por traerla aquí. No le será ya tan fácil escapar.

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