
Hoy tocaba ser Miguel, o Federico. La poesía que sepultó el franquismo se ha removido en la tierra que estercola y ha manado diversa, desconocida, extraña. A Lorca no lo quisieron vivo, no lo quisieron muerto; no lo quieren ni en huesos ni en la cuneta yerto. A Hernández lo enterraron en vida, la cebolla se ensangrentó en los pulmones y se apagó el rayo que no cesaba. Mala muerte para dos genios de la existencia, irreparable desgarro que nos califica todavía a los ojos del mundo.
Otro día seré Federico. Hoy tocaba ser Miguel, dedicar una nana a este mundo balbuciente y desorientado que necesita protección y cuidados; dejar la vida si es preciso para fabricar versos que liberen, que amen, que comprendan y perdonen. Versos libres, capaces de organizarse para construir un soneto: hombres y mujeres libres, capaces de todo.
Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.
Como el mar de la playa a las arenas,
voy en este naufragio de vaivenes
por una noche oscura de sartenes
redondas, pobres, tristes y morenas.
Nadie me salvará de este naufragio
si no es tu amor, la tabla que procuro,
si no es tu voz, el norte que pretendo.
Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
voy entre pena y pena sonriendo.
MIGUEL HERNÁNDEZ
Imagen de Manuel Boix.
Buenas noches, pablo miguel simón: Creo que lo mejor que podemos hacer es conocer su biografía, leer sus poemas, una y otra vez, y saber cómo y por qué se produjo la creación de cada poesía. A un mínimo de sensibilidad que se tenga, nos llegará al alma. Pero, ...como entonces, siempre habrá gente que no deja vivir la poesía. Saludos. Gelu
Miguel Hernández me conmueve. Lorca también, pero es más de plástico del bueno. O más viajado. Los dos son grandes: Miguel Hernández.
Fue el primero,que lei."Las Manos"...Cuanta gente inocente...Besitos.Silvi. Dos especies de manos se enfrentan en la vida, brotan del corazón, irrumpen por los brazos, saltan, y desembocan sobre la luz herida a golpes, a zarpazos. La mano es la herramienta del alma, su mensaje, y el cuerpo tiene en ella su rama combatiente. Alzad, moved las manos en un gran oleaje, hombres de mi simiente. Ante la aurora veo surgir las manos puras de los trabajadores terrestres y marinos, como una primavera de alegres dentaduras, de dedos matutinos. Endurecidamente pobladas de sudores, retumbantes las venas desde las uñas rotas, constelan los espacios de andamios y clamores, relámpagos y gotas. Conducen herrerías, azadas y telares, muerden metales, montes, raptan hachas, encinas, y construyen, si quieren, hasta en los mismos mares fábricas, pueblos, minas. Estas sonoras manos oscuras y lucientes las reviste una piel de invencible corteza, y son inagotables y generosas fuentes de vida y de riqueza. Como si con los astros el polvo peleara, como si los planetas lucharan con gusanos, la especie de las manos trabajadora y clara lucha con otras manos. Feroces y reunidas en un bando sangriento avanzan al hundirse los cielos vespertinos unas manos de hueso lívido y avariento, paisaje de asesinos. No han sonado: no cantan. Sus dedos vagan roncos, mudamente aletean, se ciernen, se propagan. Ni tejieron la pana, ni mecieron los troncos, y blandas de ocio vagan. Empuñan crucifijos y acaparan tesoros que a nadie corresponden sino a quien los labora, y sus mudos crepúsculos absorben los sonoros caudales de la aurora. Orgullo de puñales, arma de bombardeos con un cáliz, un crimen y un muerto en cada uña: ejecutoras pálidas de los negros deseos que la avaricia empuña. ¿Quién lavará estas manos fangosas que se extienden al agua y la deshonran, enrojecen y estragan?Nadie lavará manos que en el puñal se enciendeny en el amor se apagan. Las laboriosas manos de los trabajadores caerán sobre vosotras con dientes y cuchillas. Y las verán cortadas tantos explotadores en sus mismas rodillas.
Qué necesitados estamos ahora de aquellos poetas, querido Miguel. Con voz y no eco.
Miguel Hernández fue mi primer poeta; curiosamente me lo dio a conocer un amigo que estudiaba para militar en la Academia de Caballería de Valladolid y que se lo sabía de memoria. Miguel Hernández me impresionó hasta la falta de respiración. Más que Lorca. Don Marcelino dice que Lorca era de mejor plástico; lo que pasa es que era más profesional; M.H era más espontáneo. El fue el culpable de que yo jamás intentara siquiera juntar dos versos, ya que veía tan imposible acercarme siquiera a aquello que preferí intentarlo directamente con la prosa. Y qué grandísma razón tiene Pedro Ojeda: cuánta falta nos hacen los poetas como él en nuestro tiempo.
Don Pablo: este salto de lo prosaico a lo poético en tan corto espacio de tiempo, no me alivia. No por ser mal de pocos, sino consuelo de muchos. Siga usted covaleciente. ¿Se entiende?
Amigos, Miguel Hernández es tanto a la poesía en castellano que me parece mentira su suplencia tras otros nombres del siglo XX. Disfruto también mucho del "plástico" de Lorca, vibré sin freno con Poeta en Nueva York, pero el granadino siempre es más popular y cotidiano. Gracias, Gelu y Marcelino por los comentarios. Silvi: me emociona esa aportación, pues hice un día ya lejano una comparación crítica de estilos entre estas manos y la Mano Entregada de Vicente Aleixandre. Coincido plenamente con vosotros, Pedro y Fernando: Miguel Hernández es mucho y llega a desconcertar que sea tan bueno, el mundo siempre necesita de gente así. La vida es como es, Reyes, unas veces prosa, otras verso, frecuentemente instancia y casi siempre ripio. Un solo día ya es bastante para que se muestren todas esas facetas. Ello causa diversidad y a veces sorpresa, eso es lo malo y también lo bueno. Besos y abrazos.
¡Vale, vale... Don Pablo!. Ya sé que mañana será otro día más ( o menos), pero es que me gusta que me lo recuerden.
"ni vivo ni muerto lo querían". (¡qué miedo produce lo que descoloca la cotidianidad!)."Ceporrismo" con avaricia.
Las manos, la mirada tienen un lenguaje propio; no necesitan palabras. Las manos se expresan de forma sutil, que solo las pieles sensibles entienden y aprecian. Aman y matan… acarician y protegen… “tu delicada mano silente, por donde entro despacio, despacísimo, secretamente en tu vida,…”… un susurro de lo eterno; o por lo menos para mi. Miguel… también recuerdo La Plaza,… he vuelto en el tiempo a mi secundario… ame a mi profesor de literatura… Gracias. Besitos. Silvi. La Navidad preferida (Belén malagueño) Alguien te pregunta-lo estoy escuchando-:¿Qué Navidad amas? Aves grandes vuelan con picos oscuros, con alas nevadas. Navidad querida junto a la ribera de mi mar de Málaga. Niño, sol y conchas. Y un girar de espumasen la arena plácida. La verdad vivía. Nadie diga nunca: La verdad se engaña. La niñez sabía con sabiduría de cabeza blanca. Oh, montañas puras de corcho y oh, estrellas de papel de plata. La mano del niño sapiente, un instante del vidrio hacía agua. Y mágicamente descorría nubes de algodón en rama. Mano gigantesca que en el “Nacimiento” sin temblar tocaba, transformaba, hacía, construía; un día fuerte derribaba. El niño salía después a la mar. Desnudo, rodaba.

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