
El espectáculo de la vida pública me consume. El cacareo de los políticos y la irrealidad de las preocupaciones ciudadanas mantiene la sociedad en un conveniente estado de histeria del que sacan tajada –a por una voy, dos vengáis, si venís tres no os caigáis– los más despabilados sinvergüenzas, que son siempre los que mandan y los que están detrás de los que mandan.
Hay mañanas, tardes y crepúsculos en que saludaría con alborozo una asonada popular que arrasara con lo establecido y plantara un nuevo bosque sin alimañas. Doy por seguro en esos momentos que si hubiera que salir a defender las barricadas allí estaría yo, pero luego me vuelvo a la decepción de quien imagina lo inasequible: todas las revoluciones habidas juntas han conseguido bien poco en el camino hacia la dignidad del ser humano, que siempre ha desdeñado la posibilidad de formar en favor de uniformar.
El desaliento es mayor al comprobar en qué altísimo grado se puede catequizar al individuo para anular su propio raciocinio. La eficacia de las doctrinas sobre las conciencias permite al ladrón ser grande de España y al usurero ídolo de la masa despojada, con el aplauso y los hosannas de medios y tertulias. Amigos revolucionarios, estamos perdidos: no tardando mucho volverán los uniformes a dar miedo y los humanos del montón llevaremos collar con microchip. Pobre del pobre, pobre del distinto, pobre del que sobre.
A veces pienso que los políticos corruptos son niñatos que no son conscientes de las consecuencias de su juego de politiquillos y de sus intrigas de medio pelo con las que se llenan el bolsillo. A veces pienso que lo que quieren es cargarse el sistema para que todos reclamemos gobiernos autoritarios en los que piensan medrar.
Le doy la razón en todo su pesimismo pero, que yo sepa, el mundo de las democracias siempre fue el patio de recreo de los escasos de escrúpulos, antiguamente denominados hijos de la gran puta. Lo malo del sistema es que, en la actualidad, los así llamados son mayoría absoluta: en la clase política y la ciudadanía lo que predomina y triunfa y reina es el hijoputa. Y se acabó lo que se daba.
Buenos días, pablo miguel simón: Has acertado de pleno en la elección de la fotografía, realista y simbólica. Aunque, al paso que vamos, no sé si los personajes que representan serán identificados por alguien. Actualmente tenemos todos los medios, -los económicos y los otros- para que la sociedad fuese mejor; pero, a los que verdaderamente mueven los hilos de marioneta de los elegidos, -para el mando aparente en todas las naciones-, les interesa que la masa aplaudidora que les sigue, cuanto más ignorante sea, mejor. Y para éso, cuentan con el dinero y "los medios" que siempre son suyos. Saludos. Gelu
El comentario de Don Marcelino me ha recordado la película "Jamón, jamón", de Bigas Luna. En los créditos de la misma aparecían dos personajes: la madre puta y la puta madre. ¿De quién es hijo cada uno?. ¡Y se acabó ya la vaina!.
Yo también aplaudiría con alborozo esa asonada de la que hablas, aun a sabiendas de que en las tiernas ramas de los árboles del nuevo bosque que se plantaría anidan ya las alimañas.
"Españoles en el mundo". Hoy tocaba Etiopía. Lo dicho.
¡cuántas veces he pensado su última frase exclamativa con mis palabras de mujer embrutecida y tosca que se espanta un par de moscas con la mano vuelta! (qué bien escribe usted, el día que decida dar el salto nos comerá la pajuela)
Uy que no (a veces veo signos exclamativos, pero es la última -frase- de eso, no hay duda). Y de la penúltima también me hago eco interior sin atreverme a escribir lo que bulle dentro
La batalla (educación - conciencia/justicia social) se perdió hace mucho tiempo y tú, Miguel, persona clarividente lo sabes. Pero lo peor es que vamos a peor, pues para arreglarlo seguimos pensando en revoluciones y no en evoluciones. Para la asonada se te olvida que somos minoría absoluta. Hay que ser conscientes y aceptar la realidad, primer para poder cambiarla y mejorarla. Y la mayoría absoluta en la actualidad es la que es: ya lo ha dejado claro D. Marcelino Orbés. Y hay más que hablar, aunque quizás sea lo único más que hay. Salud y placer.
Hola Pablo ¡¡ UF que tema has cogido en este post¡¡. Y la foto ya te mueres del susto . Y lo demás para que hablar( escribir), uno esta más descolocado que ............... Fuen
¡Jo... yo me piro!. Esta entrada me despierta mil y un demonios. El infierno puede esperar.
Exquisitos vuestros comentarios. Gracias a todos. Nanuit, amigo, sigues siendo mi filósofo favorito.

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