
He escrito poco últimamente sobre los gastos municipales. No por falta de materia, pues en la hacienda que descontrola Ibáñez sólo se puede entrar pronunciando "Ábrete sésamo" y en su interior se hinchan los monstruos de galletas, sino por la imparable realidad que me mantiene alejado de las redes la mayor parte del tiempo. Por falta de ganas no ha sido, que podría haber hecho hasta un quejido con el tono de José Larralde glosando el viaje pagado a Argentina de unos cuantos políticos con sus funcionarios, o haber tocado a rebato con la propaganda engañosa que nos sirven sobre los impuestos –sin ningún pudor, hay que ver hasta qué punto conocen la profundidad de las tragaderas burgalesas–, o ridiculizar el ahorro del gasto navideño con los trabajadores, o...
¿Para qué? Pregunto a la postre. No va a servir de nada que uno se desgañite, si no es para ganarse un buen dolor de garganta a cuenta de los virus que me envían: es tan grande la tirria que me profesan que ya no dudan ni en usar la guerra bacteriológica, los muy ladinos. El otro día se partían el eje tres o cuatro con la aprobación de la gasolinera de Carrefour, celebrando lo listísimos que han sido convirtiendo en legal lo ilegal y saboreando la cesta que, a buen seguro, les llegará de parte de Arias Salgado, que como novedad este año pondrá pasta italiana y francesa al lado del turrón de yema. Aparicio está muy contento, no hay como poder hacer favores a los amigos para que se sientan obligados a devolvértelos. Y, total, cuesta muy poco ser rumboso.
Si he sentido la necesidad de juntar unos minutos para hablar de estos temas se debe, principalmente, a una información que se metió en mi ojo como una mota hace diez días. Pensé que saldría sola, pero cada vez se me hace más molesta y necesito expulsarla. Sucedió mientras leía el orden del día de la Comisión de Gobierno, que incluía la aprobación de un gasto de la Gerencia de Servicios Sociales; era una cosa menor, 410 euros para pagar una factura "presentada por la empresa Wolters Kluwer España SA, en concepto de suscripción revista periodo 03-2008 a 02-2009 del Área de Mujer de la Gerencia Municipal de Servicios Sociales Juventud e Igualdad de Oportunidades", según reza ese punto.
Picado por la curiosidad, he buscado en internet a los emisores de la factura y me encuentro con el portal de una empresa consultora que edita la revista Connect, que supongo será la cabecera de la suscripción. Hay varias cosas raras: la revista es semestral y nada del otro mundo, no parece en consonancia la cifra cobrada con la cantidad (2 números) y calidad del producto; los contenidos son fundamentalmente empresariales y financieros, lo que no acierto a ver relacionable de modo muy directo con el Área de Mujer, que es quien paga la cuenta; la publicación está disponible en internet y se puede descargar, algo que evitaría un gasto superfluo en tiempos de crisis; y algunas cosillas más de olor inquietante.
Claro está, esto ya ha sido aprobado y se pagará, como se pagarán cientos de pequeños gastos que genera cada día el Ayuntamiento sin ningún control. Estoy convencido de que se desatienden los agujerillos del odre porque les es más fácil rellenarlo con el vino de nuestros impuestos (son muchos más que el IBI y las basuras, por si alguien se engaña) que ensuciarse los dedos con la pez necesaria para evitar tanto despilfarro. Por cierto, no he oído a nadie preguntar a la concejala del Servicio dónde tiene un ejemplar de esa revista, o los dos. Tal vez esté encuadernada con hilo de oro y tenga cubiertas de marfil, lo que serían razones para tenerla a buen recaudo.
El ayuntamiento, sabedor de su papel, siempre gastó de lo nuestro. Y en tiempos de crisis, por cierto, nos aprietan el gürtel.
La necesidad aPPrieta, otra subida catastrófica.
El IBI = Imppuesto Burgalés Incrementado.
Yo no aPPago el fuego, echo más gasolina.
Que sepan todos que Carrefour Burgos no PPone un euro ni en deporte ni en cultura para Burgos. Los beneficios que les dejan los burgaleses, sí que los cogen. En otras ciudades españolas Carrefour sí que invierte los beneficios en ellas. Hice prácticas de empresa(sin cobrar), cuando se llamaban Continente Burgos, me explotaron. Les aconsejo que no compren en Carrefour.
Tranquilo Simon, entiendo tu enfado y tu rabia con este tema, en el que este ejecutivo burgales malgasta los impuestos y discrimina entre medios de comunicacion afines y "enemigos" a la hora de planificar sus campañas de propaganda. Me gusta mas decir plurales que enemigos, pero voy a hablar en su lenguaje. Estoy convencido que algun dia todo este mal que estan haciendo se les volvera en su contra y en el de sus familias, seguro que les toca un cancer para que se gasten en quimio todo lo que no les pertenecia. Y lo peor de todo es que alguno se alegraria. Yo no. Confio en la justicia y creo que el tema es siempre el mismo: traemos entre manos a personajes incultos, soberbios, dañinos,... pero que le vamos a hacer es lo que quiere esta sociedad que les vota. Yo si te sirve de consuelo creo que aun a pesar de que algun dia tuvieras que cerrar este blog por falta de financiacion, lo prefiero a que te vendas como judas, por unas monedas que si bien es cierto ayudan a paga las facturas, sin embargo, al final, te someten y esclavizan en favor de estos desgarradores politicos y constructores sin escrupulos que solo trabajan para enriquecerse y putear a gente de bien que busca un mundo mas justo, mas solidario y en el que todos cuenten en una ciudad, y no solamente aquellos vendidos estomagos agradecidos que estan en un pp (partido politico) para mangonear lo que es de todos. Mi mas sincero reconocimiento y apoyo a tu trabajo. Que nunca te pase lo que les ha ocurrido a dos editores de Leon, relacionados con la Gurtel, y que se han servido de politicos como los de nuestra ciudad para enriquecerse sin importar lo que diga la etica periodistica en los medios de comunicacion que mangoneaban. Por si te sirve de algo yo tampoco compro el Diario de Bulos.
Buenos días, pablo miguel simón: Estoy tratando de enviarte este comentario desde "las once menos cuarto", pero "cosas que pasan", tengo problemas para entrar en tu blog, desde hace unos días. El día 11, te envié dos veces un comentario, y no lo he visto publicado, ¿lo recibiste?. Sobre lo que comentas en tu entrada, dan para pensar que "pa que juntar patacones, si el saco tiene un agujero"...como diría el orillero José Larralde, que citas. Pero, ¿imaginas, si las cosas al final de tantos "gritos del silencio", cambiaran?. Un abrazo.
Buenos días. Me dirijo a usted por esta via porque necesito su ayuda. Me ha sido imposible poder contactar con la redaccion de La palabra de Burgos debido a que el telefono de contacto no corresponde a nadie.¿Podria usted facilitarme el telefono o una dieccion de mail para poder contactar con la redaccion? El telefono de contacto que tengo acaba en 30 y no consigo hablar con ellos. Sigue publicandose el semanario? Lo siento, pero soy de Madrid... Mil gracias de antemano. Un saludo
Sí, sí, yo también confío en la JUSTICIA, pero no me consuela demasiado que, cuando llegue ese momento, sólo puedan disfrutarlo los nietos de mis tataranietos y eso...siendo optimistas. Un saludo y gracias por dar la cara (espero que no sea para nada)
Hay que ver Miguel... ciertos comentarios no aPParecen. He paseado por la Calle Miranda, es usted un amante de la publicidad subliminal, hay carteles colgados que siguen PProvocando. ¿ Gustará ésto a "lacalle" ?

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