
He recorrido a tientas tus rincones
de oscura mermelada y he encontrado
las marcas más ocultas. Sé dónde nacen
los rios de tu oprobio y el lamento
lamido por ratones
que con dulces engaños te han roído.
He escapado mil veces y siempre era mentira
porque viajabas dentro, polizón
imposible de imaginar agazapado
en su incultura. Reviento otros zapatos
gastando el suelo frío de los nervios,
de goma deslizante.
Sufro tu hielo, la mente congelada
sumida entre los hombros que alzan chapiteles
para huír del abajo donde perece la esperanza.
¿Alguna vez te amé? ¿O fuiste necesaria?
Me queda tu prisión y el tiempo maltratado
en los números rojos de la vida,
jamás jamás jamás
podré perdonarte.
¡Éle!, Miguel, ¡éle!. Y el que no diga ¡éle!, que el culo se le pele.
Por cierto, le leo y le hago la ola.
¡"Gracias", Don Pablo!, por añadirle un plus a mi resaca.
Miguel ... cortito y directo.Me gusta tu forma.Besitos Silvi.
suele ocurrir, querido Miguel, que el objeto amado paga con desdén a quien se le acerca amándolo
Chapeau
No quisiera dejar pasar la fecha de mañana sin felicitar a Reyes, que tanta salsa y tan sabrosa pone en estos comentarios. A los demás, os agradezco mucho vuestras intervenciones, el poema es de hace un mes y medio y lo he colado porque no tengo tiempo de entretenerme demasiado, muy a mi pesar. Saludos y abrazos.
se me fue la luz cuando quería pegar esto: "¡Miren! Los estoy enviando como ovejas en medio de lobos; por lo tanto, demuestren ser cautelosos como serpientes, y, sin embargo, inocentes como palomas" (Mateo 10:16)
Olé¡¡¡
Viniendo de usted, Don Pablo, el detalle se eleva a la categoría de regalo. ¡Gracias! PD: ahora, con la edad, simpatizo más con los "camellos" que con Sus "Majestades".

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