
El alcalde de Valladolid, León de la Riva, no pierde oportunidad de sacar pecho por su ciudad, sin parar a considerar los agravios reiterados provocados por esa afirmación que no es defensa, pues en la no capital de Castilla y León tienen pocas amenazas y muchas fuerzas.
El alcalde de Burgos no pierde la oportunidad de sacar el culo de la villa para sentarlo en en un aforado escaño. El pecho que saca no ofende por escaso y anecdótico y tampoco defiende una ciudad que soporta enormes amenazas desde que perdió la cabeza de Castilla.
Ambos tienen el puesto asegurado porque cuentan con una fiel base votante, pero uno va a un estadio moderno a ver partidos de Primera y otro se excusa siempre que puede a la hora ver encuentros de Tercera en un campo de Cuarta enfrente de la Quinta. Uno presume de ciudad y otro en su ciudad, cuando aparece.
Uno nos quiere devorar y el otro nos roe. Apañados estamos con esta fauna.
El pobre Aparicio no es más que un monigote puesto por el mandamás de esta secta que es el PP. Nadie se atreve a levantar la voz sin el correspondiente permiso de Pucela y, claro, en PPucela está el otro H.d.p. que no hay quién lo trague. En ocasiones el Apa debería ser así pero, sinceramente, le faltan cojones. A los que están en FACEBOOK este enlace les puede interesar: http://www.facebook.com/groups.php?ref=sb#/group.php?gid=229966432250
Peligroso "personajillo" el alcalde de Valladolid. Arremete contra todo que no le de la razón sea quien sea. Pero claro hay que recordar que nos merecemos lo que votamos. Que repelús.
El primero hace su trabajo aunque nos duela. El segundo... hace que nos duela el doble por omisión del deber de socorro.
¿Y la cola y la cabeza?
No pidamos que los demás nos den lo que nosotros no nos trabajamos. Ejemplo último: la estación de trenes. En Valladolid, en pleno centro y aumentando el número de viajeros. En Burgos: perdiendo un número significativo de viajeros habituales de los trenes regionales y media distancia, según estadísticas oficiales y sin servicios de transporte público aceptables. La ubicación de la nueva estación se decidió en Burgos, no fuera de Burgos. En cuanto a la capitalidad de Castilla y León, querido Miguel, los documentos no te dan la razón. Todos los testimonios coinciden en que las instituciones burgalesas del momento despreciaron el ente preautonómico, en gran medida porque lo veían controlado por el PSOE -¡cómo cambian las cosas!- y porque no creían de verdad en el sistema autonómico. La ciudadanía se limitaba a ignorarlo. Recuerda que su sede estaba en Burgos, en el Palacio de la Isla y que de allí se fueron a donde les querían más y les ofrecían más. Repasa entrevistas, memorias y testimonios de los que vivieron aquellos días. Lo que sea de Burgos debe trabajarse desde Burgos, sin victimismos y con el convencimiento de que no hay que dejar pasar oportunidades. Y reclamar a los políticos que no cumplan con la ciudad. Y eso debe hacerse cada cuatro años. Si cada cuatro años el resultado electoral es el mismo, es que la gente no está tan a disgusto como parece: es la democracia.
Permítame replicarle a Don Pedro: tal vez el problema esté en que nos falta educación para la democracia. O, tal vez también, en que no sabemos muy bien qué significan ambas. Y digo "tal vez" porque creo saber de "respetuancia". ¡Perdóneme usted la arrogancia, sr. profesor!
Pues si Pedro, el problema de Burgos nace en Burgos. Pero eso de que la ciudadanía y sociedad burgalesa se limitaba a ignorar la autonomía de Castilla-León (una novedad entonces, por cierto) no era en sí el principal motivo para trasladar la capitalidad a Valladolid. A día de hoy arrastramos un problema que no estará zanjado hasta que no se solucione. Y la solución NO pasa por otorgar a Burgos la capitalidad de esta comunidad autónoma.
Estoy viendo que necesitamos a la Supernanny. Si el pequeño retoño se agarra una rabieta, rompe los cristales y hace lo que le sale de las peloticas sin que le caiga una reprimenda, se crecerá y se crecerá y la casa derribará.
Agradezco todos vuestros comentarios y recomiendo a los autores de los que no han sido publicados que eviten caer en el insulto gratuito, porque sus opiniones son valiosas pero las formas no son aceptables. En cuanto al comentario de Pedro, quiero precisar que la capitalidad de la región se la llevó en su día Valladolid por la blandura de los políticos locales, sumada a las presiones leonesistas y a la astucia de unos cuantos trazaplanes que conformaron una comunidad artificial. Hoy el Estatuto de Castilla y León, tras su reforma reciente, dice que la Comunidad no tiene capital, lo que ya es la monda. Al perro le molesta que le llamen perro, pero sigue comiéndose el pan. Sin duda, Pedro, Burgos hubiera tenido mejor presente de haber mantenido la relación territorial que asumía como capital de Castilla la Vieja, seguramente el presente de Valladolid en ese caso también sería otro. Aunque, puestas las cosas como están, tienes toda la razón en que la culpa hoy en día es de quienes votan y de quienes no votan, porque con su permiso tenemos lo que tenemos.
Burgos tiene un Alcalde que nunca da la cara, siemPPre PPasa de los ciudadanos. Los burgaleses nunca le PPartirán la cara.
Menudo PPapelón está haciendo Aparicio, firma cualquier convenio que PPerjudique a Burgos
Aparicio nunca renunciará a sus PPrivilegios, quiere 2016 días de rePPoso absoluto. Mientras, los burgaleses siguen dormidos, no quieren desPPertar de una PProfunda siesta.
¿Pero aún existen pardillos que creen en ésa que llaman democracia?
Lo peor es que consideramos que tiene que pasar porque tiene que pasar. Nos estamos "vallisolificando"; no somos capaces de pensar que igual , había que dar un tirón de orejas a nuestros representantes burgaleses en las cortes y que, dejaran de ver solo sus colores políticos y mirasen más por su ciudad
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Curioso: estamos al mismo nivel de discusión que en la segunda mitad del Siglo XIX pero con menos profundidad de argumentos. En cualquier caso a tu entrada le sobraba hoy el texto, Miguel. Las caras siempre han sido el espejo del alma y a veces sus gestos son más expresivos que miles de palabras.

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