He hecho inventario y sale negativo.
Sigue siendo mejor dejar que pase nada.
Respirar es una nueva deuda.
Pensar es fabricar la ruina...
Y los jardines son siempre de los otros mismos.
El presente es un filo, el futuro un abismo.
Entre los dos se agranda el infinito.
Fundido en negro, sobreimpresiona la palabra
FIN.
Siempre habrá otras opciones.
Ánimo, Miguel. A veces, como dijo un poeta, pareciera que el traje de diario fuera un sudario y la flor marchita nuestro escapulario. Pero todo pasa. Aunque todo quede, fuerza.
Buenos días, Pablo Miguel: Celebro muchísimo tu vuelta. ¡Cómo me encantaría que –además- viniera unida con las de Fernando Portillo y de D. Marcelino Orbés y fuesen por la puerta grande!. Pocas cosas me unen ya a nuestra Ciudad, cuyos continente y contenido (como diría Reyes) me gustaban más cuando no eran tan ostentosamente ricos aparentes, (endeudados). Escribo un intento de poema, para que el tuyo -EXCELENTE- no se encuentre tan solo. RENACER Reimprimiendo en color. ¡Impresionante!. El infinito se encoge, al desgastarlo. Ahora. Es. La vida rebrota en los jardines que riega la lluvia de abril. Pensar es la riqueza del hombre. Respirar mientras podamos. El tiempo y el poeta que lo canta o lo llora. El inventario de sus versos, siempre, da positivo, en la MEMORIA. Un abrazo.
¡Bufff.. Qué alegría saber que sigue usted "endeudado"! "Pensar es fabricar la ruina..." y dejar de hacerlo es enterrarse en vida. Nuestros hijos sabrán agradecerlo. "..., el futuro un abismo" y poemas como éste un parapente. ¡Qué bueno volver a verle!. Un abrazo.
Buenos días, Pablo Miguel: El día 12, te escribí un comentario en el que te comunicaba mi alegría por tu vuelta al mundo bloguero. No sé si se volaría o es que no has querido publicarlo tú. El poema, precioso aunque pesimista. Un abrazo.
Gracias, amigos y amigas. Sólo había vuelto para cerrar el blog de un modo menos anacrónico, pero celebro vuestra inquietud y me sonroja tanto afecto. Es recíproco. Mis planes son los de abrir en un par de meses un espacio distinto a éste donde volcar versos, algo muy personal y que no me quite mucho tiempo, porque de eso también tengo déficit. Necesito todavía poner fin a muchas pesadumbres, o encontrar modos de vadearlas, sólo pienso en que el amanecer está más cerca hoy que ayer. Un abrazo común, en nombre propio.
La frustración es una magnitud perversamente proporcional al empeño que se le pone a algo. Se te reconoce lo segundo.

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