En esta segunda aparición se dan algunos paralelismos cuya observación acrecienta el misterio: para empezar, la aparición la protagoniza una concejala; para seguir, sucede a una información aparecida en La Palabra donde se alude a su gestión y se califica como "desastrosa".
http://www.lapalabradigital.es/301/isabel-abad-el-imc-es-un-autentico-desastre.php
El paralelismo se rompe en el medio, que es Diario de Burgos en vez de Gente, hecho éste no baladí, puesto que si bien ambos periódicos reciben el maná municipal, no es menos verdad que las lucecitas de DB tienen como más raigambre en su peso específico, que es específicamente pesado en la sociedad burgalesa.
La concejala en cuestión, Marisol González, goza por tanto de mayor caché mediático para provocar estas milagrosas transfiguraciones solemnes. Y lo hace, además, gastando un cuarto de página que le roba a la dieta mediterránea para darnos un notición: el producto de sus meditaciones.
Si no fuera tan buena noticia comprobar que la responsable de la gestión cultural en la ciudad medita, lo narrado tendría poco valor, pues se apoya en lo que al parecer ha comunicado la protagonista "en diversos ámbitos locales", vaya usted a saber qué ámbitos, donde se dice que se ha dicho que se afirma que medita renunciar al cargo.
Vaya por dios, en medio de la gran singladura hacia 2016 el contramaestre se arroja por la borda. No me lo creo. ¿De verdad? Bueno, si usted lo dice... Aunque, mujer, si todavía no cubre ni hay tantos tiburones, todo lo más algún pez martillo pero con no hacerle caso...
A mí me parece una estratagema para dar algo de pena en un momento de necesidad, así con unos cuantos ánimos y palmaditas de tanto ciudadano conmovido se medita luego seguir adelante en heroico esfuerzo. Sufrir y avanzar, maldita sea, meditando.
De hacerse efectiva la renuncia, la aparición de hoy tendría otro valor y así habría que reconocerlo, al tiempo que se abriría una incógnita terrible, capaz de provocar flatulencias al mismísimo alcalde: ¿a quién ponemos ahí? Yo ya lo dije en su día, analizando la lista (va sin coña) de los candidatos del PP al Ayuntamiento, no hay ningún concejal con talla cultural suficiente para capitanear la empresa que han emprendido. Ahí corroboré lo que me temía por otros muchos detalles, que lo del 2016 era un invento muy oportuno para ganar unas elecciones y que en realidad no existía la voluntad necesaria para luchar por ello.
Lo cierto es que, si Marisol se va, la Cultura no la va a echar de menos, Incluso puede mejorar su estado, por el alivio de los técnicos que hoy se muerden las lenguas bajando la vista y por la posible desprotección de los que mariposean a su alrededor. Supondrá, empero, el reconocimiento de un fracaso: y es que cuando las uvas no están maduras es mejor dejarlas para otro animal en vez de estropear la parra.
Es el gran momento; ahora o nunca. Cogiendo por el rabo el afán privatizador de los populares, yo le daría la gestión del IMC al Corte Inglés. ¿A que es una genialidad?
¿Por qué no volver a llamar a Sagredo para reflotar la nave? ¿no sería una pasada?

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