
Tengo un amigo que no sabe estar callado. Por si acaso, nunca le cuento lo que no quiero que se sepa, porque padece una suerte de enfermedad que le impide mantener un secreto y a veces la lía. Me encontré con él a la hora del vermú el pasado domingo y no tardó en largar lo que seguramente no debía, o sí debía, que en esto ya me pierdo. El caso es que me enteré.
Me contó que a la barra del Bardeblás –un local que estimo por muchísimos motivos, algún día le dedicaré una entrada cariñosa– había llegado un tipo diciendo que era el redactor jefe de Diario de Burgos. La lógica era pensar que se interesaba por el Certamen de Microrrelatos, que ya tiene repercusión nacional y va por su tercer libro colectivo, pero no: el sujeto se limitó a recriminar a uno de los propietarios por no haber encontrado entre los periódicos del bar la cabecera del antedicho rotativo.
Según mi amigo, los modos no fueron muy "comerciales", porque por lo visto a este personaje le había sentado mal encontrar allí El País, El Correo de Burgos y el Público. Como tengo el teléfono del bar, por ser continua fuente de noticias culturales, llamé para interesarme, pero no me dijeron mucho: únicamente que unos días después de aquella visita percibieron que sus convocatorias ya no se recogían en la agenda del Diario. No sólo eso, llamaron para ver qué ocurría y desde ese medio de comunicación les respondieron, seguramente algún becario o tal vez alguien que sufre la misma enfermedad de mi amigo, que por orden de Raúl Briongos –el redactor jefe– no se publicaría nada sobre Bardeblás mientras no se suscribieran al periódico.
Conteniendo mi asombro, pensé que sería un farol. Aunque esa actitud es suficientemente calificativa, no creí que el empecinamiento y la prepotencia pudieran subir más alto que la profesionalidad. Pero me equivocaba: ayer y hoy he desmenuzado Diario de Burgos sin encontrar ni una palabra sobre el acto de entrega de premios del Certamen de Microrrelatos, que fue anoche. Ni siquiera una previa en la agenda, donde se suelen anunciar no pocos actos pasmosamente triviales y tediosos. Qué menos.
Por sus obras los conoceréis, dice la curia en el nombre de Cristo, y a fe que es verdad. De Raúl Briongos ya tenía una opinión formada por otros motivos humanos y periodísticos, que entre cuatro gatos todos los bigotes acaban siendo conocidos; pero este despropósito garantiza la imposibilidad de que me caiga bien, a la vez que le asegura un brillante futuro en la empresa para la que trabaja. Toda una filosofía del periodismo microético, va a ser verdad que esa carrera no vale para nada.

He leído Diario de Burgos no por la mañana, que estaba fuera, sino a las ocho de la tarde. Esta alteración en el ritmo diario de la dosis me ha provocado alguna que otra náusea, creo que por las mañanas determinados fármacos inhibidores de la inteligencia se digieren con menos efectos secundarios.
Tal y como dije, en las páginas 6 y 7 del rotativo se despliega la contestación de nuestro alcalde parcial a la información que el pasado jueves difundía La Palabra de Burgos, con un desayuno entre medios de comunicación (sólo para medios invitados) que a tenor de lo que se ve en la fotografía habrá costado a los contribuyentes burgaleses un huevo de pato, tal es el despliegue de infusiones, zumos, galletas de todos los sabores, canapés dulces y salados y hasta jamón. Todo un festejo, que se vea que el alcalde es rumboso y que en sus invitaciones hay untamiento.
Podría fijarme en el titular, pero para qué, se comenta solo: "Las nuevas rondas reducen el tráfico y hacen INÜTIL el túnel de la plaza del Rey". Plis, plas, otra promesa de la que no acordaros más. (Por cierto, las mayúsculas y entrecomillados son míos, imagino que Diario de Burgos cuando no entrecomilla palabras es que da la idea por propia). En el texto, por supuesto, no se hace un repaso a las 50 promesas que reprodujo La Palabra: de lo que no se puede hablar se guarda el respetuoso silencio de los entierros y de proyectos moribundos se cuenta poco y bajito para no molestar. Un respeto a la familia.
Lo previsible siempre es poco interesante. Pero en esta doble página es muy de interés la fotografía del desayuno, no sólo por la perspectiva inusual en este tipo de imágenes, lograda por Jesús J. Matías, sino por lo que se observa en ella. Da para un rato, sobre todo si conoces a la gente. Curiosamente, a la izquierda está casi toda la derecha y a la derecha casi toda la prensa de la ciudad: ni que lo hubiesen meditado, ya dije que Aparicio en esto de hacer gracia es la bomba torera.
Por debajo de lo que se ve, es decir, en el pie de foto, nos insultan. Dice así ese pedúnculo infame: "El alcalde, rodeado de periodistas de TODOS los medios de comunicación, durante el desayuno informativo". Para Diario de Burgos La Palabra no es un medio de comunicación, aunque en el edificio de Promecal nuestra página digital se abra más de cien veces al día. Tampoco a los periodistas asistentes parece importarles que se vete a un medio de comunicación y que se le persiga por ejercer la libertad de información, eso que muy pocos juntaletras, lamentablemente para ellos y para el mundo, pueden ejercer por mucho que recen sus nominas. No sé dónde he oído que la ética periodística es un tema que ya sólo aparece en el canal Historia.
El pie de foto es malo y torticero, involucra a los concejales asistentes y "desayunantes" en el gremio periodístico al que nosotros "no pertenecemos". ¡Acabáramos! Así que Lacalle y Domarco comparten esquina enviados por sus medios, ¿o los nuestros?, que no son distintos de las mejores agencias de información de la ciudad, porque convencer convencen lo suyo. La última mentira en tan escueto texto, el del pie de foto, es lo de "desayuno informativo": en la imagen ya se ve que no se informa, sino que se dicta, y que los plumillas cogen apuntes. Buenos chicos, llegaréis lejos si conserváis rectos los renglones.
En fin, menos mal que luego me he leído la columna de la página 2 y he vuelto a comprobar que en Diario de Burgos hay periodistas con buen pulso a la hora de escribir. La opinión de Angélica González me ha gustado mucho, porque no sólo comenta unas cuantas cosas muy bien dichas sobre el desayuno, sino que deja, como los buenos microrrelatos, pistas abundantes para reconstruir otros escenarios en la mente del lector. Y es que para hacer un buen trabajo no hay como desayunar con dignidad.

Cada vez que el alcalde se va a mover como tal –quiero decir, oficialmente–mandan a los medios de comunicación un parte de agenda como el que sigue:
"AGENDA DEL ALCALDE DE BURGOS, JUAN CARLOS APARICIO PÉREZ
SABADO 23 DE MAYO 2009
13.30 Horas. Acto Institucional de homenaje a D. Ernesto Pérez. (Propulsor de la Cultura en el mundo rural).
Castrillo de Murcia.
LUNES 25 DE MAYO 2009
09.30 Horas. Balance de dos años de Gobierno Municipal. Desayuno con los redactores especializados en la sección “Local” de Medios Informativos.
Paraíso del Teatro Principal.
(Entrada Plaza de Mío Cid).
11.30 Horas. Consejo de administración del Centro de Transportes “Aduana de Burgos, S. A.”.
Edificio de oficinas C. T.
Ctra. Madrid-Irun Km. 245.
13.30 Horas. Consejo de administración de “Logística Multimodal Castilla y León, S. A.”
Edificio de Oficinas C. T.
Ctra. Madrid-Irún Km. 245.
Nota: Mañana viernes 22 de mayo se celebra la festividad de Santa Rita, patrona de los funcionarios municipales, por lo cual el Ayuntamiento de Burgos permanecerá cerrado al público".
Cito este comunicado por un motivo fundamental, aunque podría prologarlo glosando el acto del sábado en un pueblo que es muy majo pero no es el nuestro, adonde el alcalde acudirá cobrando las oportunas dietas. Sin embargo, quiero fijarme en la mañana que se le presenta el lunes a nuestro "hombre fuerte" municipal: sin duda, tiene unos cuantos aspectos para la reflexión.
Este comunicado llegó a la redacción a las 14,47 horas del jueves 21, el mismo día que se había distribuido La Palabra de Burgos con una información, en primera página, realizando un balance de los dos años de gestión transcurridos en este segundo mandato. El análisis no dejaba bien parado a nuestro primer edil, así que supongo que habrá preparado un buen desayuno para que los redactores de "Local" empapen bien la magdalena en el café de la crisis y disculpen, como ya lo hace hoy Diario de Burgos, las promesas incumplidas a causa del panorama económico mundial. Cojan, cojan otro bollo, que invitan los burgaleses. No por nada les he citado en el paraíso.
Nosotros no podremos mojar en esos argumentos, porque el alcalde no nos ha invitado. Ya sabíamos que lo del "café para todos" no es su fuerte y que a la que te descuidas convierte el protocolo en achicoria, pero que conste que esa actitud le señala sin remedio como manipulador y evidencia la facilidad con que se le descomponen las tripas a su aparato de comunicación, perpetrador de flatulencias que parecen vivas a la asociación de la prensa, perdón por las minúsculas.
De todas formas, lo que Aparicio diga en el desayuno nos interesa poco, porque se lo sabrá de memoria y ha tenido el fin de semana entero para buscar retruécanos contra nuestra información. Como sabemos lo que sabemos y tenemos los datos que tenemos, poco podrá matizar que empañe lo expuesto, porque el propio Diario de Burgos tiene que hacer encaje de bolillos para darle un aprobado sin poder esconder todo lo que afea su gestión y vomitando un análisis demoledor que avergüenza el grado de eficacia entre sus concejales. Con amigos así no hace falta enemigos, habrá pensado el alcalde, y sin embargo el decano de nuestra prensa no deja de tratarle bien, porque habrán echado horas para pensar el titular de primera página: "La crisis evita el desgaste en el ecuador del Gobierno del PP en la capital", así les ha salido de lustroso aunque no tenga que ver con lo que se deduce dentro.
Alégrese, señor Aparicio, que Diario de Burgos le ha perdonado el desgaste con eso de la crisis y ya sabemos que es culpa de otros. Por si fuera poco, el martes tendrá en todos los medios menos en éste el producto de la digestión de su desayuno, que imagino copioso y pesado, alimento de primera para incondicionales. Igual alguno de esos redactores de "Local" tiene la gran idea de preguntarle por el compromiso que tiene después y va y le cuenta en primicia por qué sigue abierta la gasolinera de la Aduana. Y, si no, seguro que se le ocurre cualquiera de esos chistes que nos hacen partirnos el eje a todos: haga alusión a Santa Rita, que va a ser la monda.

Lo siento, pero no me lo trago. No existe ni comunicación oficial ni papel firmado, por lo que me parece muy aventurado aceptar que nuestra preocupación por el futuro del Consejo Genético del Cáncer en Burgos deba relajarse. Que la Consejería de Sanidad haya cambiado sus planes lo han deducido en Diario de Burgos a raíz de palabras ambiguas del consejero en una entrevista nada desinteresada.
Yo leo y leo la entrevista del domingo pasado y no llego a ese entusiasmo que permite al decano de la prensa burgalesa activar la desactivación de una convocatoria ciudadana libre y más que necesaria. Creo una vez más que se está jugando desde el medio para confundir y dispersar al personal, de una manera vergonzosamente servil con el gobierno de la Junta. Quien paga, manda.
Diario de Burgos propaga su oposición a la concentración del jueves y torpedea un nuevo intento de aglutinar a la sociedad burgalesa para la defensa de sus derechos, lo que me parece una muestra más de colaboracionismo en la desgracia que esta ciudad sufre. Ya pasó con la fusión de cajas, donde se notó el tembloroso pulso de su director a la hora de los alineamientos, y vuelve a ocurrir ahora. Herrera puede estar tranquilo con semejante Can Cerbero.
A base de torpedos se trata de conseguir que quienes vayamos el día 30 parezcamos unos despistados radicales a ojos de los conversos. Entre tanta información elaborada no les cabrá el rumor que circula en ámbitos sanitarios, según el cual García Girón y cuatro oncólogos más del servicio burgalés tendrían en menos de dos años plazas de campanillas en el Río Hortega, y que esa es la principal razón de haber desconvocado la huelga. Nuevamente, el tiempo dará y quitará razones a los dichos y los diegos.
Quiero animar a los burgaleses a no cejar, oigan lo que oigan, en la defensa del Servicio de Oncología en el Yagüe. Si nunca nos hubieran mentido tendría un pase, pero con el historial de estafas regionales en esta ciudad el que se lo crea así, sin declaración ni compromiso oficial firmado, es que es más tonto de lo que ellos piensan.

Quien haya leído el ejemplar de hoy de Diario de Burgos se encontrará, nada menos, con el consejero de Sanidad abriendo portada a cinco columnas, con tres líneas de titular y pase a doble página de entrevista, eso sí, perdida en páginas menores. Las razones para no situarla con más preferencia después del "portadazo" y de llevar la firma del mismísimo señor director en ese periódico centenario se me escapan, pero intuyo una cierta inseguridad en los planteamientos.
Ante la esperable ruidosa protesta del próximo día 30 a las puertas del hospital General Yagüe la Junta sigue su acostumbrada estrategia: sembrar la duda y dispersar por el poder de la fe en sus comunicaciones cualquier reivindicación ciudadana. Para ello, echa mano de los medios, que para eso les paga, y afirma que "Burgos podría contar hasta con once oncólogos", sin sonrojarse por el condicional (total, Burgos adolece de no entender bien este tiempo verbal). También dice que no desaparecerá el Consejo Genético.
Jugar con las medias verdades es todo un arte para quienes están acostumbrados a mentir. Cierto que no desaparecerá el Consejo Genético, pero su actual prestigio y cobertura territorial se verán tan reducidos que pocos profesionales querrán quedarse en él, mientras todo el prestigio y el presupuesto se lo lleva el nuevo Consejo en Valladolid. Y en lo que respecta al numero de profesionales, la opción del consejero está sujeta a tantos condicionantes que me cuesta menos creer en el Atleti ganando la Liga.
Ahora pueden ver los burgaleses para qué sirven los medios, y a qué juegan. Lo que se dice defender lo nuestro ante la voracidad de la Junta, hasta la fecha sólo lo ha hecho La Palabra, en este tema y en muchos otros. Y para que este tipo de informaciones confundan y rompan la hipotética unidad de los burgaleses ante tanto abuso hace falta que anunciantes como Medical Optica, Limpiezas Antón, Río Vena, Vissum, Ayuntamiento de Burgos, Caja del Círculo, Universidad de Burgos, ONO y Viajes El Corte Inglés pongan su presupuesto publicitario al servicio del medio, como lo hacen en este número.
Recomiendo a los lectores que no se dejen cautivar por los cacareos de los de siempre, pues son comprimidos anestésicos que anulan la voluntad y el espíritu de lucha. Me remito a anteriores experiencias y apelo a la necesidad de estar en esa concentración el día 30, para defender lo poco que nos queda de interés social. Los ciudadanos deben salir a la calle, decir lo que piensan y actuar en consecuencia respecto a quienes sostienen este tipo de poder que fagocita desde hace un cuarto de siglo nuestras opciones de desarrollo.
Estaré ante las puertas del Yagüe, con los que quieran estar. Porque no me gusta formar parte de los apáticos, ni de los engañados, ni de los culpables, sino de los burgaleses valientes que luchan por defender lo suyo. Allí nos vemos.

La semana pasada, en una radio burgalesa, un tertuliano del PSOE y otro de Izquierda Unida comentaron una de esas noticias que no suelen llegar a ocupar titulares en los medios, pero que corren de boca en boca con más virulencia que un herpes. Según unas fotocopias que han circulado profusamente por ahí, el concejal Diego Fernández Malvido podría haber encargado a una floristería de Burgos plantas y arreglos por valor de más de dos mil euros para la terraza de su apartamento, desviando –según el anónimo– el pago a la empresa Cespa.
En la carta se dice que todo esto ocurría en mayo de 2007, cuando Cespa era la concesionaria del mantenimiento de los parques y jardines de Burgos, un contrato por el que unas cuantas empresas estarían dispuestas a hacer cualquier esfuerzo. Pero, mira lo que son las cosas, cuando todo el mundo esperaba que Cespa renovara la concesión, el concurso de los parques y jardines se lo lleva otra empresa, una UTE que pasaba por allí. Según se cuenta en las fotocopias, Cespa se niega en octubre al pago de esa factura y ahí comienza el lío.
El sábado por la mañana, hace ya una semana, llegó a mi buzón una copia del anónimo, anónimamente introducida en él. Junto a una carta en la que se asegura que esta información ha sido enviada "a todos los medios de comunicación de la provincia de Burgos", se adjunta una copia de un presupuesto de la Floristería Castilla dirigido a Diego Fernández, además de un albarán de arreglos efectuados en la dirección del concejal y a su nombre; por último, una carta de reclamación de ese importe dirigida a Cespa, con anotaciones a mano de las gestiones que, supuestamente, ha hecho una persona desde Floristería Castilla.
Puedo asegurar que los intentos de hablar con el responsable de la floristería han sido baldíos, a pesar de haberme presentado personalmente allí y haber dejado copia del anónimo. Sólo puedo decir que a mi entender el principal sospechoso de la difusión de esta información es precisamente este negocio, y lo pienso con más fuerza por la actitud de no dar la cara en asuntos que tanto importan, en lo que me parece el famoso deporte de arrojar la piedra escondiendo la mano.
Malvido, sin embargo, sí nos contestó. Como es lógico, lo negó todo e incluso aseguró que se iba a querellar contra los tertulianos que le citaron: aseguro que estoy expectante. He llegado a pensar que pueda ser un montaje para que los "incautos" caigamos en la trampa de difundir información falsa buscándonos la ruina, pero no me cuadra por muchos motivos. Me convence mucho más la existencia de los hechos tal y como los presenta el anónimo, aunque estimo que, al ser la cantidad tan exigua, se podrá arreglar el tema "de tapadillo", aquí paz y después gloria a los de las alturas.
Me divierte imaginar los cabreos que el temita estará causando en unos y en otros. Unos por verse mezclados en asuntos nada elegantes y otros por tener ahora más difícil lo de arreglarse el jardín, que quien dice un jardín dice un chalé a nombre de una tía abuela de la que heredar. Algo me dice desde hace seis años que nuestro dinero no está seguro en las manos que lo manejan, y no sólo por el desastre continuado en la gestión. La oposición debiera exigir una auditoría en el Ayuntamiento y en las empresas que habitualmente trabajan con él. Tampoco estaría de más que se hicieran públicos los bienes de los concejales, que lo exige la ley pero no se cumple.
Hoy por hoy, tengo la sensación de que nos están desvalijando, pero nos lo dicen con flores. Es todo un detalle.
Hoy en Diario de Burgos, además del suplemento deportivo, se puede encontrar dos entrevistas de mucho interés. Una de ellas casi se podría decir que nos la han "pisado", pues está entre los planes de La Palabra entrevistar a Pedro Ojeda Escudero en un futuro próximo para que nos hable de su blog, la repercusión que está teniendo y sus planes de futuro (la semana pasada, sin ir más lejos, hablaba con Pablo Méndez sobre esta intención). No nos molesta, porque evidentemente nuestras posibilidades productivas son las que son y hacemos lo que podemos hacer, así que es lógico que los redactores inteligentes de Diario de Burgos se nos adelanten en muchas ideas por el sólo hecho de llevar un coche muy potente que ridiculiza nuestra sufrida pedalada.
Sin embargo, en la otra entrevista de interés les ganamos la partida, pues La Palabra fue el primer medio que publicó en soporte escrito y digital las declaraciones de Luis Escribano después de ser elegido secretario general del PSOE local, algo que sucedió el pasado mes de diciembre. Con la lógica en la mano, esto no debiera haber sucedido: los periodistas inteligentes de Diario de Burgos seguro que pensaron en la oportunidad de hacerla en su día, pero con todo su Ferrari han tardado un mes en darnos alcance.
Y la explicación, según creo, no está en la medida de la inteligencia de los periodistas de Diario de Burgos, cuya media aumenta si no se tienen en cuenta los de alta gradación, sino en el arte de cocinar la información para que las cosas adquieran la importancia precisa en el momento adecuado, o para que la pierdan. Eso no lo deciden, claro, los periodistas. El timón se maneja desde mucho más arriba.

Dice algún lector que en nuestros espacios sólo le damos a lo de criticar, que por eso somos unos pesados. Contrito y penitente, con el propósito de enmienda que me otorga el día de la fecha, me dispongo a poner en valor una de las cualidades más plausibles de quien aplica la vara del mando municipal, el ínclito Juan Carlos Aparicio (lamentablemente no pueden verme en posición de firmes al escribir tan egregio nombre): he de reconocer mientras se me rasgan las carnes que nuestro alcalde es un maestro del humor.
Corre el rumor de que Florentino Fernández lloró por su retirada de los platós, consciente el gordito de que perdía la esencia del programa tras las dos apariciones estelares del ex mimistro. Dicen que fue Zaplana quien hizo la recomendación: "Floren, no lo dudes, con este tío te mondas. Nosotros en el Consejo de Ministros nos partimos el eje recordando su decretazo".
Luego han sido incontables las gracias y donaires que para alegría del mundo nuestro alcalde ha repartido. La última hoy mismo, con la colaboración del diario más gordo de la ciudad, dejándose entrevistar para salir, jajaja, el día de los Inocentes. ¡Qué descojono! Es que se me parte el labio de risa, imaginando lo bien que lo habrán pasado preparando la broma.
Y no es que me moleste que nos hayan pisado la nuestra, lo juro. Reconocer la valía de un verdadero artista del humor es de obligado cumplimiento. Creo que hasta el Obispillo se ha bajado de la burra para desternillarse, admitiendo que el protagonismo no se puede disputar a los verdaderos artistas.

"No estaba muerto, qu´estaba de parranda", podría cantar el firmante de la entrada anterior viendo al destinatario de su carta, el señor alcalde, festejar con la redacción del periódico Gente la Navidad, cortesía que los políticos reinantes brindan al poder de los medios con regalitos y agasajos compartidos. Nosotros no podemos publicar la foto porque con La Palabra no tienen esa cortesía, lo que viene a decir que el alcalde felicita y ofrece buenos deseos sólo a los medios que le tratan bien y, en silogismo previsible, sólo a los ciudadanos que le tienen por simpático.
El aparato de comunicación de la Alcaldía desprecia, desde la soberbia de su mayoría, a cuantos no son de su cuerda. Eso no se le ocurrió ni a José María Peña: en los tres años en que Diario 16 Burgos le apabulló con las informaciones del caso de la construcción, con disgusto tras disgusto cada mañana en titulares gordos, cumplió con la prerrogativa de festejar a la prensa, a toda. Eso sí, Peña no nos invitaba a la recepción y ágape que mantenía con el resto de medios, sino que mandaba a Cristino Díez a comer con toda la redacción, a cuenta del Ayuntamiento.
Parece que lo estoy viendo: nos divertíamos mucho y reíamos a pierna suelta con Cristino, que tiene mucha gracia cuando se pone. De paso, hacía de investigador intrépido para su jefe e intentaba saber un poco más del "enemigo", como quién se escondía tras la firma Siro Rasura, que todos los días daba caña desde la última página. Pero con buen rollito.
Aparicio no es un buen político. Su nefasta actitud con los medios acabará pasándole factura, por mucho dinero público que gaste en comprar a los que le alaban, porque el interés periodístico siempre estará de lado de quienes cuentan cosas diferentes a la bocina oficial y de cuantos no silencian su voz para proteger a los poderosos. Lo distinto tiene un mayor impacto, lo repetido aburre; en ese aburrimiento puede estar la clave de la progresiva desintonía social que experimenta Juan Carlos Aparicio.
Pero es que, además, se empeña en cagarla: convoca un desayuno de prensa (para nosotros no, qué pena de café con galletas) con la excusa de desear a los reporteros de todos los días felices navidades y otros tópicos, y aprovecha para comentar los logros de 2008 para la ciudad de Burgos. Resulta que los logros importantes se quedan en dos, el aeropuero y el desvío y, como ocurre con muchos de los otros no tan importantes, estos logros no se deben al impulso de Aparicio sino de sus predecesores, que no figuran en la placa inaugural.
Con cara de póker se apunta los faroles sin hacer las puestas y pasa a la distendida charla navideña, palmaditas y tal, para asegurarse un buen retrato en el próximo número. No hay como contar con buenos amigos que te tengan bonito en el álbum, y no como esos revientaediles de La Palabra, que siempre buscan el ángulo descubierto.
Repasando la prensa que he dejado de mirar en mi convalecencia me he encontrado con dos bonitos paralelismos que atañen a los dos partidos mayoritarios de la provincia, PP y PSOE, ambos ahora con más preocupación por las balas que se lanzan desde dentro del partido que por los fogueos nada fogosos de los contrincantes políticos. Me hace gracia ver cómo se intenta torpedear a Rico en el PP con obuses nada submarinos desde el acorazado portaaviones de Diario de Burgos, que intenta catapultar a Ariznavarreta a la Ejecutiva provincial porque el actual ya no les parece tan rico, ricura. Al final me huelo que los disparos se van a a quedar en salvas y que Ariznavarreta seguirá cantando cual violinista en el tejado.
Me hace mucha gracia también la oportuna aparición de una entrevista con el líder provincial del PSOE, José María Jiménez, un par de días después de desvelarse que Luis Escribano, número 2 del PSOE en el Ayuntamiento de Burgos, aspiraba a sustituir a Olivares en el cargo al frente de la Ejecutiva local. Jiménez, a quien creo que se le ha subido su provincialidad a la cabeza, se despacha a gusto contra la agrupación local no sin veneno, pues acaba planteando un corte generalizado de cabezas fundamentado en una supuesta renovación y proponiendo sin tapujos a la diputada Arnaiz para sustituir a Olivares.
La guerra interna entre dos bandos del PSOE ya no es privada. Las declaraciones de Jiménez abren la caja de los truenos y Olivares no tarda en contestarle de manera contundente con notas de prensa que van a calentar a buen seguro el proceso de elección que se celebra de aquí en una semana. El órdago de Jiménez es sonoro, pero me temo que lleva 33 de postre. Habrá que ver si los afiliados, que tienen la mano, le aceptan el farol.
Si los planes de Jiménez triunfan, lo sentiré por Escribano y, sin duda, por esta ciudad. Cuando por fin se decide a dar un paso al frente para tomar las riendas de un viaje para el que le sobran alforjas viene la renovación a trabar las patas del burro. Luis Escribano tiene muy pocos defectos; tal vez sea uno presumir poco, que es a veces fatal en política, el propio Olivares lo sabe bien y hoy sus adversarios se sacan fotos a la puerta de sus proyectos; sin embargo, reúne muchas virtudes que, a mi entender, le avalan para aspirar seriamente a la Alcaldía de Burgos con posibilidades de alcanzarla.
Hombre prudente, reflexivo y dialogante, Escribano ha estado detrás de todo lo bueno que trajo la Alcaldía del PSOE a esta ciudad, que fue más de lo que la mayoría piensa y se hizo navegando en contra. Por experiencia personal sé que fue uno de los ideólogos del Plan Estratégico y que su idea de ciudad parte de un humanismo comprometido con la calidad de vida. Su calma nace de tener las ideas claras y se nota, por eso pensé que al PSOE local no le podía ocurrir nada mejor que quedar bajo la responsabilidad de Escribano para poder optar a ganar por fin en la ciudad unas elecciones.
Jiménez, en mi opinión, ha sido imprudente. Se le ha notado la prisa cuando no era necesario correr. Al fin y al cabo, el equipo de Olivares ha incrementado el número de votos obtenidos por el PSOE, elección tras elección en la capital, y esa tendencia con Escribano estaría más que asegurada. ¿Por qué apresurarse? ¿Conoce mejor María del Mar Arnaiz los problemas de la capital que el propio Luis Escribano?¿Cómo se cuenta luego eso a los electores?
La caja de los truenos puede desatar una tormenta que tal vez le venga bien al ambicioso líder provincial, pero puede que en la capital caiga mucho granizo y eso se note en las elecciones. No paro de preguntarme, por otro lado, si Jiménez no tiene ya demasiado trabajo procurando que los votos de los burgaleses de la provincia vayan saliendo del granero que propicia el absolutismo popular en la región, ahora que en la ciudad ya no les sacan tanto trigo. Lo de por qué Diario de Burgos se ha echado en brazos de Jiménez no me lo pregunto, estoy seguro de tener la respuesta.
Me gusta escuchar al concejal Fernández Santos. Contra lo que desprende la mayoría de los políticos municipales, este señor socialista tiene gracia, utiliza como pocos la ironía y sus comentarios suelen tener mucho sabor. Como frecuentemente no le hacen caso, a veces se pasa en el salpimentado, pero no más que otros políticos muy estelares de dimensión nacional.
Tal vez porque sé que es profesor, de forma inconsciente me lo imagino siempre delante de una pizarra, con expresión grave y haciendo uso de la superioridad desde el estrado que ocupa por su nivel de información. Enseña, forma y reprende, como lo ha hecho hoy en las ondas de la Cadena Ser para criticar el nuevo Pliego de la Plaza de Toros.
Para el concejal el texto del concurso "no lo han hecho funcionarios municipales", sugiriendo que su redacción viene inducida, o exigida, por un determinado empresario. Al parecer, predominan los criterios subjetivos en los apartados puntuables, con lo que al final los técnicos de turno lo podrán tener fácil para adjudicar el coso a quien deseen.
Fernández Sántos me ha dejado bailando en la cabeza dos cosas que ha dicho: que el Ayuntamiento ha pensado en el empresario antes que en el público para construir este Pliego y que en la pasada Feria los concejales del PP tuvieron entradas para ellos y sus amigos en la Plaza por valor de 2.800 euros. Los cuales, según el profesor, se han pagado religiosamente a cargo del erario.
En esta segunda aparición se dan algunos paralelismos cuya observación acrecienta el misterio: para empezar, la aparición la protagoniza una concejala; para seguir, sucede a una información aparecida en La Palabra donde se alude a su gestión y se califica como "desastrosa".
http://www.lapalabradigital.es/301/isabel-abad-el-imc-es-un-autentico-desastre.php
El paralelismo se rompe en el medio, que es Diario de Burgos en vez de Gente, hecho éste no baladí, puesto que si bien ambos periódicos reciben el maná municipal, no es menos verdad que las lucecitas de DB tienen como más raigambre en su peso específico, que es específicamente pesado en la sociedad burgalesa.
La concejala en cuestión, Marisol González, goza por tanto de mayor caché mediático para provocar estas milagrosas transfiguraciones solemnes. Y lo hace, además, gastando un cuarto de página que le roba a la dieta mediterránea para darnos un notición: el producto de sus meditaciones.
Si no fuera tan buena noticia comprobar que la responsable de la gestión cultural en la ciudad medita, lo narrado tendría poco valor, pues se apoya en lo que al parecer ha comunicado la protagonista "en diversos ámbitos locales", vaya usted a saber qué ámbitos, donde se dice que se ha dicho que se afirma que medita renunciar al cargo.
Vaya por dios, en medio de la gran singladura hacia 2016 el contramaestre se arroja por la borda. No me lo creo. ¿De verdad? Bueno, si usted lo dice... Aunque, mujer, si todavía no cubre ni hay tantos tiburones, todo lo más algún pez martillo pero con no hacerle caso...
A mí me parece una estratagema para dar algo de pena en un momento de necesidad, así con unos cuantos ánimos y palmaditas de tanto ciudadano conmovido se medita luego seguir adelante en heroico esfuerzo. Sufrir y avanzar, maldita sea, meditando.
De hacerse efectiva la renuncia, la aparición de hoy tendría otro valor y así habría que reconocerlo, al tiempo que se abriría una incógnita terrible, capaz de provocar flatulencias al mismísimo alcalde: ¿a quién ponemos ahí? Yo ya lo dije en su día, analizando la lista (va sin coña) de los candidatos del PP al Ayuntamiento, no hay ningún concejal con talla cultural suficiente para capitanear la empresa que han emprendido. Ahí corroboré lo que me temía por otros muchos detalles, que lo del 2016 era un invento muy oportuno para ganar unas elecciones y que en realidad no existía la voluntad necesaria para luchar por ello.
Lo cierto es que, si Marisol se va, la Cultura no la va a echar de menos, Incluso puede mejorar su estado, por el alivio de los técnicos que hoy se muerden las lenguas bajando la vista y por la posible desprotección de los que mariposean a su alrededor. Supondrá, empero, el reconocimiento de un fracaso: y es que cuando las uvas no están maduras es mejor dejarlas para otro animal en vez de estropear la parra.
Inicio aquí una serie que se me ha ocurrido para dar fe de los fenómenos extraños capaces de procurar que tal o cual ser vivo, o político de turno, salgan retratados en los medios. Competir con Iker Jiménez será cosa de niños si aplicamos el método inductivo y la racionalización a esos sucesos sorprendentes, luego cada cual puede creer en el dios que prefiera y sacar sus propias conclusiones.
El primero de los fenómenos a analizar nos lo brinda el periódico Gente, donde la ciencia ficción es temática semanal: en su última portada aparece la concejala Teresa Temiño en airosa instantánea con pase a página 6. La directora del impreso, Inma Salazar, nos ofrece una magnífica muestra de cómo se prepara un pastel al gusto de quien ha de comérselo por empalagoso que sea. Nada que ver con los chevalieres de Ibáñez que glosa Portillo, por favor, eso puede llegar a ser periodismo con sus dosis de riesgo...
Qué casualidad más inexplicable: la concejala, tras ser acusada por IU de manera grave, no quiso aprovechar el espacio que le brindaba La Palabra de Burgos para contestar en el número siguiente a las tesis que se reproducían en esa información, pero en la misma semana concede una entrevista al Gente, donde, en un alarde de periodismo reverencial, no se le pregunta por el hecho, como si no hubiera existido.
Ya ven, la fe en los medios es dogma para el poder: si en uno sales feo, puedes usar el otro para quedar bonito, que al fin y al cabo su financiación agradece muy de veras los esfuerzos del Ayuntamiento por insertar publicidad semana sí y mes también, esos anuncios que pagan los ciudadanos a escote y que nunca aparecen en La Palabra. Luego, además, tienen la excusa perfecta: "Los de La Palabra nos quieren mal y por eso salimos más retratados", se quejan en las concejalías, que no se acostumbran a las fotos no preparadas, pagadas, vendidas o compradas por los "retratistas" a sueldo.
La aparición tiene su aquél como demostración de servilismo absoluto aunque, por otro lado, se hace necesario decir que en esta redacción esperamos expectantes a lo que haya de hacer Izquierda Unida con sus graves acusaciones, porque no se puede lanzar tamaña piedra sin calcular el camino que hay que recorrer para volver a recogerla. ¿Acudirán a los tribunales, como han asegurado? Estaremos atentos.
Y la concejala, con este fenómeno, sólo gana en fervor entre quienes comulgan con el púlpito al que sirve. Si lo que pasó puede explicarse, que se explique y punto. Si fue un error, que pida disculpas y no dudo de que se las aceptará el pueblo para el que trabaja. Si es una calumnia, que ponga al partido acusador en la picota con sus habilidades jurídicas. Pero que no salga hablando del precio de la leche porque queda el ambiente como esotérico y eso excita la curiosidad de los periodistas buenos.

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