
Otra vez se ha lanzado a volar el globo sonda que predice la zona azul para Gamonal, barrio donde la doble fila es como comprar el pan, lo haces todos los días y a veces necesitas dos barras. Que en Gamonal no hay sitio para aparcar ya lo sabemos, pero tampoco es que se hayan buscado soluciones más allá de cabrear a los vecinos con actos prepotentes, nocturnos y –que se lo pregunten a los encausados– alevosos.
Lo de la O.R.A. es para cabrearse, en eso estoy de acuerdo con Fernando Portillo. Lejos de perseguir la regulación de los aparcamientos para procurar satisfacción al ciudadano se plantea como un mecanismo recaudador de primer orden del que echa mano el Ayuntamiento para tapar todo tipo de agujeros.
Cuando los agujeros son grandes hay que hacer más caja, así que los controladores te multan a las 16:02 con 60 euros por los dos minutos que chiva un reloj del que no sé por qué hemos de fiarnos. Como me pasó a mí, sé que no es mentira ese celo del "gusano" que lo perpetró, como tampoco es mentira que, reclamado el hecho con adecuado recurso, el Ayuntamiento me conteste lo que no he preguntado para darse la razón a sí mismo.
Como no queda más que el recurso ante el Contencioso (juicios tengas y los ganes, decía la maldición gitana) muchos pobres contribuyentes acaban atribulados pasando por la piedra o siendo expoliados en la intimidad de su cartilla de ahorros vía ejecutiva. Así que cuando veo cosas raras, como la bula de que goza un coche que suele estar estacionado en mi calle, y al que nunca le ponen el abominable tique después de comprobar que no hay papelito de la máquina expendedora, me siento atracado.
Luego dicen que los controladores de la O.R.A. están legitimados para denunciar. Lo dicen y mienten, pues hay sentencias a porrillo dictando lo contrario. Y es lógico, porque de ellos no sabemos nada de su preparación, su organización o sus normas de estilo y no pueden compararse a policías de uniforme. Tanta autoridad en inadecuadas manos puede generar todo tipo de comportamientos irregulares y mafiosos. De hecho, los genera.

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