
Ha dicho el alcalde que la solución a nuestros problemas de movilidad está en una gran idea que ha tenido: que los burgaleses compartamos los coches y los garajes. Poco tiempo han tardado los palmeros de turno en caldear con la nueva el ambiente, que bien parece tengamos aquí el privilegio de contar con un Da Vinci reencarnado, o cuando menos un Erasmo.
Lo de compartir los coches no es idea nueva, pero mola mucho. Incluso se puede organizar por internet en plan chat de amigos que quedan para ir a trabajar o de alterne con el mismo buga. Hay que estar a la última boina, oigausté. Imagino en que el bueno de Aparicio ya habrá pensado en ceder tres de las plazas libres del carísimo coche oficial que le pagamos para llevar a los diputados burgaleses hasta el Congreso. Ya me los veo jugando al veo veo de aquí a Madrid.
Lo de tener a pachas el garaje tiene su poquito más de miga. A ver cómo organizamos el tema porque, de hacerlo mal, están cantados los episodios más nacionales y sangrientos en el sótano 2 por diez minutos de retraso en el quítate tú para ponerme yo. La salsa que se puede preparar corre el peligro de ponerse muy caliente.
El alcalde no ha dicho si van a compartir los concejales las plazas que tienen fijas en el aparcamiento de la Plaza Mayor y que cuestan tres mil euros al mes a tocateja, seis milloncejos de pesetillas al año. Considerando que sólo doscientos metros más allá, en los bajos del edificio municipal de la avenida del Cid, un montón de plazas municipales se llenan de telarañas parece un poco cara la comodidad de los ediles.
La Palabra no le ha preguntado al señor alcalde, y seguramente por eso no nos ha respondido, si para dar ejemplo de una vez por todas va a aprender a andar en bicicleta. Se ha metido en el Audi blindado y excelentísimamente pulido y ha salido a toda mecha quemando diésel a ritmo de superturbo. Una anciana que pasaba ha dicho entonces no sé qué de predicar y dar trigo.

- lapalabradigital.es | Aviso Legal | Publicidad | Contactar -
correo: info[arroba]lapalabradigital.es