Inicio aquí una serie que se me ha ocurrido para dar fe de los fenómenos extraños capaces de procurar que tal o cual ser vivo, o político de turno, salgan retratados en los medios. Competir con Iker Jiménez será cosa de niños si aplicamos el método inductivo y la racionalización a esos sucesos sorprendentes, luego cada cual puede creer en el dios que prefiera y sacar sus propias conclusiones.
El primero de los fenómenos a analizar nos lo brinda el periódico Gente, donde la ciencia ficción es temática semanal: en su última portada aparece la concejala Teresa Temiño en airosa instantánea con pase a página 6. La directora del impreso, Inma Salazar, nos ofrece una magnífica muestra de cómo se prepara un pastel al gusto de quien ha de comérselo por empalagoso que sea. Nada que ver con los chevalieres de Ibáñez que glosa Portillo, por favor, eso puede llegar a ser periodismo con sus dosis de riesgo...
Qué casualidad más inexplicable: la concejala, tras ser acusada por IU de manera grave, no quiso aprovechar el espacio que le brindaba La Palabra de Burgos para contestar en el número siguiente a las tesis que se reproducían en esa información, pero en la misma semana concede una entrevista al Gente, donde, en un alarde de periodismo reverencial, no se le pregunta por el hecho, como si no hubiera existido.
Ya ven, la fe en los medios es dogma para el poder: si en uno sales feo, puedes usar el otro para quedar bonito, que al fin y al cabo su financiación agradece muy de veras los esfuerzos del Ayuntamiento por insertar publicidad semana sí y mes también, esos anuncios que pagan los ciudadanos a escote y que nunca aparecen en La Palabra. Luego, además, tienen la excusa perfecta: "Los de La Palabra nos quieren mal y por eso salimos más retratados", se quejan en las concejalías, que no se acostumbran a las fotos no preparadas, pagadas, vendidas o compradas por los "retratistas" a sueldo.
La aparición tiene su aquél como demostración de servilismo absoluto aunque, por otro lado, se hace necesario decir que en esta redacción esperamos expectantes a lo que haya de hacer Izquierda Unida con sus graves acusaciones, porque no se puede lanzar tamaña piedra sin calcular el camino que hay que recorrer para volver a recogerla. ¿Acudirán a los tribunales, como han asegurado? Estaremos atentos.
Y la concejala, con este fenómeno, sólo gana en fervor entre quienes comulgan con el púlpito al que sirve. Si lo que pasó puede explicarse, que se explique y punto. Si fue un error, que pida disculpas y no dudo de que se las aceptará el pueblo para el que trabaja. Si es una calumnia, que ponga al partido acusador en la picota con sus habilidades jurídicas. Pero que no salga hablando del precio de la leche porque queda el ambiente como esotérico y eso excita la curiosidad de los periodistas buenos.

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