Nuestro fotógrafo Santi Otero tenía encomendada, esta mañana, la tarea de conseguir imágenes del juicio que comenzaba hoy contra los vecinos de Eladio Perlado, así que se ha enterado del aplazamiento del proceso en el momento de producirse. Un mensaje de móvil suyo lo ha puesto en conocimiento de la redacción y, tras una rápida llamada al abogado para contrastarla, la noticia ha sido publicada en lapalabradigital.es a los pocos minutos.
Desde que el periódico La Palabra de Burgos se convirtió en quincenal el sabor de la primicia se volvió algo más esquivo, a pesar de que, como los lectores pueden comprobar número a número, la redacción se esfuerza en contar todo aquello que los demás no han contado o, de hacerlo, han pasado por el tema como de puntillas. Una buena forma de falsear la realidad de ciertos hechos es silenciarlos, pues así no adquieren el protagonismo que los sitúe en la alarma o la atención social. En esta ciudad hay centenares de esos temas, de manera que el jugo informativo de La Palabra de Burgos, aun a pesar de los parámetros modestísimos en los que ahora se mueve, está garantizado.
Pero, a lo que iba: me he dado el gustazo de pasearme por los periódicos digitales con los que, queramos o no, entramos en competencia, para corroborar que éramos los primeros en darla, antes incluso que las radios locales con mayores posibilidades de inmediatez. Es una bobada, pero alegra comprobar que con nuestros escasos medios podemos ser primeros en algo tan competido como la información.
Tengo mucha fe en el periodismo digital, creo que va a revolucionar una profesión muy encorsetada en el servilismo al gran grupo de comunicación de turno, cuyo jefe resulta que es amigo y recibe dádivas de tal o cual político, de este o aquel gobierno, y que obliga a sus redactores a seguir la senda marcada en la nómina. De Larra a Umbral han existido pocos plumillas libres para decir lo que les diera la gana razonablemente, pero el peso del papel se encuentra ahora con un nuevo medio inexplorado, donde casi cualquiera con algo que decir puede decirlo y donde cualquier voz puede ser escuchada.
Y mucho más: la facilidad para la consulta de la hemeroteca virtual, la posibilidad de contestar o debatir las informaciones por parte de los lectores y los recursos que se ponen al servicio de la rapidez en las publicaciones hacen ya de internet un poder nuevo, instalado en nuestro modo de vivir como ingrediente cada vez más esencial. Es tarea de todos, esta vez, conseguir que la comunicación entre personas sirva de verdad para entenderse y, sobre todo, para evitar que unos seres humanos exploten a otros.

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