
Confieso que se me escapó la risa en un lugar poco apropiado para que sucediera, pero escuchar a Mariano Rajoy decir a voz en grito lo de "un partido unido y cuesionáu" me produjo una hilaridad no contenible y algo escandalosa.
Luego me puse a pensar sobre la frase y sobre la palabreja, que no llega en el rango del vocabulario demagógico al estatus de la palabra "compromiso", una de las favoritas de Herrera, pero que cada vez sale más en las comunicaciones políticas. El señor Rajoy no es paradigma de dicción recomendable, al oído está, pero el vulgarismo cometido rebaja mucho sus pretensiones de comunicador por la lamentable pronunciación del vocablo "cohesionado".
En su disculpa, hay que advertir que la palabra "cohesión" es uno de los cocos expresivos entre los comunicadores públicos, incluidos no pocos periodistas, que cometen contra ella todo tipo de delitos lingüísticos: desde olvidar la hache en su escritura hasta otorgar a su ese categoría de equis hablada y escrita, que de todo ha habido hasta la llegada del vulgarismo de Rajoy.
En su cargo, hay que recordarle a Rajoy que un partido unido y cohesionado es una redundancia innecesaria para el partido, pues unión y cohesión son palabras sinónimas. Tal vez, como ocurre en los procesos demagógicos, la abundancia de palabras esconda la verdadera realidad del partido, que está más partido de lo que Rajoy vende.

- lapalabradigital.es | Aviso Legal | Publicidad | Contactar -
correo: info[arroba]lapalabradigital.es