
Venía yo ilusionándome sobremanera con la detección de algunos cambios en el periódico decano de la ciudad, porque se ha renovado un tanto la parrilla de opinión y han fichado a columnistas de interés, con lo que ahora se puede disfrutar de las bellas palabras de Óscar Esquivias los domingos o leer las reflexiones de Esther Alonso los viernes, que ya es renovar. Hasta se puede disfrutar de cuando en cuando de Juan Mons.
Pero hete aqui que cojo el periódico esta mañana y me regresa hasta la arcada el tufo a carpatovetonismo recalcitrante, una enfermedad digna del nuevo centro de Raras recién inaugurado: mal que Burgos padece de manera crónica, con fases muy agudas y descorazonador pronóstico. Reservado para cuatro que trincan.
Ya en la página 3 se redacta, bajo el titular "Formidable promoción de Burgos 2016", el siguiente texto: "En la mañana del domingo se emitió en Es.Radio, de Jiménez Losantos, un amplio programa dedicado a Burgos y para apoyar la candidatura de Burgos 2016. Es difícil decir cosas más verdaderas y atrayentes para que el turismo venga a Burgos, para que quien no lo conozca se sienta atraído y reforzada la candidatura. Fernández Malvido intervino, entre otros. Excelente imagen".
No imagino las "cosas verdaderas" que se pueden decir a través de un programa de Jiménez Losantos, antes bien creo que determinadas verdades pueden atraer a un turismo muy decantado políticamente y espantar a otro que no quiere líos ni soporta reminiscencias fascistas. Ese peso histórico que dejó Franco para vergüenza de esta ciudad continúa siendo una de las principales señas de identidad en nuestra idiosincrasia y lo seguirá siendo mientras haya manipuladores de la opinión y del voto agitando esas banderas.
No escuché el programa, pero ya me da una pista la "excelente imagen" que ganamos en el mismo con la concurrencia como unica estrella destacable del concejal Malvido. No encontraremos mejores doctores en la Iglesia para santificar sus opiniones; como no se nos dice la calidad de los "otros" intervinientes se ha de suponer que actuaban de secundarios. Un nivel "formidable", no cabe duda.
Ya al pasar páginas me convenzo de la inmovilidad de las homeomerías, da lo mismo leer este diario en 2010 que en 1960, salvo matices técnicos y alguna que otra "sorpresa" de las arriba citadas despide un aroma cuartelero y rancio con retrogusto a sacristía del que no se librará hasta que no arda, real o metafóricamente, en el fuego de la purificación.
El remate me lo ha dado la entrevista a Rajoy, perpetrada por el director del medio, en un nuevo ejercicio de servilismo periodístico. Vale que Rajoy es noticia porque viene a lo de Garoña, señor Mencía, pero usted se permite preguntarle por la realidad nacional, las últimas encuestas, sus planes de gobierno cuando llege a La Moncloa..., y ni se le ocurre mencionar, para ver qué opina de ello, los trajes de Camps, el caso Gürtel, sus ramificaciones en Castilla y León, la corrupción y la financiación ilegal en su partido, etc., etc. Todo eso no existe para un director de un medio informativo que pretende ser generalista.
No he podido seguir, hoy he dejado de leer hasta los deportes, me daba la sensación de que si continuaba aspirando tales efluvios podría llegar al síncope. Me apasiona la comunicación y me merece mucho respeto, por eso me revienta que su ejercicio –muy relacionado con los derechos humanos– pueda ser objeto de manipulaciones y marrullerías al estilo Berlusconi, que consiguen arrastrar a las masas al barrunto de la desinformación mediática. Todavía tengo el estómago revuelto.

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