
Sin salir de la categoría de rumor la certeza de que la concejala Marisol González va a abandonar el equipo de Aparicio, y con ello su cargo de máxima autoridad cultural de la ciudad, se va asentando oficialmente a falta de comunicado oficial previo, que imagino no tardará. Si la decisión está tomada que deje la presidenta el puesto mañana y se empiece a trabajar con nuevas directrices; si aún se lo piensa la cosa es más grave, pues al servicio de los ciudadanos se está o no se está, no vale "a lo mejor" ni otras medias tintas.
¿Y ahora, a quién ponemos? Menuda crisis, al menos Marisol tiene el saber estar de la secretaria refinada y no sale mal en las fotos. Eso sin saber de Cultura ya da para algo, pero a ver, ¿alguno de los concejales sabe escribir sin cometer faltas de ortografía? Menuda papeleta para el alcalde y para lo que viene siendo la chapuza de 2016, a quien pongan al frente del IMC –con el paquetito envenenado de los festejos, no nos olvidemos– le van a llover las próximas frustraciones de esa empresa fruto de una idea preelectoral.
Se dice que Diego Fernández Malvido puede pasar de gestionar los autobuses a llevar al IMC, que no hay otro con mejor aptitud. Y que, a lo mejor, como es mucho para tan poco currículum, le endosan a Bienvenido Nieto los festejos: ahora que se va a encargar una empresa privada de su cometido en Instalaciones Deportivas le daría tiempo hasta de privatizar los sampedros y las fiestas de barrio. Las musas nos amparen, oh Cultura, tanto tiempo envilecida.
Si hubiera lo que debe haber en nuestro Ayuntamiento, la Cultura no sería pasto de tanta broma. Los desafíos culturales son en esta ciudad piedras angulares de nuestro futuro y no se respetan por quienes dirigen el barco. Al frente del IMC debe haber una persona capaz de comprometerse a hacer que Burgos brille en el exterior por su rango cultural. Y si ninguno de los concejales electos da la talla, seguramente los ciudadanos acogerían como magnífica solución el nombramiento de un cargo de confianza con la capacidad de gestión y el currículum suficiente. Para otras concejalías y departamentos hay cargos "de confianza" que no se sabe para qué sirven pero nos cuestan un montón, sin hablar del entredicho de su legalidad.
Si la luz y la decencia desembarcaran en el IMC algunos lo iban a sentir. A lo mejor los diseños de las publicaciones y de la publicidad no acaban siempre en manos de la misma agencia en virtud del "cuchipandeo" que se traen con los programas de fiestas, y a lo mejor se olvidan de represaliar a quienes les critican. Tal vez se recupere la calidad en las programaciones o se abra la oferta a las verdaderas necesidades sociales en materia de cultura... Soñar es, afortunadamente, gratis.

- lapalabradigital.es | Aviso Legal | Publicidad | Contactar -
correo: info[arroba]lapalabradigital.es