
Siempre he sentido debilidad por las voces femeninas y por la música hecha por mujeres. En la época en que ponía música por los bares presumía de una estupenda colección de féminas capturadas en vinilo, que he seguido aumentando con menos ritmo que antes pero idéntica pasión. Pensaba entonces que en la historia de la música las mujeres habían tenido muy poco protagonismo y que la moderna industria discográfica estaba en condiciones de recoger esos frutos que la revolución social de los sesenta había cosechado en materia de emancipación. Creo que ha sido así, pero que todavía estamos empezando. Aún hay pocas directoras de orquesta, por ejemplo.
Hace ahora un año me llegaron noticias de esta mujer francesa, Camille, en la que descubrí una voz nueva con múltiples registros y una atractiva deconstrucción minimalista del pop que permitía encuentros con otros universos musicales. Al principio pensé que su música era apta para degustar solamente en momentos muy especiales, pero poco a poco esa idea se ha ido conformando con la certeza de que la puedo disfrutar intensamente a cualquier hora. Camille me ha hecho pasear por Francia, fabricando paisajes llenos de caminitos inexplorados.
He pensado que podría ser una buena recomendación para este fin de semana. Camille cuenta con una atractiva web - http://www.camille-music.com - donde se puede disfrutar de su voz en francés e inglés. También hay vídeos de ella en los sitios que todos sabéis, aunque eso ya no lo enlazo, es muy fácil seguir el hilo si interesa el ovillo.

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