CRUZ ROJA
Martes, 7 de Febrero de 2012
La Palabra de Burgos
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La Sanidad, en la calle

13-12-2009

Algunos visionarios ya advirtieron que en nuestro encomiable modelo nacional de salud aparecerían numerosas grietas cuando las competencias sanitarias fueran administradas por las comunidades autónomas. No hacía falta tener carné de profeta para imaginar lo que iba a ocurrir, que es lo que ocurre, la creciente desigualdad –inconstitucional– entre los españoles en lo que a protección sanitaria se refiere, dependiendo del lugar en donde vivan.

Determinadas comunidades autónomas, como es el caso de Navarra o el País Vasco, cuentan con una calidad asistencial que está a mucha distancia de la nuestra, gracias a su fiscalidad especial y a la importancia que se le da al tema en sus respectivos gobiernos. Si la Junta quiere saber por qué un buen número de treviñeses, incluso mirandeses, preferirían ser vascos –mírese la estadística– tiene en esta razón la respuesta con mayor incidencia en las encuestas.

El hospital de Burgos sufre desde que la Junta de Castilla y León asumió las competencias en materia de Sanidad un deterioro progresivo de calidad asistencial, que contrasta con el incesante desarrollo de infraestructuras y dotaciones experimentado en los hospitales de Valladolid, un proceso coronado con el flamante hospital Río Hortega que Herrera inauguró con la carótida hinchada. El desplante realizado por el presidente de la Comunidad al Servicio de Oncología burgalés, capitalizado en la promesa que arrancó el doctor García Girón y que ahora se ha incumplido, es sólo una prueba más de la absoluta falta de respeto que nuestro paisano tiene con los intereses de esta ciudad y su provincia.

En los medios escritos locales se viene aplicando con sistematismo subvencionado la estrategia de la confusión, que tantas veces ha dado buenos frutos. Sólo hay que observar lo que publican y lo que callan: muestra de lo que publican puede ser la entrevista aparecida en Diario de Burgos un domingo con el consejero de Sanidad, repleta de trucos envolventes, y ejemplo de lo que callan el ejemplar del viernes pasado del subproducto Gente, que no dedica ni una sola línea a un tema de trascendencia descomunal para la ciudad que parasita: otra muestra más de la ética, la profesionalidad y la altura periodística de su directora y directores de producto, adjuntos y disjuntos.

Es loable que la Cadena SER mantenga la línea de objetividad marcada desde un principio y sea el único medio en el que se percibe información de calidad acerca del tema, sobre todo porque las verdaderas fuentes de la noticia, que son los perjudicados, encuentran en esas ondas la posibilidad de expresarse sin trabas. Sin esta labor el resto de medios haría como el Gente, callarse la boca y seguir facturando publicidad a la Junta.

Gracias a esta emisora –a la que felicito por los datos del EGM– me he enterado de que el Consejo Genético de Burgos, al igual que otros servicios prestigiosos del Yagüe, nació por iniciativa de unos cuantos doctores con inquietud profesional y muchas ganas. Conseguido el prestigio con medios muy escasos, la Junta apareció en escena y desde entonces todo ha ido a peor. Para que el servicio funcione bien se necesita abarcar un espectro poblacional importante, que se cubre entre las provincias dependientes hasta hoy del Consejo Genético de Burgos. El nuestro y el de Salamanca llevan años reclamando dotaciones y medios a Valladolid para mejorar su desarrollo, por lo que la adjudicación de dos millones de euros para la creación del Consejo en el Río Hortega es un puñetazo en el hígado de los profesionales que tanto han luchado por este servicio en Burgos, cercenado ahora en índice poblacional y destinado a extinguirse en un plazo no muy largo.

La coartada de la Consejería de Sanidad se argumenta sobre las listas de espera, que gracias a la interesada lentitud de los laboratorios dependientes de la propia Consejería ha aumentado en los últimos tiempos. Escuchando al doctor García Girón hablar sin pelos en la lengua he pensado en esa gente que ha debido esperar más tiempo para ser atendida o diagnosticada de algo muy grave: si esa dilación se ha realizado de modo artificial por intereses políticos sería un escándalo mayúsculo. Pero, ¿quién lo va a contar?

Para esta realidad la explicación más sencilla nace del modelo sanitario que el Gobierno regional está diseñando, y que se resume en un centralismo ignorante de la periferia. Los pucelanos tienen muchas razones para estar contentos, tal vez también porque los burgaleses somos los más perjudicados: desde que se inició el hospital privado nos han "birlado" más de 150 millones de euros de los presupuestos para la provincia, contando como aportación regional lo que en realidad pone el consorcio que promueve esa infraestructura. El cinismo llega a tal altura que se permiten afirmar, ejercicio tras ejercicio, que las inversiones aumentan en nuestra provincia un pico por ciento.

Los burgaleses pagaremos de nuestros bolsillos pacientes lo que ese hospital está costando, incluso el sobreprecio generado por el retraso injustificable que acumula. Pero, además, para cuando funcione, los servicios que tienen poca rentabilidad asistencial estarán en Valladolid y no aquí, porque ramas como la Oncología o la Cirugía Torácica necesitan mucha inversión en equipos técnicos y humanos: malo para el negocio. Gracias a esos gobernantes, que esta sociedad y una ley electoral oxidada han puesto ahí, los que vivimos al lado del Arlanzón seremos paganos de lo tuyo tuyo y lo mío nuestro, porque siempre nos han contado que es al contrario y nos lo hemos creído.

El día 17 hay una nueva manifestación y muchos burgaleses concienciados saldrán a exponer sus conciencias. Todos intuimos que servirá de poco, pero unos cuantos pensamos que se nos debe oír. Aunque no escuchen.

Pinochetes

24-11-2009

Cuando desde La Palabra llamábamos a la movilización de los burgaleses contra los planes sanitarios de la Junta de Castilla y León media ciudad nos echó en cara que éramos unos alarmistas. Los responsables del Consejo Genético del Cáncer se reunieron con Herrera y salieron muy contentos, desconvocaron la huelga y dijeron que todo estaba arreglado.

Unos pocos miles de burgaleses se plantaron entonces, bajo la lluvia, ante un hospital General Yagüe que agoniza con la desidia de la Junta de Castilla y León. El hospital privado lleva un año de retraso y cuando funcione nos daremos cuenta de sus carencias y sobreprecios, la sanidad en Burgos ha dado un vuelco lamentable en su tendencia de prestigio y sus mejores servicios se decapitan o sufren recortes a golpe de implacable bisturí.

Vuelvo a decir que tenemos lo que merecemos por falta de celo en defender lo nuestro. Pero a lo mejor por decirlo me demonizan más aún y los que mandan en estas futuras tierras yermas me envían algún muñeco diabólico de esos que tan bien programan para las miserias mafiosas. No importa, me arriesgaré: reventaría si me aguantara gritar, ahora que puedo, que los mismos mentirosos de siempre han vuelto a engañar a todo el pueblo burgalés. Ahora a ver quién saca a la calle a tanto perezoso conformista como hace falta para que nuestro ruido no parezca pedo de princesa en los oídos del paisano Augusto Herrera. Siempre los mismos, con la misma estrategia, acabarán llevándoselo todo; han comprobado que mintiendo no les crece la nariz y le han cogido gusto, porque siguen felices comiendo perdices...

Y azulín, azulado, con Burgos habremos acabado.

Torpedos contra la unión

29-04-2009

Lo siento, pero no me lo trago. No existe ni comunicación oficial ni papel firmado, por lo que me parece muy aventurado aceptar que nuestra preocupación por el futuro del Consejo Genético del Cáncer en Burgos deba relajarse. Que la Consejería de Sanidad haya cambiado sus planes lo han deducido en Diario de Burgos a raíz de palabras ambiguas del consejero en una entrevista nada desinteresada.

Yo leo y leo la entrevista del domingo pasado y no llego a ese entusiasmo que permite al decano de la prensa burgalesa activar la desactivación de una convocatoria ciudadana libre y más que necesaria. Creo una vez más que se está jugando desde el medio para confundir y dispersar al personal, de una manera vergonzosamente servil con el gobierno de la Junta. Quien paga, manda.

Diario de Burgos propaga su oposición a la concentración del jueves y torpedea un nuevo intento de aglutinar a la sociedad burgalesa para la defensa de sus derechos, lo que me parece una muestra más de colaboracionismo en la desgracia que esta ciudad sufre. Ya pasó con la fusión de cajas, donde se notó el tembloroso pulso de su director a la hora de los alineamientos, y vuelve a ocurrir ahora. Herrera puede estar tranquilo con semejante Can Cerbero.

A base de torpedos se trata de conseguir que quienes vayamos el día 30 parezcamos unos despistados radicales a ojos de los conversos. Entre tanta información elaborada no les cabrá el rumor que circula en ámbitos sanitarios, según el cual García Girón y cuatro oncólogos más del servicio burgalés tendrían en menos de dos años plazas de campanillas en el Río Hortega, y que esa es la principal razón de haber desconvocado la huelga. Nuevamente, el tiempo dará y quitará razones a los dichos y los diegos.

Quiero animar a los burgaleses a no cejar, oigan lo que oigan, en la defensa del Servicio de Oncología en el Yagüe. Si nunca nos hubieran mentido tendría un pase, pero con el historial de estafas regionales en esta ciudad el que se lo crea así, sin declaración ni compromiso oficial firmado, es que es más tonto de lo que ellos piensan.

La anestesia

26-04-2009

Quien haya leído el ejemplar de hoy de Diario de Burgos se encontrará, nada menos, con el consejero de Sanidad abriendo portada a cinco columnas, con tres líneas de titular y pase a doble página de entrevista, eso sí, perdida en páginas menores. Las razones para no situarla con más preferencia después del "portadazo" y de llevar la firma del mismísimo señor director en ese periódico centenario se me escapan, pero intuyo una cierta inseguridad en los planteamientos.

Ante la esperable ruidosa protesta del próximo día 30 a las puertas del hospital General Yagüe la Junta sigue su acostumbrada estrategia: sembrar la duda y dispersar por el poder de la fe en sus comunicaciones cualquier reivindicación ciudadana. Para ello, echa mano de los medios, que para eso les paga, y afirma que "Burgos podría contar hasta con once oncólogos", sin sonrojarse por el condicional (total, Burgos adolece de no entender bien este tiempo verbal). También dice que no desaparecerá el Consejo Genético.

Jugar con las medias verdades es todo un arte para quienes están acostumbrados a mentir. Cierto que no desaparecerá el Consejo Genético, pero su actual prestigio y cobertura territorial se verán tan reducidos que pocos  profesionales querrán quedarse en él, mientras todo el prestigio y el presupuesto se lo lleva el nuevo Consejo en Valladolid. Y en lo que respecta al numero de profesionales, la opción del consejero está sujeta a tantos condicionantes que me cuesta menos creer en el Atleti ganando la Liga.

Ahora pueden ver los burgaleses para qué sirven los medios, y a qué juegan. Lo que se dice defender lo nuestro ante la voracidad de la Junta, hasta la fecha sólo lo ha hecho La Palabra, en este tema y en muchos otros. Y para que este tipo de informaciones confundan y rompan la hipotética unidad de los burgaleses ante tanto abuso hace falta que anunciantes como Medical Optica, Limpiezas Antón, Río Vena, Vissum, Ayuntamiento de Burgos, Caja del Círculo, Universidad de Burgos, ONO y Viajes El Corte Inglés pongan su presupuesto publicitario al servicio del medio, como lo hacen en este número.

Recomiendo a los lectores que no se dejen cautivar por los cacareos de los de siempre, pues son comprimidos anestésicos que anulan la voluntad y el espíritu de lucha. Me remito a anteriores experiencias y apelo a la necesidad de estar en esa concentración el día 30, para defender lo poco que nos queda de interés social. Los ciudadanos deben salir a la calle, decir lo que piensan y actuar en consecuencia respecto a quienes sostienen este tipo de poder que fagocita desde hace un cuarto de siglo nuestras opciones de desarrollo.

Estaré ante las puertas del Yagüe, con los que quieran estar. Porque no me gusta formar parte de los apáticos, ni de los engañados, ni de los culpables, sino de los burgaleses valientes que luchan por defender lo suyo. Allí nos vemos.

Y ahora, la esperanza

12-04-2009

Hay conceptos tan crueles que para ellos es difícil encontrar un eufemismo. La palabra cáncer siempre llega como paciente de una pasiva refleja, recayendo sobre el propio sujeto que la sufre, pero su crudeza se hace plural y afecta a las segundas y hasta las terceras personas para quienes ese sujeto no es impersonal. La conciencia de una afección tan grave, tan definitiva para el devenir del ser, es un trago siempre difícil de ingerir y digerir, porque supone una frontera entre el antes y el después de saberlo, propiciando cambios profundos en las vivencias cotidianas.

Dos aspectos me parecen esenciales para luchar contra este mal con tan pocos sinónimos populares: el primero la prevención, sobre todo en lo que atañe a las revisiones médicas que puedan diagnosticar el cáncer en un estadio precoz, hecho que multiplica sobremanera las posibilidades de curación absoluta; el segundo, la actitud del paciente en la lucha por la curación, que suele ser un ingrediente decisivo en el proceso personal y circunstancial de los allegados.

Para ambos recursos es fundamental que desde el aparato social se pueda sembrar la esperanza: la tecnología médica ha sido capaz en España de aportar esperanza a quienes no podian costearse un tratamiento en Houston y eso es muy bueno para que pueda darse el segundo supuesto. En Burgos, sin ir más lejos, la trayectoria seguida en la prevención y la terapia oncológica ha alcanzado cotas de liderazgo, gracias al trabajo serio y continuado de muy buenos profesionales con recursos que, si bien nunca son suficientes, han sido usados con inteligencia.

Los planes de la Junta de Castilla y León, nuevamente, suponen una merma en nuestra calidad de vida, porque en pocos meses la posición de referencia de nuestros servicios médicos y hospitalarios para la lucha contra el cáncer será asumida por el hospital Río Hortega de Valladolid, ese gran ejemplo de lo que debe ser la sanidad pública que pagamos entre todos. Para Burgos se prepara un sucedáneo ambulatorio que no será capaz de generar tanta esperanza, nadie lo dude, como el servicio existente.

En el fondo de la cuestión está, de nuevo, el vil componente monetario: la tecnología médica en este campo es carísima, así que no es conveniente que un hospital privado como el de Burgos asuma inversiones poco rentables, no saldrían bien las cuentas para quienes han de obtener beneficios de nuestras enfermedades. El dinero público sí, por eso cuando es necesario un gasto ha de hacerlo el Río Hortega, que sale a escote.

Por hache o por be –casi más por be, que es voz balante– Valladolid siempre está en medio de las desgracias burgalesas. Si nos fue mal con la gestión de Aznar, Posada y Lucas, todavía nos ha ido peor con la intervención de un paisano. Expoliado casi todo lo expoliable, ahora se apunta a la intangibilidad de la esperanza, que es lo último que nos queda por perder.

Jugar con la salud

25-02-2009

Habrán de perdonarme los lectores que no haya encontrado tiempo estos últimos días para escribir más en este espacio: las semanas en que toca distribuir La Palabra de Burgos (un jueves sí y otro no) sufrimos todos los involucrados, que somos pocos pero con mucha capacidad de sufrimiento.

Perseguir la noticia es a veces más complicado de lo que se piensa. Desde el jueves pasado trabajamos en un tema que me parece trascendental y que el resto de los medios locales (a excepción de la Cadena Ser) han dejado pasar de largo sin hacer ruido. Se trata de las pretensiones de la Junta de Castilla y León para reformar los servicios que presta para la prevención y el tratamiento del cáncer, esa enfermedad que sólo con nombrarla produce un cambio de humor.

Resulta que un médico del hospital General Yagüe, Carlos García Girón, que es jefe del Servicio de Oncología Médica, ha protestado por lo que a la capital le va a tocar sufrir: la reducción de personal en el equipo y la merma del prestigio, ganado a pulso a lo largo de años de trabajo serio y dedicado, en favor del hospital Río Hortega de Valladolid. Este tema es el el que más relevancia adquiere en la edición en papel de La Palabra, porque pensamos como muchos ciudadanos que la salud es lo más importante.

De la reunión que han mantenido García Girón y Juan Vicente Herrera nada ha trascendido, a no ser un breve en Diario de Burgos en el que sólo se muestran las impresiones del presidente de la Junta, afirmando que ha "tomado nota". Nada del médico, incomprensiblemente.

Llevamos todo el día intentando hablar con Carlos García Girón, pero hablar con un médico a veces es más difícil que hacerlo con un ministro, tal es la protección que impone el gremio. Tras una docena de llamadas infructuosas me he personado en el hospital, pero ni siquiera. Ni se te ocurra preguntar quién le pasa los recados. Menos mal que el viaje no ha sido baldío, pues he aprovechado para visitar a nuestro querido Marcelino Orbés, que convalece de una intervención quirúrgica.

Marcelino me ha confesado que tiene unas ganas enormes de volver al blog, incluso lleva en la cabeza algunas entradas preparadas. El tiempo que ha de pasar aún hasta que sea posible se le hace eterno, pero le he visto con ganas. Ánimo, Marcelino, te esperamos.

De vuelta a la redacción he buscado otras fuentes para la noticia: no nos va a dar tiempo a encontrar al médico, pero los argumentos están muy claros y se hablará del tema aunque algunos no quieran. Para muestra, el botón de lo que será el editorial de La Palabra de Burgos el jueves. Me parece a mí que hay suficiente sustancia para el caldo:

"CON LA SALUD NO SE JUEGA

La Junta de Castilla y León planea dar un nuevo golpe a las prestaciones sanitarias de los burgaleses, de acuerdo a un plan que parece sustentarse en la intención de satisfacer las necesidades que reclaman los vecinos de Ávila, Soria, Miranda de Ebro, Aranda de Duero y el Bierzo. En vez de procurar que estas legítimas aspiraciones en puntos desasistidos de la Comunidad se cubran con más profesionales y mejores medios, se reestructura el personal existente, medio centenar de médicos, y se restan especialistas en servicios consolidados como el del Hospital General Yagüe. Como puede deducirse, esto no va precisamente a mejorar la larga espera que muchos pacientes deben aguardar para ser visitados o para someterse a pruebas e intervenciones que pueden resultar vitales en la consecución de un diagnóstico esperanzador.  Por si fuera poco, la creación de la tercera Unidad de Consejo Genético en Valladolid restará capacidad operativa y recursos a las de Burgos y Salamanca, que llevan años trabajando con seriedad y adquiriendo un indudable prestigio. En el fondo del asunto, y en el caso particular de Burgos, los más avispados encuentran razones para pensar que la Junta opera de modo consciente de cara a rebajar el coste de las prestaciones hospitalarias en la capital burgalesa, con la mirada puesta en la rentabilidad del nuevo hospital privado. Mientras tanto, el modernísimo hospital público Río Hortega de Valladolid acapara los servicios de mayor relumbrón y que suponen más gasto público. Más al fondo todavía se encuentra la paradoja constitucional que equipara a los ciudadanos españoles en cuestión de derechos. La gestión sanitaria de las comunidades autónomas es dispar y muestra muchísimas diferencias que acentúan la desigualdad entre regiones. La nuestra, aunque nos pese, es de las peores en calidad asistencial, ¿alguien lo dudaba?".

BLOG DEL DIRECTORCV
PABLO MIGUEL SIMÓN
(Duruelo de la Sierra - Soria, 1961)

Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza (1984).

Fui fundador de la revista local Faztor y del colectivo cultural Factoría de Enormidades en 1987, colaborador en el suplemento Todomundo de Diario de Burgos y habitual guionista de programas musicales en Radiocadena Española y Radio Nacional de España (Radio 4) en los años ochenta.

En 1989 me incorporé como redactor a Diario 16 Burgos, donde coordiné la sección de Cultura y dirigí el suplemento Puntos de Vista 16.

En 1992 fui nombrado director del periódico quincenal La Prensa en el Aula, de distribución nacional.

Por encargo del Banco Central Hispano realicé en 1994 la adaptación de un centenar de cuentos infantiles publicados en edición limitada.

Ese mismo año participé en la creación del suplemento semanal infantil Vivo para Diario de Burgos, que supervisé durante 96 números.

Desde 1997 me dedico de lleno al mundo de las publicaciones y la publicidad y he dirigido la producción de obras editoriales como las unidades didácticas La Historia de Castilla y León y La Geografía de Castilla y León, editadas por la Fundación Villalar.

Fui fundador y primer director del gratuito La Palabra de Burgos (2006) y actualmente pongo todo mi ánimo en hacer de La Palabra Digital un espacio de comunicación moderno y necesario para los burgaleses de aquí y de allá.

Además de eso he sido pinche, botones, leñador, camarero, pinchadiscos, monitor, profesor, guionista, jefe de prensa y alguna cosa más. De todo ello he tratado de aprender algo.

Estoy casado y tengo una hija: para ella deseo un mundo más justo y por eso lucho cada día.
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