
Confieso que he intentado no atender ese congreso del PP en el que nuestro paladín Herrera ha vuelto a ser aclamado como paterfamilias de la derechona comunitaria. Me aburre el tono de esta gente cuando comunica su exultante poderío a fuerza de palabras polisílibas del tipo "compromiso" y "arremangarse", llenando de fonemas el vacío de ideas realmente populares, salpicando de brillantes salivazos su discurso e iluminando con la vena hinchada la teatralidad de sus apariciones públicas.
Es imposible sustraerse a la potencia del aparato de comunicación que pone en juego el Partido Popular, bajo el palio de mensajeros uniformados atentos a la soldada y ávidos por reverenciar a sus jefes, asi que me he enterado de que la derecha se "refuerza" sin renovarse y de que el tema de las cajas de ahorro progresa adecuadamente hacia el objetivo de la fusión con mayúsculas, a través de mecanismos que disfracen el proceso y dividan los impactos para minimizar las reacciones adversas.
Nuestros ahorros, en un par de años si nada lo remedia, se gestionarán desde Valladolid con el criterio de quienes han dejado Burgos como un erial decadente, los que consideran que el camino más corto de Madrid a Europa no pasa por aquí ni por Aranda de Duero y los que promueven en esta ciudad el único hospital público de la región sustrayendo además el dinero que cuesta, que lo pagan otros, de lo que nos toca percibir en los presupuestos. ( http://www.lapalabradigital.es/blogs/director/2008-10-16 ).
No pasa nada, aquí nunca pasa. La fuerza de la propaganda (ya hablaré en su día de cómo se paga) del PP es doctrina para un pueblo ignorante de que la derecha envuelve con lacitos de moralidad la verdadera finalidad de sus intenciones, no distintas a promover el liberalismo económico favoreciendo siempre al patrón, al rico, al terrateniente.
Si sólo los verdaderamente interesados en esa política votaran a la derecha su presencia en las instituciones sería marginal. Sin embargo, esa doctrina teledirigida provoca un curioso fenómeno en buena parte de la ciudadanía, que se comporta como las hordas futbolísticas en manos de la pasión y nunca de la razón. Y es que, como dice mi compadre Abel, "no hay nada más tonto que un proletario de derechas".
No es que sea yo un avispado economista, bien al contrario, lo de los números me acaba poniendo dolor de cabeza. Sin embargo, trato de entenderlos con más tozudez que perspicacia y, a veces, consigo ver algo de luz en la ciencia de Pitágoras. No sé si andaré errado, o si hay que herrar a quienes \"defienden\" lo nuestro, el caso es que en los presupuestos de Castilla y León para 2009 me salen mal las cuentas en lo que a Burgos y, sobre todo a la capital, va tocando. En principio, me parece un atentado contra las posibilidades de desarrollo de la ciudad olvidarse de una partida para la remodelación de la depuradora, una necesidad cada vez más acuciante que en un par de años (se tarda el doble en ampliarla) provocará el colapso cloacal por incapacidad de gestión de cuanta materia nauseabunda vierten industrias y particulares. En palabras de mi amigo Abel, \"nos comerá la mierda\" más pronto que tarde y nadie se preocupa de llamar al fontanero. Luego, se me antoja ridícula la partida establecida para desarrollar el proyecto museográfico del Museo de la Evolución, 420.000 euros no dan para muchos dispendios en nuevas tecnologías y recursos de impacto que atraigan miles de visitantes.
Pero lo mejor es lo del hospital: se anuncian 70 millones de euros en clave de \"financiación extrapresupuestaria\" que son los que el consorcio privado gasta en su construcción, pero que en ningún caso salen de las arcas comunitarias. Sin embargo, esos 70 millones se suman a la cifra destinada a Burgos conformando un total de 235 millones de euros, lo que significa según el organismo regional un 3,8 por ciento de incremento sobre los presupuestos del año pasado.
El ahorro de la Junta por hacernos tragar con el hospital privado no sólo no repercute en Burgos con mayores partidas para otras necesidades, sino que viene a restar nuestra dotación presupuestaria en un 30 por ciento, porque en realidad lo que la Comunidad nos dará en 2009 son 165 millones de euros. Parece mentira, con tanto prócer del desarrollo local nadie se ha rasgado la camisa ante semejante atraco.
Por contra, todos estamos tan contentos, porque el presidente no oculta lo que le gusta comer morcilla cuando viene: con eso el burgalés parece sentirse bien pagado, pasando de dolores de cabeza.

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