CRUZ ROJA
Martes, 7 de Febrero de 2012
La Palabra de Burgos
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La batalla publicitaria

25-06-2009

Durante estas semanas de atrás me he visto obligado a compaginar mis habituales y copiosas obligaciones con las labores de agente comercial, forzado por la desaparición hace un par de meses del equipo que gestionaba la publicidad en La Palabra. Hay pocos oficios que me asusten, así que me puse a ello con entusiasmo calculando que podría recortar algunas horas de sueño a la semana –de 35 a 28– y delegar alguna cosa más. Al fin y al cabo las técnicas y métodos del oficio ya las conocía, solo se trataba de saltar al ruedo.

No puedo demorar la expresión de mi absoluto reconocimiento para la gente que se gana la vida comisionando por las cosas que vende, pues es una dedicación hoy en día de lo más traumante. Si lo comparamos con sacar patatas de un huerto, éste es el tiempo en que hay que cavar diez veces más profundo para encontrar patatillas enanas que no sirven ni de simiente. Y la tierra está jodidamente seca y dura. Sin embargo, a pesar de la bisoñez que por fuerza he de mostrar en este oficio, me contenta haber logrado contratar la suficiente publicidad para poder distribuir nuestro especial de Fiestas que, dicho sea de paso, nos ha quedado muy bonito para lo que está cayendo (los lectores que no lo reciban en su casa pueden descargarse un pdf aquí mismo, a la derecha).

Puestas a un lado las victorias se resumen en una, que es la continuidad de la supervivencia. Gracias a los anunciantes de este número especial, unos cuarenta en total, La Palabra coge aire para tirar unos meses más y estoy convencido de que alargar su vida es sinónimo de salvársela. Toco madera.

Pero vamos con las derrotas, porque todas tienen su enseñanza: en el sector privado he vuelto a comprobar que la labor de zapa del comité antiPalabra municipal sigue dando frutos y muchos son los que no quieren saber nada de anunciarse porque han recibido la conveniente llamadita recriminándoles anteriores apariciones en nuestras páginas. He tenido negociaciones casi cerradas que de la noche a la mañana ha destejido un Penélope sin nelo. La verdad es que hay que reconocer que son muy aplicados a la hora de hacer el mal y que no les importa que se note, pero a mí me da por pensar que hay un señor con un sueldazo público entretenido varias horas al día en aterrorizar con fórmulas mafiosas a nuestros potenciales anunciantes. Luego tengo que volver a cerciorarme de que estamos en este siglo y de que no estoy soñando.

Si dura es la gestión con la publicidad privada, lo de la institucional ya es la leche. Algunos amigos, entre ellos comentaristas habituales de este blog, han podido conocer correos electrónicos, de éstos que al final se convierten en una conversación para ser leída desde abajo porque al responder se conservan los textos anteriores, así que saben que no me invento nada. Del cinismo de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta aludiendo al escaso presupuesto –con reenvío por mi parte de una lista de su publicidad detectada en este mismo mes (cinco páginas enteras en Gente en Burgos, por ejemplo)– a la desfachatez mostrada por la Universidad, más dolorosa porque cuando se confía en la palabra de alguien se hace buenamente y no te esperas la puñalada. Pero también enriquecedora, porque permite conocer mejor a la gente.

En la Universidad se han pasado la pelota del Gabinete de Prensa al Departamento de Marketing, cruzando por el Rectorado y el Vicerrectorado económico. Las dos semanas anteriores la institución académica contrató las páginas centrales en Gente en Burgos para vender su oferta educativa a todo color y por ahí circula un folleto muy vistoso que no repara en gastos, pero a nosotros nos ofrecen ya a última hora un faldoncito pequeño con el ruego de que se lo cobremos a mitad de precio. Confieso que me pudo el subidón de dignidad y envié un correo al rector que se pasaba de caliente: todavía me queda mucho que aprender en este nuevo oficio.

Así pues, hemos roto nuestras relaciones publicitarias con la Universidad mientras detectemos la discriminación que ahora se palpa, sin más valoraciones. Algún día tal vez analicemos de qué palo va cada cual y de quiénes son amigos los nuevos gestores de la UBU, ahora necesito hablar del episodio más interesante en esta batalla publicitaria, que nos ha permitido publicar una página para promocionar la capitalidad europea en 2016 a favor de Córdoba.

Sí, amigos lectores, no me he confundido: comunicamos a la Oficina Burgos 2016 que otra ciudad candidata (no les dijiimos cuál) estaba interesada en publicitarse en nuestro medio, pero que declinaríamos ese interés si mostraban nuestros paisanos el suyo, es decir, diríamos no a Córdoba si Burgos nos decía que sí. Creo que les sonó a farol, porque nos contestaron amablemente que no podían y tal y tal. Imagino que a algún "burgalesbiempensante" le parecerá mal, pero cuando la vida está en juego por culpa del hambre pelear por la patria es algo secundario en mi escala de valores. Esta mañana he visto OTRa revista de la órbita de Méndez en la que hay una página estupenda de Burgos 2016, así que cuando quieren, pueden; y no es por incordiar, pero el diseño de la de Córdoba me parece mucho más bueno.

Confieso que me alivia nuestro ritmo mensual. Si tuviera que enfrentarme cada semana a ese ejército de negociaciones publicitarias estaría muy asustado, lo reconozco, porque en cada victoria siempre queda un rastro de tu sangre y las continuas derrotas te sepultan en un foso que cuesta mucho escalar. De momento, un poco de paz hasta la próxima batalla; los más inquietos pueden mañana ver en el periódico Gente el buen rendimiento publicitario que proporciona chuparle el culo al poder, dicho sea presuntamente.

Salvando La Palabra

18-12-2008

Estamos preparando el especial de Navidad de La Palabra de Burgos, que se distribuye el martes 23 con la lista de la Lotería, y eso nos mantiene muy ocupados porque, aunque tengamos pocos recursos, siempre intentamos que nuestro trabajo se distinga por la concentración, el cariño y la intensidad con que lo hacemos.

Distribuir un periódico como La Palabra en en Burgos y con escaso patrimonio no es nada fácil. Comprobamos constantemente que la gente nos sigue, que muchos nos aprecian, que La Palabra tiene un importante hueco en el interés de la ciudadanía, pero alcanzar la sostenibilidad requiere también que los anunciantes publicitarios lo consideren medio adecuado para sus inserciones.

Y aquí se repite un fenómeno que define claramente esta ciudad, lo que en ella ocurre y los orígenes de los males que padece. No importa que nuestro canal de comunicación sea ancho, pues nos leen con fruición los amigos y con muchísimo interés los enemigos, algo que no ocurre con otro tipo de prensa previsible. Importa más aparecer donde se identifique claramente que el negocio, la empresa o la actividad anunciada se arrodilla ante el poder dominante. El que hay.

El gasto publicitario se mueve en la ciudad con criterios del siglo XIX, sobre todo en las empresas más grandes, cuyas cuentas las llevan gentes con la virtud principal de tener buenas conexiones personales con quienes mandan. Desde el enorme trapicheo de la publicidad institucional, usada como moneda de cambio de favores a políticos, hasta la anuencia sodomita de las firmas privadas y su particular visión teologal del marketing, casi todo huele a rancio y a veces a podrido.

Como creo que los ciudadanos no son tontos, muchos de ellos habrán advertido ya qué firmas se anuncian obstinadamente en otros medios impresos pero nunca en La Palabra. Yo lo tengo fácil, pues detecto enseguida quiénes nos niegan su astillita del pastel publicitario y obro en consecuencia no consumiendo allí ni recomendando sus productos. Pero, en aras de la salvación de este medio de comunicación que creo tan importante para el futuro de la sociedad burgalesa, animo a que nuestros simpatizantes se fijen bien en los anunciantes que consideran útil publicitarse en La Palabra y les consideren amigos además de valientes, por distinguirse de otros que no saben apartar su tendencia política o su miedo al poder de las actuaciones publicitarias.

Con ánimo de lucro

16-11-2008

Nuestros lectores saben de buena tinta, porque lo hemos contado muchas veces, que en Burgos las instituciones gobernadas por la derecha usan dinero público para arrojárselo dadivosamente a los medios que les hacen pasillo, esos que cuentan lo buenísimos que son los políticos gobernantes y callan todo lo que pueden callar sobre aquello que mancha la imagen de quien paga o, lamentablemente, influyen de forma decisiva en que las noticias lleguen al público lo suficientemente enredadas como para que se entiendan de otro modo.

También saben nuestros lectores que La Palabra de Burgos no está en la nómina de este reparto ni en el Ayuntamiento, ni en la Diputación ni en la Junta, precisamente por contar lo que otros silencian o desenredar lo que enredan. Este manejo vergonzante, que sorprendentemente no es objeto de control por la oposición a pesar de que resulta claramente perjudicada, está mal cuando los anuncios reproducen el bando de las nevadas o comunican el evento de turno, pero ya no tiene nombre que su única semántica sea la imagen corporativa de la institución pagadora. Un buen ejemplo se puede encontrar en las páginas del periódico Gente de esta semana, donde el Ayuntamiento entinta con su logo un faldón de 600 euros, así porque sí, en la página 20.

En estos tiempos de crisis el Ayuntamiento parece seguir esa máxima que, según dicen, está entre las leyes del marketing y aconseja que cuando las cosas vayan mal el último dólar debe gastarse en publicidad. El gabinete de prensa municipal, por cuyo grifo mana este chorro de dinero público hacia los acólitos, maneja también otros tesoros para su reparto discrecional entre los medios, fondos que llegan de organismos públicos como el propio Gobierno para campañas de sensibilización, como las de Tráfico. Tampoco estos anuncios llegan a La Palabra; como el lector comprenderá, no queda migaja para el halcón una vez engordados los cuervos.

La más reciente de estas campañas anima a reciclar a los burgaleses con dinero de Ecoembes, que es una empresa teóricamente sin ánimo de lucro cuyos beneficios se destinan a concienciar al personal de lo bueno que es reciclar para la sociedad. Pueden ver el anuncio en la página 8 del periódico (caramba, qué casualidad) Gente, que seguro anda necesitado de estos apoyos porque los rumores no dejan de augurar una debacle en su macroproyecto de comunicación, barbaridad de la que hablaremos otro día.

Habría que definir lo que es ánimo de lucro, para considerar también aquello que no es estrictamente monetario pero que tiene su provecho. Ecoembes pretende la globalidad en sus comunicaciones, aunque permite que un gabinete de prensa partidista cercene esa globalidad y discrimine a determinados medios, con sus determinados lectores, como permite que los medios no discriminados se lucren con el dinero que proviene de lo que recicla la globalidad. También de lo que reciclan los lectores de La Palabra.

Dicho sea de paso, nuestro periódico es el único de la ciudad que recomienda en la primera página el reciclaje del ejemplar cuando ya no se necesite, aspecto que a Ecoembes, por lo visto, le resbala bastante: de otro modo, exigiría que esa recomendación figurara también en los periódicos que engorda con su publicidad.

Los bocatas de Diario de Burgos

19-10-2008

Entre pan y pan, morcilla. El ejemplar de hoy de Diario de Burgos tiene mucho que leer, sobre todo para deleitarse con magníficos artículos de Álvaro Melcón y de Rodrigo Pérez Barredo, ejemplos de periodismo del bueno que, como hoy, sustentan de cuando en cuando el valor del medio como medio. Y, entre estos buenos moldes de pan fresco, arropada conscientemente para disimular la medicina, una enorme e impresentable entrevista a Juan Vicente Herrera, ese señor que se quiere llevar las cajas de ahorros de Burgos a Valladolid. El cuestionario, elaborado al alimón por Antonio José Mencía y Belén Delgado, es un ejemplo de servilismo absoluto y complacencia ante el héroe, para garantizar que su imagen siga siendo relevante y no relevada en la conciencia de cuantos asumen DB con la misma fe con que adoran el catecismo.
Seis páginas de publicidad no foliada cuyo objeto primero es el de solidificar la idea de que con Herrera vamos por el buen camino, engaño que se mantiene entre la mayoría de la masa social gracias al cacareo no sólo de Diario de Burgos y su grupo de comunicación, sino de la práctica totalidad del resto de medios burgaleses. La fórmula es muy simple: la Junta de Castilla y León destina ingentes cantidades a subvencionar los medios con inserciones publicitarias sin descuento, inyecciones que mantienen con vida proyectos ruinosos con la única condición de adorar la fuente del maná narrando lo que interesa a la deidad regional y callando el resto.
Animo a los lectores inquietos a realizar un pequeño ejercicio de observación: contar las páginas que llevan el escudo de la Junta en tres periódicos –Diario de Burgos, El Mundo-El Correo y Gente en Burgos–  durante unos meses, anotando además las noticias que son críticas con la Junta de Castilla y León. No lo hagan con La Palabra de Burgos: tres años de intentos por acceder al pastel que se reparten los colaboracionistas, y que se cocina con el dinero de los impuestos de todos, no han servido para obtener una sola inserción.
Observe también el lector que la estrategia de la Junta es calcada a la del Ayuntamiento y la Diputación. En próximas entregas hablaré también de ellos, hay detalles de su actitud hacia La Palabra que no tienen desperdicio, pero diré algo que me parece importante: viene muy mal pasar apuros económicos para mantenerse con vida en esta selva tan difícil, pero viene muy bien para la conciencia cumplir con la deontología periodística sin ponerse mordazas.
Y acerca del bocadillo: si comen sólo el pan tendrán buen provecho.

BLOG DEL DIRECTORCV
PABLO MIGUEL SIMÓN
(Duruelo de la Sierra - Soria, 1961)

Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza (1984).

Fui fundador de la revista local Faztor y del colectivo cultural Factoría de Enormidades en 1987, colaborador en el suplemento Todomundo de Diario de Burgos y habitual guionista de programas musicales en Radiocadena Española y Radio Nacional de España (Radio 4) en los años ochenta.

En 1989 me incorporé como redactor a Diario 16 Burgos, donde coordiné la sección de Cultura y dirigí el suplemento Puntos de Vista 16.

En 1992 fui nombrado director del periódico quincenal La Prensa en el Aula, de distribución nacional.

Por encargo del Banco Central Hispano realicé en 1994 la adaptación de un centenar de cuentos infantiles publicados en edición limitada.

Ese mismo año participé en la creación del suplemento semanal infantil Vivo para Diario de Burgos, que supervisé durante 96 números.

Desde 1997 me dedico de lleno al mundo de las publicaciones y la publicidad y he dirigido la producción de obras editoriales como las unidades didácticas La Historia de Castilla y León y La Geografía de Castilla y León, editadas por la Fundación Villalar.

Fui fundador y primer director del gratuito La Palabra de Burgos (2006) y actualmente pongo todo mi ánimo en hacer de La Palabra Digital un espacio de comunicación moderno y necesario para los burgaleses de aquí y de allá.

Además de eso he sido pinche, botones, leñador, camarero, pinchadiscos, monitor, profesor, guionista, jefe de prensa y alguna cosa más. De todo ello he tratado de aprender algo.

Estoy casado y tengo una hija: para ella deseo un mundo más justo y por eso lucho cada día.
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