
Entre las pocas cosas que me atrían de la programación de fiestas figuraba el concierto al que fui la otra noche. En el Camino de La Plata tocaba Loquillo, pero estaba seguro de que no disfrutaría tanto con el catalán como con una nueva actuación de The Soulutions. También es mala leche, hacer coincidir estos dos eventos y no programar a la banda burgalesa el mismo día y a la misma hora que Raphael o Los Chichos, seguro que la plaza de la Virgen del Manzano habría tenido más gente para gozar de este grupo que lleva cuatro años haciendo milagros.
The Soulutions es la demostración de que esta ciudad es una mina de diamantes culturales que no se sabe explotar. Formar una banda de estas características y llevarla al nivel que tiene es una obra de arte trabajadísima que sólo un burgalés de Escocia como Ali Hamilton (ex Fool Moon) podía idear, engranando una colección de sensacionales músicos y magníficas voces para rendir culto al "soul" con la mejor de las ceremonias.
La primera vez que les vi quedé impresionado, y me alegró conseguir que fueran ellos quienes hicieran el concierto de presentación de La Palabra de Burgos. Entonces era inevitable el paralelismo con The Commitments, el grupo de la película de Alan Parker, pero hoy en mi cabeza ya no se acomoda bien el símil, porque The Soulutions han sido capaces de fabricar su personalidad propia y en concierto arrasan por su propio poder y no por imitación, incluso son capaces de crear temas propios de encomiable factura. Nada que ver ya con los dublineses.
El concierto de estas fiestas estaba mal programado, había llovido y los técnicos se estrellaron contra un cable rebelde que producía interferencias y sonidos molestos, pero aún así la energía de The Soulutions fue saludada con satisfacción por quienes allí pasamos tan buen rato. El magnetismo que genera la calidad de los intrumentistas está capitaneado por la rotunda voz de Ali, auténtico "alter ego" del mejor Van Morrison, y secundado por la guitarra de Jesús, el bajo de Toby, la percusión de Rodrigo y las teclas de Javier, todos ellos con lustros de experiencia en el crudo paisaje del rock local. Todos muy muy buenos.
En los vientos eché de menos al rumano Vasile y su afilada trompeta, pero el suplente sopló y suplió con dignidad. Los saxofonistas Igor y Raúl sufrieron al principio el terrorismo del cable pero luego remataron con poderío, al igual que Miguel, que con su armónica completa una sonoridad inmejorable para el "soul" pero también para el "rock and roll" o el "rhythm and blues". Y como broche lujoso, además de impactante seña de identidad, volvió a resaltar la magnífica actuación de las tres vocalistas femeninas, las "Supernovas", que merece capítulo aparte.
A Estrella y Nerea ya las conocía. Para mí la primera es Tina Turner y la segunda Aretha Franklin, casi casi las veo negras y siempre me dejan con cara de bobo cuando las escucho. Además de unas voces privilegiadas ponen un encanto en el escenario que hipnotiza, en sus solos o en las estupendas coreografías "soul" que ejecutan. La nueva "Supernova", creo recordar que se llama Mónica, evitó que echáramos de menos a Silvia y estuvo a un gran nivel. En definitiva, una magnífica puesta en escena, un sonido espectacular a pesar de los incidentes técnicos y un repertorio cuidadísimo que hace las delicias del público.
Porque, amigos, The Soulutions reproduce con brillantez las canciones más emblemáticas del género, sin que les arredre medirse a Ray Charles, Joe Cocker o James Brown, haciéndolos vivir en su sabor genuino y liberándolos de la imitación verbenera. Pero además crean sus propios temas e incorporan piezas como la que me encandiló la otra noche, esa versión del "Get Ready!" de Rare Earth que resulta todo un milagroso impacto. Mucho nivel para una banda que merece todas las oportunidades para seguir en esto y todo un orgullo que tanta buena música se fabrique aquí.

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