
Este domingo, como todos los días 25 de cada mes a las 20,30 horas en la plaza de Mio Cid, el Colectivo 8 de Marzo realiza una concentración para denunciar la violencia machista que el año pasado acabó con la vida de 95 mujeres y otras cinco víctimas indirectas, según datos del propio Colectivo.
Tal vez, siendo domingo, la habitual escasez de personas concentradas en este acto se vea paliada por la afluencia de transeúntes que, nuevamente tal vez, se detengan unos minutos para mostrar su rechazo a la violencia de género, aumentando el número de burgaleses que no sienten pudor por expresar su oposición a una conducta que tan abiertamente mal retrata al género humano.
El número de los que pasen por allí sin detenerse será, sin género de dudas, mucho mayor. No quiero imaginar cómo estaría la plaza si se recordara a cien personas muertas por actos terroristas, algo que afortunadamente no ha sucedido. Una sola víctima de ETA movilizaría miles de personas en la ciudad y al frente del frente silencioso veríamos agarrar trozo de pancarta a todos nuestros políticos.
Las muertes injustificables tienen, al parecer, distinto rango social. El número es importante las más de las veces, el género casi nunca. A diario se producen en España miles de incidentes reprobables en los que la violencia machista arrasa los derechos fundamentales de muchas mujeres. Sólo algunos de estos casos llegan a ser conocidos, por requerir la actuación policial o judicial, el resto se beneficia del silencio que impone el miedo, la desprotección y, en ocasiones, la complicidad de los próximos.
El cartel es de Claudia Moya. Me gustan sus ilustraciones.

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