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        <title>Blog de Fernando Portillo</title>
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        <title>PANTA REI (Todo muda; todo es mejorable, excepto lo mío, que no tiene arreglo)</title>
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        <description>&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;Viernes, 30 de enero.&lt;BR&gt;&lt;/STRONG&gt; &lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;21,35 h&lt;BR&gt;&lt;/STRONG&gt; &lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;9,2º C&lt;BR&gt;&lt;/STRONG&gt; &lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;EM&gt;En el estéreo suena “This Foolish Things” cantado por Frank Sinatra, con un acompañamiento de violines que merece la muerte.&lt;BR&gt;&lt;/EM&gt; &lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 10pt; TEXT-ALIGN: justify; mso-layout-grid-align: none; mso-pagination: none&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;BR&gt; &lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 10pt; TEXT-ALIGN: justify; mso-layout-grid-align: none; mso-pagination: none&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;PANTA REI.&lt;/STRONG&gt; Nos estamos mudando y no de camiseta precisamente. Cambiamos de diseño y de formato. Ya no aparecerán más entradas en esta columna. Será vano que ustedes se empeñen en seguirla abriendo. Si quieren seguir mis bobadas por amabilidad o por masoquismo, tendrán que cliquear con su ratón sobre mi bobo rostro en la parte derecha de la pantalla, justo donde dice “El Blog de Fernando Portillo”. Nuevas sorpresas les aguardan. Gracias, como siempre, por su bondad.&lt;BR&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;BR&gt;</description>
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    <item rdf:about="http://www.lapalabradigital.es/blogs/fernandoportillo/280/allegretto-canibal.php">
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        <title>Allegretto caníbal</title>
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        <description>&lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;Viernes, 30 de enero.&lt;BR&gt;&lt;/STRONG&gt; &lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;2,35 h&lt;BR&gt;&lt;/STRONG&gt; &lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;8,2º C&lt;BR&gt;&lt;/STRONG&gt; &lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;EM&gt;En el estéreo suena Oscar Peterson, con un “swing” tremendo, con su bigote y su chaqueta de lentejuelas, en directo desde Paris.&lt;/EM&gt;&lt;BR&gt; &lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 115%; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;BR&gt; &lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 115%; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;Los Plenos Municipales suelen ser un escaparate del olímpico desprecio con que el equipo de gobierno trata sistemáticamente las verdaderas necesidades e inquietudes de los ciudadanos; aquellas que los colectivos, ejerciendo sus derechos democráticos, les hacen llegar en forma de mociones y propuestas que deben ser incluídas, cuando menos, en el capítulo de ruegos y preguntas del orden del día y ser respondidas de manera comprensible y razonada, como exige una mínima cortesía institucional y, sobre todo, la respuesta al ejercicio de un derecho inalienable consagrado en la &lt;STRONG&gt;Declaración Universal de los Derechos Humanos&lt;/STRONG&gt;, en la &lt;STRONG&gt;Constitución&lt;/STRONG&gt; y en la &lt;STRONG&gt;Biblia&lt;/STRONG&gt;.&lt;BR&gt; &lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 115%; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&amp;nbsp;  &lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 115%; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;Pues bien: en el Pleno extraordinario celebrado el pasado &lt;STRONG&gt;miércoles 28&lt;/STRONG&gt;, la &lt;STRONG&gt;AEFMBPEGYTM&lt;/STRONG&gt; (&lt;EM&gt;Asociación para el Estudio y el Fomento de la Música Burgalesa del Periodo de Entre Guerras y aún en el Transcurso de las Mismas&lt;/EM&gt;) que tengo el honor de presidir, presentó una enésima moción para que de una santa vez se estudie seriamente la posibilidad de dedicar una calle o una plaza de nuestra ciudad al insigne prócer burgalés &lt;STRONG&gt;Don Panfilio Regoyo y Ruiz de la Pedrera&lt;/STRONG&gt;, de cuya vida y singular empresa en tierras lejanas paso a hacerles una pequeña recensión.&lt;BR&gt; &lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 115%; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;/STRONG&gt;&amp;nbsp;&lt;BR&gt; &lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 115%; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&lt;STRONG&gt;Don Panfilio Regoyo y Ruiz de la Pedrera&lt;/STRONG&gt;, burgalés preclaro que nació hacia &lt;STRONG&gt;1830&lt;/STRONG&gt;, fue el felicísimo promotor de la introducción de la música culta occidental en regiones salvajes aún inexploradas por aquel entonces. Dotado de un espíritu aventurero e inquieto, &lt;STRONG&gt;Don Panfilio Regoyo&lt;/STRONG&gt; viajó hasta la remota &lt;STRONG&gt;Melanesia&lt;/STRONG&gt; en &lt;STRONG&gt;1850&lt;/STRONG&gt; con la intención de establecerse allí y abrir un almacén de pianos siguiendo la tradición familiar. Mas pronto se dió cuenta de que la música de los aborígenes de aquellas islas, sumamente simple y apenas bitonal, no se prestaba a la utilización del piano; antes bien los nativos se servían para sus interpretaciones de un a modo de zambombas que ellos mismos fabricaban con la piel de sus propios prepucios secada al sol tras la ceremonia de la circuncisión. &lt;BR&gt;&lt;BR&gt; &lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 115%; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&amp;nbsp;  &lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 115%; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;Sin embargo, con un tesón digno de encomio consiguió vender sus instrumentos a los jefes de las tribus locales a cambio de ñames, proporcionándoles además partituras de los bailes de salón de última moda que él mismo se encargó de enseñarles a tocar, si bien de una manera muy rudimentaria, ya que los melanesios usaban los pianos como instrumentos de percusión golpeándolos con un palo. No cejó, sin embargo, en su empeño hasta que el jefe &lt;STRONG&gt;Psandala &lt;/STRONG&gt;de la tribu de los &lt;STRONG&gt;Bundi &lt;/STRONG&gt;fue capaz de interpretar al piano el aria de las &lt;STRONG&gt;Variaciones Goldberg&lt;/STRONG&gt; de &lt;STRONG&gt;Juan Sebastian Bach&lt;/STRONG&gt; con acompañamiento de zambomba. &lt;BR&gt; &lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 115%; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;&amp;nbsp;  &lt;P class=MsoNormal style=&quot;MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 115%; TEXT-ALIGN: justify&quot;&gt;Con los ñames que le daban a cambio de los pianos abrió un pequeño negocio de exportación que le permitió regresar a su patria ya muy anciano, donde, a pesar de ello, aun encontró fuerzas para escribir un gran tratado sobre la importancia de los ñames en la alimentación infantil. A pesar de su impagable labor, &lt;STRONG&gt;Don Panfilio Regoyo y Ruiz de la Pedrera&lt;/STRONG&gt; sigue siendo un gran desconocido en su tierra. Desde aquí reclamo y seguiré reclamando hasta quedarme ronco una nomenclatura urbana ¡ya! para este apóstol del piano en el mundo.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;BR&gt;</description>
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